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Finaliza la Expedición Transoceánica

Lunes, 27 de Junio de 2005

Llegamos a Mallorca, después de seis meses de navegación por el Pacífico y el Atlántico.

Dirigidos por Xavier Pastor, salimos de Los Angeles ( California, USA ) a principios de enero y hemos recorrido 11.000 millas, navegando por aguas de Estados Unidos, México, Costa Rica, Panamá, Honduras, Bahamas, Bermudas, Azores y Portugal continental. Hemos participado un centenar de voluntarios de muy diversas nacionalidades; entre ellos se encontraban biólogos, cámaras y fotógrafos submarinos así como buceadores de apoyo, además de la tripulación básica del barco.

Durante la expedición hemos obtenido 100 horas de filmación y 7.000 fotografías de gran calidad, que reflejan la riqueza de la biodiversidad marina en distintas partes del globo y denuncian las agresiones a las que el océano está sometido debido a la pesca destructiva, la contaminación marina y el cambio climático. Desde Oceana utilizaremos estas imágenes e información científica recogidas para documentar nuestros proyectos de protección del medio ambiente marino, y para exigir cambios en la gestión de los océanos.

Oceana trabaja principalmente contra la pesca de arrastre destructiva, la contaminación por descargas voluntarias de hidrocarburos desde embarcaciones que limpian sus tanques y sentinas, y las capturas accidentales de cetáceos, tortugas marinas y tiburones por artes de pesca poco selectivas, como las redes de deriva.

En el Mediterráneo trabajaremos en diversos proyectos de investigación y divulgación marina, con el fin de preservar las especies que habitan los ecosistemas de nuestros amenazados mares.

No queremos finalizar este diario sin agradecer a todas las personas que han participado en la expedición su apoyo, profesionalidad, entusiasmo e interés en colaborar con Oceana.

¡  POR LOS OCEANOS  !

Rumbo a Mallorca

Viernes, 24 de Junio de 2005

Tras refugiarnos unos días en Barbate ( Cádiz ) debido a un fuerte temporal que nos ha impedido el paso por el Estrecho de Gibraltar, proseguimos nuestro rumbo hacia las Islas Baleares, donde daremos por finalizada la Expedición Transoceánica del Pacífico al Mediterráneo.

Regresamos a Lagos

Jueves, 16 de Junio de 2005 - Inés García -

© OCEANA / Mar Mas

No siempre se puede llevar a cabo lo que se ha planificado. Esta mañana ha amanecido con mal tiempo, 30 nudos de viento y unas olas de dos metros. Se ha decidido cancelar las últimas inmersiones en el monte Ormonde perteneciente al conjunto de montañas submarinas del Gorringe.

Aun así, el resultado de esta etapa de la expedición del Ranger, que comenzó en el mes de enero de 2005 en aguas del Pacífico, ha resultado satisfactorio. En el Banco Gorringe se han realizado un total de 12 inmersiones ( 6 cada pareja de buceadores ) con el fin de documentar la vida marina y el estado en que se encuentra este ecosistema tan singular ubicado a unas 150 millas de la costa más cercana. Y no sólo singular, sabemos que algunos de los paisajes submarinos que hemos visto aquí no habían sido vistos antes por ningún ojo humano. Nos sabemos haciendo historia. Los estudios sobre estos montes y sobre las montañas marinas de casi todo el mundo son muy escasos.

 

© OCEANA / Mar Mas

Tras subir la lancha a la popa del Ranger, con algunos esfuerzos porque las olas no han facilitado el trabajo, hemos emprendido el regreso a Lagos ( Portugal ). A pesar del mal tiempo, Ricardo Aguilar ha avistado un ejemplar de tortuga boba ( Caretta caretta ) de más de medio metro de caparazón.

A lo largo del día las condiciones climatológicas han ido mejorando. El capitán ha decidido izar todas las velas del Ranger. Una vez trimadas hemos alcanzado 8 nudos. Con esta velocidad, alguna que otra siesta, una buena cena y el concierto de gaita del capitán Nuño, la travesía se nos va a hacer muy corta.

Una vez en puerto, la tripulación dejará todo listo a bordo para emprender la travesía, cruzar el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán y dirigirse al destino final de la ruta, Palma de Mallorca. Entre la tripulación hay un sentimiento agridulce. Sabemos que el fin de la expedición está cercano. Hay ganas de llegar al destino, pero nuestras cabezas tienen muchas imágenes amontonadas de más de cinco meses de navegaciones difíciles de olvidar. Ahora queda el último esfuerzo…

Buceo de alto riesgo y rumbo a Ormonde

Miércoles, 15 de Junio de 2005 - Inés García -

Otro nuevo día de buceo de alto riesgo. Inmersiones por debajo de los 40 metros. La cámara hiperbárica más cercana se encuentra en Lisboa, a 500 Km. Algunos helicópteros convencionales no tendrían autonomía para llegar hasta aquí y volver a tierra.

