Cuarto razones para la moratoria a la Salmonicultura

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Octubre 18, 2005
Santiago
Contacto:
Annelore Hoffens Wenzel ( ahoffens@oceana.org )




Hace unos días Douglas Tomkpins emplazó a las autoridades a detener la expansión de la industria salmonera en los mares y fiordos de la Patagonia norte de nuestro país a través de una Moratoria. Esta declaración está absolutamente en sintonía con los constantes esfuerzos que Oceana, nacional e internacionalmente, ha realizado para denunciar la insustentabilidad de esta actividad económica.

Sin embargo todavía existen sectores de Gobierno que no quieren asumir su responsabilidad política en este tema y desestiman las evidencias científicas que avalan, o por lo menos dejan un manto de dudas acerca de los reales impactos sobre los ecosistemas marinos de la actividad salmonídea.

Frente a lo anterior entregamos cuatro argumentos para declarar una Moratoria a esta industria.

Primero, tenemos que no se ha tomado seriamente la evidencia científica que señala los verdaderos impactos ambientales de la salmonicultura. En este sentido, se ha determinado que la actividad de la salmonicultura existente en el año 1995, era aproximadamente equivalente a los desechos orgánicos producidos por una población de 2 a 3 millones de habitantes. Sin embargo, y en concordancia al crecimiento que ha tenido la salmonicultura en los últimos años en el sur de Chile, es fácilmente extrapolable, que los desechos de esta actividad superen a una población de 6 millones de habitantes. En consecuencia, estamos frente al equivalente de que la mitad de la población de Chile está vertiendo sus desechos en la zona norte de los canales y fiordos del sur de nuestro país.

Lo anterior tiene directa relación con los procesos de eutrofización de las aguas que según estudios internacionales tendrían a su vez una fuerte incidencia en la formación de las llamadas mareas rojas. Sólo este antecedente, a nuestro entender gravísimo ya que involucra a la salud de la población, debería ser un argumento plausible para detener la expansión de la industria salmonera.

Segundo, en términos sanitarios la industria salmonera aún no pasa la “prueba de la blancura”, ya que no se tiene la total certeza de que no se estén ocupando sustancias tóxicas prohibidas como el verde malaquita, y que no se esté abusando del uso de antibióticos.

Tercero, las serias irregularidades en el ámbito laboral, que nos hacen hablar de violación sistemática a los Derechos Humanos por parte de la industria, también es un fuerte argumento para exigir la Moratoria a la salmonicultura.

Cuarto, la nula capacidad de las autoridades para estudiar, monitorear y controlar esta actividad, hacen prioritario fijar una moratoria a la expansión de la salmonicultura hasta que no se avance lo suficiente como para corregir las anomalías descritas anteriormente. A su vez estos argumentos echan por tierra el concepto de salmonicultura sustentable.

Son en base a estos cuatro argumentos y bajo el prisma del principio precautorio, el cual está contemplado en nuestra legislación ambiental, que solicitamos parar la destrucción de los mares de nuestra Patagonia, hoy a merced de la insustentabilidad de la salmonicultura.