Reforma Energética

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Columna de Alex Mu√Īoz Wilson, Director Ejecutivo de Oceana.

Febrero 15, 2011

Son varios los factores que hacen indispensable una profunda reforma a la pol√≠tica energ√©tica chilena. Es notorio el ruido que est√°n haciendo diversos proyectos de generaci√≥n el√©ctrica en evaluaci√≥n, lo cual sugiere que el modelo no satisface las expectativas de una poblaci√≥n cada vez m√°s involucrada en estos asuntos. 

La creciente resistencia a los proyectos energ√©ticos en base a carb√≥n nos hace pensar que las inversiones en plantas termoel√©ctricas ser√°n cada vez m√°s riesgosas y caras; las empresas, de hecho, ya se enfrentan a altos costos reputacionales, incertidumbre en la obtenci√≥n de sus permisos, mayores exigencias ambientales y conflictos sociales que pueden retrasar la aprobaci√≥n de un proyecto por a√Īos, con los costos que eso implica. En contraste, los proyectos de energ√≠as renovables no convencionales (ERNC) gozan de una mejor aceptaci√≥n de la gente y sus tiempos de tramitaci√≥n son significativamente m√°s acotados. 

Un segundo factor es la evidente injusticia o desigualdad en la distribuci√≥n de las cargas asociadas a la generaci√≥n de energ√≠a. Hemos visto c√≥mo se destinan arbitrariamente al sacrificio ciertas √°reas que concentran varias generadoras, causando graves impactos en la salud de las personas y en su entorno. Lejos de tratarse de una planificaci√≥n territorial, m√°s bien se aprovecha la situaci√≥n de vulnerabilidad de comunidades como Ventanas, Huasco, Tocopilla o Coronel para instalar numerosas plantas. A diferencia de lo sostenido por una columnista hace unos d√≠as en este espacio, en estas localidades el desarrollo se ha alejado. 

Tercero, las ERNC pueden representar una gran oportunidad para Chile. Tenemos la fortuna de contar con condiciones naturales √≥ptimas para el desarrollo de fuentes como la e√≥lica y solar. Si bien su aprovechamiento puede implicar inicialmente un costo elevado, es estrat√©gicamente mejor comenzar ahora una decidida transici√≥n hacia las energ√≠as limpias, dotando al pa√≠s de la infraestructura necesaria, una buena cartera de proyectos, y un contingente de profesionales capaces de operar estas plantas.  Si los costos se estiman a largo plazo, estas fuentes pueden ser tan o m√°s competitivas que el carb√≥n.

Las ERNC no deber√≠an traducirse en un alza importante del precio de la energ√≠a. Si hoy estas fuentes no superan el 2%, ¬Ņpor qu√© pagamos en Chile uno de los precios de electricidad m√°s altos del mundo?  Si Chile adscribe a la meta del 20% de energ√≠as renovables para el 2020 -que m√°s all√° del discurso del Presidente Pi√Īera, es una meta que deber√≠a estar en la ley‚Äď el precio del valor domiciliario de la energ√≠a no aumentar√≠a m√°s de un 2%.

El fomento de energías limpias, junto a la eficiencia energética, la introducción del sistema feed-in tariff o generación doméstica, y la mayor inversión del sector minero en ERNC (su alto consumo los hace más responsable) son herramientas al alcance de un país con el grado de desarrollo de Chile.

Un proceso de reforma energ√©tica participativo y conducido con liderazgo ser√≠a uno de los hitos m√°s relevantes que puede experimentar el pa√≠s en este periodo presidencial.  

La reformulación de los criterios en los que se basa la política energética chilena nos permitiría encontrar una nueva forma para lograr un suministro fiable, a un precio razonable, con los menores impactos ambientales y una distribución equitativa tanto de los beneficios como de los costos.