 

© OCEANA / ZOEA

Se adoptan todas las medidas de seguridad necesarias, así que no hay por que preocuparse.

Anoche, concierto de blues en el Ranger interpretado por Danielle, Dana e Indi. Mientras, navegamos unas veinte millas para dirigirnos a otra de las cimas del Gorringe, al monte Ormonde.

Esta vez nos cuesta más encontrar la cima de la montaña. Comprobamos que todas las cartas marinas están mal y que ninguna de las referencias que teníamos es correcta. Pasada la media noche, por fin damos con el punto: 32 metros de profundidad en la zona más elevada.

A la mañana siguiente nos despertamos con mar tranquilo y cielo despejado. Al poco de bajar el primer equipo de submarinistas, a los que quedamos a bordo nos visita un pez luna ( Mola mola ) de más de metro y medio.

 

© OCEANA / ZOEA

Juan Carlos Calvín, biólogo y fotógrafo submarino, nos explica como ha cambiado el paisaje submarino. Es más exuberante que en Gettysburg aunque a primera vista las especies predominantes son las mismas, las laminarias miden hasta cuatro metros.

En Ormonde sigue habiendo Laminaria ochroleuca, pero se hace también patente la presencia de grandes ejemplares de Saccorhiza polyschides. Estos dos quelpos hacen de grandes árboles que sobresalen por un manto de algas pardas y rojas entre las que destacan Dtciopterys sp. y Zonaria tournefortii. Y por todas partes los frecuentes bancos de serviolas ( Serviola rivoliana ) y nubes de doncellas ( Coris julis ). Nos llama poderosamente la atención la forma en que se amontonan los torpedos ( Torpedo marmorata ) dormitando unos sobre otros.

 

Al finalizar el día, miramos las imágenes que se han capturado y nos preparamos para pasar otra noche a la deriva. Sabemos que tras una última inmersión, mañana diremos adiós a la montaña submarina.

Cuatro inmersiones

Martes, 14 de Junio de 200 - Inés García -

 

© OCEANA / Mar Mas

Otro día en medio del océano. Cuando hemos amanecido en el Ranger el mar estaba tranquilo como un plato. Después de pasar la noche a la deriva sólo nos hemos desplazado 4 millas que, a juicio del capitán y de los marineros, no es excesivo.


Hoy, el equipo de buceadores ha planificado cuatro inmersiones. Han decidido bucear cada pareja por separado para controlar mejor la situación. Mar tenía molestias en un oído pero ya lo ha superado. Todo parece indicar que va a ser un día muy agradable.

 

© OCEANA / Mar Mas

Mientras Bibi, también llamada pangueira porque maneja la panga o lancha auxiliar a las mil maravillas, ha llevado a los buceadores al lugar de inmersión, en el barco ha habido tiempo para otras muchas cosas. En primer lugar llevar a cabo todas las tareas de mantenimiento del Ranger. Limpiar los cristales del puente, confeccionar unos tomadores para plegar la vela de la botavara, cambiar los filtros del compresor para recargar las botellas de buceo, preparar la comida. Hemos aprovechado para darnos un baño en el mar, en la superficie hemos visto un gran túnido y serviolas o peces limón que nos han acompañado durante toda la jornada.

Indi, el cocinero del Ranger, siempre encuentra un hueco para observar las aves marinas. Desde nuestra llegada al Gorringe, han estado presentes los paiños comunes ( Hidrobates pelagicus ) y una pardela cenicienta ( Calonectris diomedea ). Los paiños son las aves marinas de menor tamaño, son de color negro con una mancha blanca en el obispillo de la cola, pasan toda su vida en alta mar y en ocasiones se posan en grupos sobre la superficie. Se alimentan de crustáceos y partículas del plancton. Anidan en costas rocosas e islas.

 

© OCEANA / Mar Mas

El capitán me ha dado permiso para acompañar a Bibi en la panga. Cuando hemos llegado a la boya de fondeo de nuevo nos han rodeado una cincuentena de serviolas. Sobre la superficie del mar había basura, restos de carabela portuguesa y un tipo de puesta de moluscos. A raíz de esta observación, Ricardo Aguilar, Director de Proyectos de Oceana, y Juan Pablo Camblor, Director de Zoea, han estado comentando estos fenómenos singulares como la concentración de carabelas portuguesas durante la campaña del Ranger en Azores o de medusas en el Mar Menor durante los meses de verano. Ricardo explica que la cadena trófica del mar se esta modificando y que al disminuir el numero de especies de los pisos superiores de la cadena, los invertebrados se reproducen extraordinariamente. También pueden influir los cambios de temperatura o los aportes de los emisarios de aguas residuales, depuradoras, etc.

