Salmoneras chilenas usaron más de 450.000 kilos de antibióticos el 2013

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Julio 15, 2014
Santiago
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Gregorio Riquelme ( [email protected] )




Un informe del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) reveló que las empresas salmoneras chilenas usaron 450.700 kilos de antibióticos el año 2013, la cifra más alta para esta industria en todo el mundo.  La organización de conservación marina Oceana llamó al Gobierno a adoptar metas drásticas de reducción en el uso de estos químicos.

“No es normal que una industria requiera 450 toneladas de antibióticos para funcionar. Si las empresas no son capaces de producir limpiamente, entonces su actividad no puede ser tolerada, especialmente en un ecosistema como la Patagonia que puede ser la base de otras actividades económicas sustentables”, señaló Alex Muñoz, director ejecutivo de Oceana.

La cifra de antibióticos, publicada en el “Informe sobre uso de Antimicrobianos en la Salmonicultura Nacional 2013”, contrasta con la usada por la misma industria en Noruega, que produciendo más cantidad de salmones que Chile, sólo utilizó 972 kilos.

El 1 de julio Oceana recurrió al Consejo para la Transparencia ya que 50 empresas salmoneras se rehusaron a revelar la cantidad y el tipo de antibióticos que usa cada una, aduciendo que su “divulgación las pondría en riesgo desde un punto de vista competitivo y comercial”.

“El hecho que las empresas impidan a la autoridad informar de manera oficial a la población con el único fin de velar por sus intereses comerciales revela que su interés es lucrar a costa de las comunidades y la degradación del medioambiente. Se requieren medidas obligatorias  y drásticas con plazos concretos para evitar que las salmoneras sigan actuando con este nivel de irresponsabilidad”, puntualizó Alex Muñoz.

El principal efecto del abuso de antibióticos es la resistencia bacteriana, lo que implica una pérdida en la efectividad de los antibióticos usados, no sólo en los salmones sino en las mismas personas, lo que constituye un grave problema de salud pública.  Aun cuando los salmones no posean trazas de antimicrobianos al venderse como producto final, estudios señalan que las bacterias en el pescado que ha sido tratado con estos químicos ya pueden ser resistentes y transmitir esta resistencia a los consumidores y al ambiente.