Piden no autorizar operación de Central Campiche hasta determinar su responsabilidad por muerte masiva de sardinas en Ventanas

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Diciembre 26, 2013
Santiago
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Paulette Desormeaux ( [email protected] )




La organización internacional de conservación marina Oceana llamó a las autoridades de gobierno a no autorizar la operación de la termoeléctrica Ventanas 4, conocida como Central Campiche, hasta que se determine su responsabilidad en la muerte de miles de sardinas que aparecieron varadas en la playa de Ventanas el pasado 25 de diciembre.

“La empresa ya reconoció que la central tuvo que paralizar su operación luego de haber succionado miles de sardinas las que luego expulsó hacia la playa. Debido a la gravedad de los hechos, esperamos que no se autorice su operación mientras se determina su responsabilidad en esta muerte masiva de peces”,  señaló el director ejecutivo de Oceana, Alex Muñoz.

Los mismos habitantes de Ventanas alertaron el 25 de diciembre sobre el varamiento masivo de sardinas en la playa aledaña al complejo industrial donde se encuentran las termoeléctricas y la fundición de cobre.  Es sabido que las termoeléctricas producen la muerte de especies al succionar millones de litros de agua por hora y al usar fuertes químicos antiincrustantes en grandes cantidades. Tanto la autoridad marítima como el Servicio Nacional de Pesca se encuentran investigando las causas de este hecho y la responsabilidad que le pueda caber a la termoeléctrica Campiche.

Los habitantes de Ventanas aseguran que el problema no se limita a este episodio, sino que sufren permanentemente los efectos de la grave contaminación producida por las industrias de la zona. Estudios realizados por Oceana en conjunto con el  laboratorio GCL de la Fundación Chile revelaron que el 100% de las especies analizadas estaban contaminadas con cobre, arsénico y cadmio.  De ellas, los valores más altos se detectaron en los locos del área de manejo de la Playa el Tebo, con 5 veces más cobre y 4 veces más arsénico que lo que permite la normativa chilena, y 5 veces más cadmio de lo que permite la norma europea.

“Las termoeléctricas a carbón están provocando costos enormes para las comunidades locales, tanto en términos ambientales, económicos como de salud. Se deben tomar medidas mucho más profundas y urgentes para reemplazarlas por fuentes limpias, que son especialmente abundantes en Chile”, comentó Alex Muñoz.