Ya están de vuelta los buceadores, han descendido por el cabo hasta la cima del Gettysburg. Nos cuentan que la superficie de la montaña no es uniforme sino que esta repleta de grietas, recovecos e irregularidades lo que proporciona una gran variedad de hábitats para la vida marina. En cuanto a peces han observado las mismas especies que ayer ( serviolas, peces ballesta, doncellas, etc ). También han filmado un torpedo ( Torpedo marmorata ) y han encontrado una zona con gorgonias de pequeño tamaño.

En el messroom escuchamos música clásica y en la proa Nuño, el capitán, toca la gaita. Mientras, nos acordamos de toda la gente que ha pasado por el Ranger y ha hecho posible llevar a cabo este proyecto.

Preparando el trabajo en el Banco Gorringe

Lunes, 13 de Junio de 2005 - Inés García -

© OCEANA / Inés García

Después de 24 horas de navegación desde el puerto de Lagos en dirección suroeste, hemos llegado a Gorringe. La tripulación ha preparado una boya de fondeo para marcar el lugar que además servirá a los buceadores como cabo gua cuando se sumerjan. Encontrar un punto adecuado para fondear no ha sido fácil. Con la sonda del Ranger el capitán ha marcado varios puntos en torno a 40-50 metros hasta dar con una profundidad de 30 metros. Bibi, la marinera de Cambados, pone a punto la lancha auxiliar con la que transportará a los cuatro buceadores, las cámaras de video y un torpedo. El torpedo es un aparato sumergible provisto de un motor eléctrico y una hélice que sirve para que el buceador recorra largas distancias sin demasiado esfuerzo. En la primera inmersión solamente baja una pareja de buceadores formada por Mar Mas y Dana Harlow. Además de reconocer el lugar, chequean el funcionamiento del torpedo y llevan una cámara de fotos.

 

© OCEANA / Inés García

Se estima que en el mundo existen unas 100.000 montañas submarinas, de las cuales 800 están situadas en el Atlántico Norte. Estas zonas de aguas poco profundas proporcionan características particulares tanto para la circulación oceánica como para la fauna submarina. Son frecuentes los fenómenos de afloramiento de nutrientes asociados a remolinos de agua ascendentes en torno a la cumbre. Al ser un lugar de descanso en medio del océano numerosas especies, algunas de ellas de interés comercial, se concentran aquí para reproducirse y alimentarse. Es típica la presencia de especies de peces de crecimiento lento y gran longevidad como el pez reloj del atlántico ( Hoplosthetus atlanticus ) y el pez sable negro ( Aphanopus carbo ). Muy vulnerables, por tanto, a la pesca abusiva.

 

© OCEANA / Inés García

El Gorringe es un conjunto de montañas submarinas de origen volcánico. Gran parte de su superficie esta constituida por sustrato duro sobre el que crecen invertebrados filtradores y especies asociadas a las praderas de algas. En cuanto los buceadores han subido a superficie nos han contado su experiencia. Hay una corriente muy fuerte y el paisaje esta cubierto de algas pardas ( Zonaria tournefortii ) en su mayoría y Laminaria sp. Las especies más abundantes han sido pez ballesta ( Balistes carolinensis ), serviola o pez limón ( Seriola rivoliana ), doncella ( Coris julis ), tres colas ( Anthias anthias ), pez de San Pedro ( Zeus faber ), cigarra ( Scylarides latus ).

Estas montañas pertenecen a la Zona Económica Exclusiva de Portugal, hay una propuesta para que sean declaradas Área de Especial Conservación ( SAC ) e incluidas en la Red Natura 2000.

Pasaremos la noche a la deriva sobre las cumbres del Gorringe. Veremos lo que nos depara mañana.

Partimos hacia el Banco Gorringe

Domingo, 12 de Junio de 2005 - Inés García -

Ya han pasado dos días desde que la expedición del Ranger llegara a la ciudad portuguesa de Lagos. Durante este tiempo se ha dispuesto lo necesario para continuar la travesía: comida, combustible, repuestos para el barco, etc. Se han desembarcado Xavier Pastor, que ha dirigido los trabajos durante el cruce del Atlántico, Soledad Esnaola, la bióloga de ZOEA que llevaba a bordo desde el mes de febrero, Nano, escultor y marinero y José Carlos Corral, músico y marinero. Durante la travesía hacia las montañas submarinas de Gorringe nos acompañarán Juan Pablo, Dana, Danielle e Inés.

© OCEANA / Xavier Pastor

Nos hemos levantado a las ocho de la mañana y, tras esperar una media hora a que levantaran el puente levadizo del canal, hemos emprendido la marcha. Enseguida se han reunido en el messroom Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana junto con los buceadores que documentarán nuestro próximo destino: Dana Harlow, Juan Carlos Calvín, Juan Pablo Camblor y Mar Mas. Han planificado como se van a realizar las inmersiones durante los próximos tres días. Aunque siempre que se bucea hay que ser muy riguroso en cuanto a las medidas de seguridad, en este caso más; tenemos que extremar las precauciones porque se van a realizar inmersiones profundas ( 30-40 m ) y en una zona alejada de tierra. Cada buceador llevará un cabo de corrientes para sujetarse al cabo de fondeo y una boya de descompresión para señalizar donde está el buceador una vez finalizada la inmersión. Se ha preparado un protocolo de seguridad para actuar con eficacia en caso de que hubiera un accidente de buceo. A bordo existe una unidad de oxígeno para poder responder si se presenta un problema.

