¿Por qué debemos prohibir los subsidios pesqueros a nivel mundial?

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Columna de Alex Muñoz Wilson, Director Ejecutivo de Oceana.

Octubre 21, 2008

Esta semana los representantes de los 152 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) están reunidos en Ginebra para decidir el futuro de la Ronda de Doha, quizás la más importante y compleja ronda de negociaciones sobre comercio internacional después de la Ronda Uruguay, que en 1994 dio origen a esta organización intergubernamental.

Entre los temas cruciales que están en discusión se encuentra la prohibición de los subsidios al sector pesquero a nivel global.  La inclusión de esta materia en la agenda de la OMC representa un hito histórico ya que, por primera vez, la negociación de un acuerdo comercial global se combina explícitamente con la búsqueda de un objetivo medioambiental.  La necesidad de lograr este acuerdo nace luego de constatar que la capacidad de extracción de la industria pesquera a nivel internacional es 250% mayor a la requerida para mantener una actividad pesquera sostenible.  Esta sobrecapacidad es, en gran medida, producto de los distintos tipos de subsidios otorgados a las flotas industriales en gran parte del mundo. 
  
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO), más del 75% de las pesquerías a nivel mundial están actualmente sobreexplotadas, significativamente explotadas, o recuperándose de un estado de sobreexplotación.  Un estudio publicado en 2006 por un equipo de renombrados científicos en la revista Science, proyectó que hacia el año 2048 las pesquerías en el mundo colapsarán y llegarán a un punto en que ya no podrán recuperarse, si es que el actual ritmo de capturas continua inalterado en las próximas décadas.

En definitiva,  la sobredimensión de la flota pesquera a nivel mundial pone en riesgo no sólo la conservación y recuperación de los recursos marinos, sino también a la actividad pesquera como tal, con las nefastas consecuencias económicas y sociales que ello traería aparejado. El estado crítico de las pesquerías en el mundo hace imposible la proyección del sector pesquero en el largo plazo, si no se introducen en forma urgente medidas que permitan manejar la extracción de los recursos, asegurando su recuperación y conservación. Una de las medidas más urgentes que se deben adoptar es, justamente, la prohibición global de los subsidios que contribuyen a la sobreexplotación de los recursos pesqueros, y que se estiman en, al menos, 20 billones de dólares anuales; cifra equivalente al 25% del valor total de las capturas mundiales. 

El escenario no es favorable para esta importante negociación debido a las crecientes presiones del sector pesquero industrial para obtener subsidios para enfrentar los mayores costos de operación derivados del alza en el precio de los combustibles.  Las fuertes protestas de pescadores en todo el mundo, especialmente de Europa y Asia, dan cuenta de ello.

OCEANA ha visto con satisfacción cómo, en una demostración de liderazgo y unidad regional, seis países de Latinoamérica emitieron hace pocos días una declaración conjunta en las negociaciones sobre subsidios pesqueros que se siguen ante OMC. La declaración insta a concretar un acuerdo que prohíba en forma amplia los subsidios a la pesca, además de limitar y condicionar la posibilidad de otorgarlos excepcionalmente en países en desarrollo. El documento fue motivado, en parte, por la reciente propuesta de algunos Estados en vías de desarrollo que buscaban obtener mayor libertad para seguir otorgando subsidios al sector pesquero. La declaración de los países latinoamericanos, sin embargo, muestra una opinión distinta, al explicitar un intento por compatibilizar crecimiento económico con sostenibilidad ambiental.

Ha llegado el momento para cambiar la forma en que hemos concebido la pesca hasta ahora y comenzar un modelo de aprovechamiento de las pesquerías que permita su conservación en el largo plazo.  Si los países del mundo quieren tener recursos pesqueros abundantes y saludables, tienen que mejorar sus sistemas de manejo para asegurar su sostenibilidad y resistir, al mismo tiempo, las presiones políticas y económicas que conducen a la sobrepesca.  Esperemos que los distintos representantes reunidos esta semana en Ginebra tomen conciencia de la importancia de prohibir los subsidios a la pesca y adopten este acuerdo que traerá beneficios duraderos para todos.