¿Pescado tóxico?

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Columna de Alex Muñoz Wilson, Director Ejecutivo de Oceana.

Marzo 30, 2012

Cuando pensamos en comida sana, inmediatamente uno de los alimentos que se nos viene a la mente es el pescado. Omega tres, proteínas, bajo en grasas, colesterol bueno, son conceptos que asociamos a su consumo. Si bien las propiedades nutricionales del pescado son incuestionables, no es tan simple comer cualquier pescado y estar, al mismo tiempo, exentos de riesgos para la salud.

Ciertos pescados de consumo humano lamentablemente están contaminados con mercurio. Se trata de un metal pesado altamente tóxico que puede causar serios problemas neurológicos en las personas y en fetos. La forma orgánica de mercurio más peligrosa es el metilmercurio, que tiene la capacidad de acumularse en los organismos. Esta acumulación se magnifica al ascender en la cadena alimenticia alcanzando los niveles más peligrosos en los grandes depredadores como tiburones, albacoras, atunes y peces espada. Es por esto que el consumo humano habitual y en grandes cantidades de estas especies es altamente riesgoso,  ya que pueden superar ampliamente el valor límite de presencia de mercurio establecido de 1 mg/Kg. La bioacumulación de metilmercurio acarrea serios problemas, especialmente en el cerebro en desarrollo de bebes en gestación, neonatos y niños pequeños, causando, entre otros efectos, discapacidad mental y trastornos de la función motora gruesa  e incluso la muerte.

Si bien existe un nivel normal de mercurio en el ambiente, él "Inventario y Plan de Gestión de Riesgos para el Mercurio" publicado por el Gobierno chileno el año 2008, confirma que las termoeléctricas a carbón y fundiciones mineras son las mayores emisoras de este metal pesado.  

De manera alentadora, a fines de junio de 2011 el Gobierno anunció que realizaría la toma de muestra de pescados y mariscos, frescos y enlatados, para analizar su contenido de mercurio. Tras ese anuncio Oceana, haciendo uso de la Ley de Transparencia, solicitó al Ministerio de Salud los resultados de tales análisis.

Si bien el estudio consideró sólo una pequeña muestra de peces provenientes de tres puntos del país y otros del extranjero, los resultados son alarmantes.  Entre los peces chilenos analizados, el  30% de las albacoras refrigeradas y/o congeladas arrojaran valores de presencia de mercurio por sobre el límite máximo establecido en el Reglamento Sanitario de los Alimentos (Decreto Supremo 977/96). Para el caso del atún enlatado –importado- el porcentaje fue de 2,3% en una de las muestras, doblando el nivel de mercurio permitido.

Esta medición fue evidentemente insuficiente. Por ello, en forma reiterada le hemos solicitado al Gobierno, tanto a través del Ministro de Salud como de Medioambiente, la realización de estudios más exhaustivos, con cobertura nacional, para determinar qué tan contaminados están estos productos en Chile. Asimismo, el Gobierno debe implementar la obligación de advertir a la población sobre los riesgos de comer pescados que usualmente tienen altas concentraciones de mercurio, mediante avisos públicos en los puntos de venta como supermercados y pescaderías. Estos avisos deben ser especialmente dirigidos a mujeres en edad reproductiva, embarazadas y niños, debido a que son más vulnerables a los efectos tóxicos de la contaminación por mercurio.