En la travesía hacia el Banco Gorringe nos hemos encontrado con un viento de proa de unos 20 nudos, lo que nos ha impedido ir a vela, además nos va a retrasar un poco la llegada a nuestro destino en la montaña submarina Gettysburg. Hasta el momento, sólo unas pocas aves nos han venido a visitar: un jovenzuelo alcatraz ( Sula bassana ) con un aspecto no muy saludable, algunas gaviotas ( Larus sp. ), un par de pardelas pichonetas ( Puffinus puffinus ) y, casi al acabar el día, un págalo grande ( Catharacta skua ). Mañana esperamos encontrar mucha más vida marina alrededor de las montañas ya que son auténticos oasis en mitad del océano.

El Gorringe es un grupo de montañas marinas de gran importancia ecológica. Se encuentran a 150 millas de la costa portuguesa. Se asientan sobre fondos de más de 3.000 metros de profundidad y dos de sus picos ( Gettysburg y Ormonde ) llegan a apenas 20-30 metros de la superficie. Las montañas submarinas son de gran importancia para los ecosistemas marinos. En ellas pueden encontrarse gran diversidad de especies, incluyendo algunas endémicas, generan cambios en las corrientes marinas, y muchos animales migradores hacen una parada para alimentarse en sus cercanías. Todos estamos emocionados con la oportunidad de bucear y documentar un ecosistema tan desconocido como este.

Avistamiento de cetáceos y aves marinas durante la travesía del Atlántico

Viernes, 10 de Junio de 2005 - Alicia Fraile y José Peñalver -

SOCIEDAD DE HISTORIA NATURAL DEL MAR

La Expedición Transoceánica del Oceana Ranger ha supuesto una magnífica oportunidad para la realización de avistamientos de diferentes especies de cetáceos y de aves marinas. Durante la travesía del Atlántico realizada entre el 21 de abril y el 9 de junio de 2005 se han podido observar, y en la mayoría de los casos identificar, diversas especies de cetáceos y de aves que, si bien han resultado algo pobres tanto en lo referente al número de individuos como al de especies, sí nos han parecido lo suficientemente interesantes en la mayoría de los casos.

Dado que el objetivo de investigación del Oceana Ranger durante esta travesía no es el registro o el estudio de ninguno de los dos grupos ( cetáceos y aves marinas ), los avistamientos se han realizado de manera oportunista y sin metodología.

A lo anteriormente expuesto hay que sumar las malas condiciones de trabajo ( en cuanto a visibilidad y estado de la mar se refiere ) que hacían verdaderamente difícil la identificación en determinadas ocasiones.

A continuación se detalla la mayoría de las especies que hemos considerado de interés, tanto de aves marinas como de cetáceos.

 

© OCEANA / Indi

Aves

  • Martes 3 de mayo: Rabijunco ( Phaeton lepturus ). Paiño de Wilson ( Oceanites oceanicus ).
  • Domingo 15 de mayo: a la salida de Bermuda, en zona de manglar, garza azul ( Ardea herodias ), martinete o garza nocturna ( Nyctanassa violacea ) y rabijuncos.
© OCEANA / Nuño Ramos
  • Lunes 16 de mayo: a unas 170 millas al NE de Bermuda, Págalo grande ( Catharacta skua ). Esta ave robusta, parecida a una gaviota de gran tamaño y de color pardo, estuvo sobrevolando el Ranger durante dos días consecutivos.
  • Miércoles 18 de mayo: pardela capirotada ( Puffinus gravis ). Avistamientos prácticamente diarios de esta especie hasta las proximidades del archipiélago de las Azores.
  • Viernes 20 de mayo: charran rosado ( Sterna dougalli ). Este charrán presenta una cola profundamente ahorquillada y larga, y una coloración muy pálida en el dorso y parte superior de las alas, lo que permite distinguirlo del charran común y del ártico que pudieran observarse en esta zona del Atlántico.
© OCEANA / Nuño Ramos
  • Jueves 26 de mayo: A unas 175 millas de Azores pudimos observar pardelas cenicientas ( Calonectris diomedea ) que sustituyeron a las capirotadas. En Azores, al igual que en Madeira o en Canarias, puede observarse la subespecie borealis ( C. diomedea borealis ), distinta de la pardela cenicienta del Mediterráneo.
  • Jueves 2 de junio: charran común ( Sterna hirundo ). Una pareja se posa en la proa del Ranger.

