El problema

A pesar de su gran extensi贸n, los oc茅anos no est谩n libres de sufrir las consecuencias de las actividades humanas. Hemos alterado y/o destruido muchos ecosistemas marinos, llevando a diversas especies al borde de la extinci贸n. Seg煤n un estudio publicado en Science, s贸lo menos del 4 por ciento de los oc茅anos se ha salvado de sufrir alteraciones producto de la acci贸n antr贸pica.

Sobreexplotaci贸n de los recursos pesqueros

En las 煤ltimas d茅cadas la pesca comercial se ha visto beneficiada con el desarrollo de la alta tecnolog铆a, gracias a la cual dispone de sistemas electr贸nicos pioneros y computadores sofisticados que permiten detectar las zonas con mayor presencia de recursos pesqueros. Ello, sumado a los kil贸metros de aparejos y a la capacidad de almacenar grandes cantidades de combustible, permite a los barcos ir tras recursos pesqueros en lugares remotos, impensables tiempo atr谩s.  La Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Alimentaci贸n y la Agricultura (FAO)  afirma que al menos el 75 por ciento de las especies de peces est谩n sobreexplotadas, totalmente explotadas o en v铆as de recuperaci贸n, y se帽ala que se necesitan medidas de gesti贸n adecuadas para evitar el colapso de todas ellas.

Contaminaci贸n marina

El mercurio es un metal altamente t贸xico emitido por algunas plantas industriales, como las centrales termoel茅ctricas. Una vez liberado al aire, el mercurio decanta en los oc茅anos e ingresa a la cadena tr贸fica marina al ser absorbido por diversos animales, muchos de los cuales son consumidos posteriormente por las personas. En los humanos el mercurio puede causar serios problemas neurol贸gicos y malformaciones en fetos. Seg煤n la Agencia de Protecci贸n Ambiental de Estados Unidos una de cada diez mujeres estadounidenses tiene en su cuerpo la suficiente cantidad de mercurio como para causar alg煤n da帽o neurol贸gico en su beb茅.

Por otro lado, el cultivo de peces en balsas jaulas, como los salmones, agrega una buena cantidad y diversidad de contaminantes al mar, ya que tanto las fecas como el alimento, pesticidas y remedios que se tiran a las jaulas, van a parar al fondo marino. Ah铆 se forma una capa an贸xica en la que s贸lo pueden existir bacterias que no requieren de ox铆geno para vivir.

Por 煤ltimo, el aumento de di贸xido de carbono ha producido la acidificaci贸n de los oc茅anos ya que, una vez liberado a la atm贸sfera, decanta en ellos. La acidificaci贸n, a su vez,  dificulta la formaci贸n de los esqueletos calc谩reos de corales y de las conchas de otras especies marinas.  Sin una reducci贸n dr谩stica de las emisiones de di贸xido de carbono, muchos de los arrecifes de coral desaparecer谩n, provocando el colapso de  numerosos ecosistemas marinos.

Destrucci贸n de la biodiversidad marina

Las artes de pesca destructivas -el arrastre y palangre de fondo entre ellas-  destruyen los ecosistemas marinos, arrasan indiscriminadamente a peces, corales, esponjas, y otras especies que viven ligadas al fondo del mar, y causan la muerte de aves y mam铆feros marinos. En s贸lo minutos los arrastreros de fondo destruyen ecosistemas que han demorado siglos en formarse, como los jardines de corales.

La destrucci贸n que la pesca de arrastre de fondo produce en las complejas comunidades que habitan el fondo oce谩nico, contribuye a la declinaci贸n de las pesquer铆as ya que tales comunidades  proporcionan las condiciones para resguardar y proteger el crecimiento de una gran variedad de especimenes juveniles de peces e invertebrados marinos. Adem谩s, todos los a帽os m谩s de 7 millones de toneladas de especies que quedan atrapadas en las redes de arrastre o en los palangres de pesca y que no son el objetivo de la pesca, son devueltas muertas o moribundas al mar como descarte.