Durante buena parte de la travesía, el avistamiento de diferentes especies de paiños ( familia Hydrobatidae ) ha sido bastante frecuente, si bien no era fácil distinguir siempre las distintas especies.

Cetáceos

Miércoles 18 de mayo: Rorcual aliblanco ( Balaenoptera acutorostrata ). Es el más pequeño de los rorcuales. Este dato, junto al soplo, la coloración del dorso y la aleta dorsal relativamente grande con respecto al tamaño del animal, nos ayudo en la identificación.

© OCEANA / Nuño Ramos
  • Jueves 19 de mayo: Ballena azul ( Balaenoptera musculus ). Si bien la visión de cualquier cetáceo en mitad del océano es siempre una experiencia indescriptible, la contemplación de una ballena azul pegada al casco del barco supera cualquier expectativa. La ballena medía unos 12 o 14 metros de longitud, por lo que no se trataba de un adulto ( la ballena azul es el animal de mayor tamaño del planeta, pudiendo alcanzar los 30 metros de longitud y las 150 toneladas de peso ). Esto se veía corroborado, además, por su comportamiento " atrevido " o " curioso ", nadando en algunas ocasiones justo entre los dos patines del Ranger. Literalmente, nos sopló en la cara. Presentaba una pigmentación característica y un conspicuo moteado en todo el cuerpo. Por otro lado, la aleta dorsal muy pequeña ( casi vestigial ) y la forma de la cabeza no dejaban lugar a dudas.
© OCEANA / ZOEA
  • Sábado 21 de mayo: A las ocho de la mañana pudimos ver un grupo de delfines moteados ( Stenella frontalis ), volviendo a aparecer unos veinte minutos más tarde. Orca bastarda ( Pseudorca crassidens ). También pudimos ver un rorcual ( Balaenoptera ) del que no fuimos capaces de identificar la especie.
  • Domingo 22 de mayo: Delfín moteado ( Stenella frontalis ). Un grupo de unos cuarenta individuos apareció por la aleta de estribor, desplazándose un subgrupo de unos doce delfines hacia la proa, donde permanecieron durante varios minutos. A la caída de la tarde pudimos ver, a una distancia de unas cuatro millas, un rorcual saltando fuera del agua. Los saltos se acompañaban de soplos fuertes y explosivos. En ocasiones, golpeaba la superficie del agua con la aleta caudal, siendo tanto la aleta como el pedúnculo caudal bien visibles a pesar de la distancia. El comportamiento general nos hizo pensar en una yubarta ( Megaptera novaengliae ), aunque esto es una mera especulación.
  • Martes 23 de mayo: Por la mañana, grupo de delfines comunes ( Delphinus delphis ), y a eso del mediodía, un rorcual que identificamos como rorcual aliblanco ( Balaenoptera acutorostrata ), aunque no se trata de una identificación absolutamente fiable.
  • Jueves 26 de mayo: grupo de delfines comunes y un soplo que identificamos como de cachalote ( Physeter macrocephalus ). El soplido del cachalote es muy característico, ya que el espiráculo se encuentra desplazado hacia el lado izquierdo de su cabeza y el soplo forma un ángulo de unos 45 grados.
© OCEANA / Nuño Ramos
  • Jueves 2 de junio: delfines mulares ( Tursiops truncatus ).
  • Viernes 3 de junio: delfines comunes ( Delphinus delphis ). Varios avistamientos a lo largo de la tarde.
  • Sábado 4 de junio: avistamiento de cinco rorcuales sin identificar, un grupo de dos a las ocho de la mañana y otro de tres a las ocho y media. Todos aparecieron por el costado de babor, desplazándose hacia popa haciendo rumbo sur.
  • Martes 7 de junio: avistamiento de cinco rorcuales ( un grupo de tres y otro de dos ) en un intervalo de menos de quince minutos. Posiblemente rorcual común ( Balaenoptera physalus ).

Llegamos a Lagos

Jueves, 9 de Junio de 2005 - Ester Casado -

© OCEANA / Xavier Pastor

Hoy hemos madrugado todos a bordo, desde las 5 de la mañana hemos comenzado a salir de nuestras literas para contemplar el espectáculo de la escarpada costa del Algarve, donde por cierto, se han cometido los mismos abusos urbanísticos que en todos los lugares turísticos de la geografía peninsular e insular española.


La entrada a la marina de Lagos es solemne, pasando por delante de la antigua fortaleza se accede a través de un canal natural y atravesando un puente levadizo. Una reproducción de una antigua carabela a tamaño real nos confirma la llegada definitiva a puerto.

© OCEANA / Xavier Pastor

Con nuestra llegada a Lagos se cierra totalmente la etapa del cruce del Atlántico. Una etapa en la que se han cubierto aproximadamente 3.000 millas en 20 días de navegación desde Bermudas hasta la península. La tripulación está contenta y esta noche disfrutaremos en tierra de la satisfacción de haber formado un equipo coordinado y del trabajo bien hecho. Pero antes toca limpieza general del Ranger y sus tripulantes.

Ah! Y una buena noticia, el otorrinolaringólogo que ha visitado Mar nada más tocar tierra le ha diagnosticado una lesión del oido externo que requiere cuidados pero no implica gravedad. Contaremos con ella y muchos otros buenos profesionales más para nuestra próxima etapa en el Gorringe Bank, pero eso vendrá en unos días.

Nos aproximamos al Cabo San Vicente

Miércoles, 8 de Junio de 2005 - Ester Casado -

Como sabéis hemos tenido mala mar, con viento aproado que golpeaba el barco con dureza. A última hora del día mejoró. Es sorprendente la rapidez con la que cambia la meteorología en el océano. En cuestión de horas se puede pasar de una situación de mar llana sin una brizna de aire, a marejada, y viceversa. A pesar de ser una cuestión bien sabida la influencia de los océanos en el clima del planeta, es en estas circunstancias cuando realmente te das cuenta de su dinámica y cómo el mar en su conjunto es un ente con vida propia.

 

© OCEANA / Nuño Ramos

Al aproximarnos al Cabo San Vicente, entramos en una de las principales vías marítimas del Atlántico, con gran número de barcos mercantes, petroleros y grandes pesqueros que van rumbo al Mediterráneo y los caladeros del África Occidental.

Lo que inevitablemente me trae a la memoria la tétrica experiencia vivida por Nano, uno de los marineros, a su llegada al puerto de Nouadhibou en Mauritania durante su travesía a bordo del Snooty. Llegaron en noche cerrada, sin tener ninguna referencia previa del puerto donde arribaban. Según se aproximaban, eran conscientes de la gran ocupación del fondeadero, eso estaba repleto de barcos y se vieron obligados a largar su ancla entre ellos. Pero cuál sería su sorpresa cuando con las primeras luces del día, se encontraron fondeados en un puerto fantasma, lleno de embarcaciones abandonadas, volcadas y hundidas. El espectáculo era catastrófico, pero mucho más escalofriante es el conocer su explicación. Esos barcos, la mayoría viejos pesqueros, habían pertenecido a grandes compañías que, tras haberlos utilizado hasta la saciedad, los habían dejado ahí, a la suerte de los demás.

Son muchos los problemas que hay alrededor de las pesquerías en el África occidental y sobre los que nadie presta atención. Son ricos caladeros de países con flotas totalmente artesanales, víctimas de una mala o nula gestión pesquera y del expolio por parte de las flotas europeas.

El Ranger sigue navegando con la previsión de llegar al puerto de Lagos en el Algarve ( Portugal ) mañana por la mañana.

Con vientos de 40 nudos

Martes, 7 de Junio de 2005 - Xavier Pastor -

 

© OCEANA / ZOEA

Cuando hay silencio en los diarios de a bordo es señal de que no apetece ponerse a teclear. Eso nos viene pasando en los dos últimos días, en los que el mar nos viene dando un buen tute. Cuando nos acercamos a Lagos, en el Algarve portugués, que es la verdadera escala final de nuestro cruce del Atlántico, estamos teniendo el peor tiempo de toda la travesía. La llegada a Azores se considera tradicionalmente el final del cruce, porque la distancia entre Bermudas y Azores es la más larga de los que optan por esa ruta. Pero saliendo de ese archipiélago queda todavía una buena singladura. No hay que olvidar que las Azores son la cresta de la cordillera dorsal atlántica. Al zarpar de sus puertos queda una semana más de navegar en pleno Atlántico, antes de llegar al primer puerto del continente europeo. Y el tiempo no está acompañando en esta travesía. Tenemos vientos de entre 35 y 40 nudos, con marejada y a veces fuerte marejada.

© OCEANA / José Corral

Como siempre, el Ranger está aguantando perfectamente, sin dar ningún problema importante. Sólo pequeños detalles que hacen la vida un poco más incómoda. Las olas se estrellan contra las amplias ventanas del messroom, pasando en ocasiones por encima del barco, y eso provoca alguna entrada de agua a través de las juntas. Parece que la instalación que se hizo de nuevos cristales y sus juntas en San Diego antes de partir de USA no es tan estanca como debería. Lo mismo ocurre en algunas literas, que reciben goteras de las escotillas que dan a cubierta. Nada serio, pero un poco molesto cuando intentas dormir seco. Navegamos a vela, la mayor parte del tiempo, aunque cuando la dirección del viento es particularmente inapropiada para acercarnos a nuestro destino nos ayudamos con uno de los dos motores.

 

© OCEANA / ZOEA

Estamos en comunicación diaria con el Espiritu de Xarei, el barco que patronea nuestro amigo Xurxo Gómez y que tripulan otros viejos y nuevos amigos. Estaban atracados junto a nosotros en Horta, y salieron un día después que el Ranger, dirigiéndose como nosotros hacia el Mediterráneo. Nos adelantaron mientras buceábamos en el volcán submarino Joao de Castro, y ahora van 90 millas por delante de nosotros, soportando el mismo temporal. Cuando ayer hablábamos con ellos, su operador de radio nos decía " la tripulación ha optado por el recogimiento ". Y nos reíamos, porque esta es la actitud habitual en todos los barcos. Frente a los fuertes pantocazos, quien no está de guardia o es imprescindible opta por refugiarse en sus literas, y el barco –normalmente pleno de vida y actividad- se convierte en un desierto.

O sea que esta va a ser una entrada en el diario más bien corta. ¡Hasta mañana!.

La migración de las tortugas marinas y el caso de Lucky

Domingo, 5 de Junio de 2005 - Ester Casado -

Hoy nos hemos cruzado con una pequeña tortuga que iba nadando en solitario. Lo que me ha recordado que estamos navegando en la principal ruta migratoria de las tortugas marinas.

 

© OCEANA

Hasta hace relativamente poco, se desconocía cual era el ciclo de vida de las tortugas marinas y no fue hasta 1986, cuando el biólogo estadounidense Archie Carr –uno de los mayores expertos en tortugas marinas del mundo- dio a conocer su teoría de que las tortugas que efectuaban la puesta en playas norteamericanas, realizaban un migración de ida y vuelta a lo largo de todo el Atlántico utilizando la Corriente del Golfo. Y digo de ida y vuelta, porque las tortugas vuelven a desovar a la misma playa donde nacieron. En 1993, los investigadores españoles Ricardo Aguilar, Julio Más y Xavier Pastor –dos de ellos actualmente miembros de Oceana- corroboraron esta hipótesis, aportaron nuevos datos de las poblaciones del este mediterráneo.

Un detalle curioso que ha podido estudiar el investigador Marcos Santos, de la Universidad de las Azores, es como las tortugas, al igual que muchos otros animales marinos, se ven atraídas por la presencia de montañas submarinas, ya que alrededor de éstas hay gran presencia de nutrientes y eso hace que frecuenten estas zonas para alimentarse. Es más, a mayor inclinación de la pendiente de la montaña, mayor productividad. Y como recordaréis, estamos en la Macaronesia, zona de montañas y volcanes submarinos.

© OCEANA

La principal amenaza que tienen las tortugas marinas es la muerte al quedar accidentalmente atrapadas por los anzuelos de la pesca de palangre, arte que se utiliza para la captura de túnidos y peces espada. Oceana está trabajando para reducir las capturas accidentales de tortugas marinas en ambos extremos del Atlántico. Se han propuesto diversas modificaciones del aparejo de pesca y cebo, zonas y épocas de veda, cambios en la hora en que se cala el palangre, etc., para intentar reducir el enorme volumen de capturas accidentales de tortugas que se producen en el mundo. No hay que olvidar que todas las tortugas marinas están consideradas especies en peligro de extinción.

Una de estas propuestas es la utilización de anzuelos circulares, con forma de " G ". Lo que en un principio surgió en Japón como una propuesta para reducir los accidentes laborales de pescadores, que se hieren fácilmente con los anzuelos en forma de " J ", se vio también como una forma de reducir la captura accidental de tortugas. Es más difícil que la tortuga los muerda y en tal caso, suelen quedarse clavados en la boca, sin ser ingeridos hasta el esófago. Hoy en día en la pesquería de pez espada en los Estados Unidos han sustituido completamente los anzuelos en forma de " J " por los de forma de " G ", y Oceana persigue que esa sustitución se implante también en Europa, junto a otras modificaciones en la pesquería del palangre.

© OCEANA / Ester Casado

Durante nuestro encuentro con el investigador Marcos Santos, alumno de Archie Carr de la Universidad de Florida, nos habló de sus trabajos experimentales sobre capturas de tortugas por palangre con diferentes tipos de anzuelo. Nos comentaba que la localización del anzuelo en el cuerpo de la tortuga era determinante en relación con los niveles de mortalidad. Además dicha localización parece alterar el comportamiento migratorio, ya que las tortugas con anzuelos en el esófago, extrañamente desvían su trayectoria hacia el este, en contra de las tortugas anzueladas en boca o garganta, que a parte de ser mas visible el anzuelo y tener mayores posibilidades de extracción por parte de los pescadores, continúan sus movimientos migratorios normales.

Durante nuestra estancia en Faial, tuvimos noticia del proyecto de la tortuga Lucky, una tortuga boba cautiva en un acuario danés durante 5 años que fue devuelta al mar en las Azores en septiembre de 2004, como parte de un estudio sobre la viabilidad de la puesta en libertad de tortugas que han estado en cautividad. Con un transmisor instalado en su caparazón, Lucky está siendo seguida por el proyecto danés NERI. Cuatro meses más tarde de su liberación, ha sido encontrada camino a las playas de Trinidad en Venezuela, hacia donde salió disparada sin ninguna duda, mientras otras tortugas marcadas –y que no habían sufrido cautividad- se quedaban merodeando por la zona de las Azores. El proyecto y el seguimiento de la tortuga Lucky, puede verse por Internet en http://seaturtles.trackit2test.cubitech.dk/main.

Guardias nocturnas, guardias diurnas

Sábado, 4 de Junio de 2005 - Ester Casado -

© OCEANA / ZOEA

En la guardia de anoche, no tuvimos más novedad que la de un barco mercante que se nos aproximaba por babor. Nos sorprendieron las potentes luces que traía, lo que nos hizo pensar que era un pesquero; pero de repente las apagó, quedándose sólo con las luces normales de posición. Seguía acercándose y Bibi comprobó que era un mercante, por lo que consideró oportuno establecer contacto por radio para confirmar que nos había divisado.

" Barco en posición 35 grados 17 N y 26 grados 32 W, aquí el Ranger, ¿ me recibes ?. Cambio ".

" Ranger, Ranger, barco en posición. Te recibo. Cambio ", contestaron tras una breve espera. Uff!.

" Estamos a 2 grados por tu estribor. ¿ Nos localizas ?. Cambio "

" Si, os veo, os veo no hay problema "

" Bueno. Gracias y buena guardia. Stand by canal 16 "

Nos habían visto, así que nuestra posible preocupación había quedado totalmente esfumada.

Es curioso, pero las guardias nocturnas se me pasan más deprisa que las diurnas, y eso que durante las diurnas siempre hay gente alrededor y tienes más visibilidad. Durante las tres horas de nuestra guardia matinal de hoy, hemos tenido un momento de exaltación cuando llevando yo el timón, la velocidad del viento ha subido de tal manera que el barco ha cogido velocidad de 11 nudos. Se notaba la fuerza y cómo el viento tiraba de las velas, por lo que nuestro capitán, Nuño, no ha dudado ni un instante en cambiar la génova por el foquer, para evitar que pudiera romperse, y la velocidad ha vuelto a caer a una media de 9 nudos, mucho más normal para este barco. Por cierto, en el transcurso de la jornada cubrimos el record del Ranger: ¡ 210 millas de singladura !

Por el momento, no estamos avistando gran variedad de especies. Las únicas que se dejan ver hasta la saciedad son las ya famosas carabelas portuguesas, que intermitentemente pasan a nuestro alrededor, mostrándose como una amenaza fantasma. Eso sí, los simpáticos delfines hoy han venido a juguetear con nuestra proa hasta tres veces.

A bordo estamos todos ilusionados con la posibilidad de ver un cachalote. Se ha convertido en nuestro animal fetiche para esta travesía de Azores a Lagos.

Nos queda una semana de navegación sin tocar tierra y el ambiente a bordo es relajado. Los libros pasan de mano en mano, Jose nos ameniza tocando bossanova a la guitarra, yo escribo en el diario y todos nos preocupamos por el oído de Mar, deseando que esté recuperado para las inmersiones del Gorringe Bank.

Luminiscencias nocturnas

Viernes, 3 de Junio de 2005 - Ester Casado -

Mi primera guardia nocturna ha sido un perfecta clase práctica impartida por Bibi, joven pero altamente cualificada marinera, que con su frescura y serenidad se ha ganado instantáneamente toda mi confianza. A lo largo de las tres horas que dura la guardia, Bibi me ha enseñado a como estar vigilantes ante cualquier anomalía en el rumbo, velocidad del viento o visualización en el horizonte de algún barco. También me ha enseñado a llevar el timón controlando el rumbo de 104 grados que teníamos marcado.

 

© OCEANA / ZOEA

Durante nuestra guardia hemos recibido la visita de unos delfines mulares, que han estado acompañándonos durante unos 15 minutos. Gracias a la bioluminiscencia del mar esta noche, se podía observar claramente la estela de luz que dejaban con su movimiento, el cual por cierto, me ha sorprendido por su velocidad y rapidez en el requiebro. Ha sido un momento verdaderamente emocionante para mí, que no lo olvidéis, vengo de un secano con sequía, y no estoy acostumbrada a estas maravillas. Escuchar a babor en la oscuridad el sonido de los golfinhos –delfín en portugués- nadando y saltando y la contemplanción de la estela luminosa que iban dejando a su paso, ha sido una experiencia maravillosa.

Las bioluminiscencias nocturas que se dan en todos los mares, estan producidas por unos protozoos llamados dinoflagelados, que forman parte de la familia del placton. Al agitarse el agua, se mueven y esto es lo que hace que se iluminen, dándole un toque mágico a las oscuras aguas durante la noche.

Ya llevo dos días de navegación a bordo del Ranger y tengo que reconocer que a pesar de venir cargada de conocidos medicamentos contra el mareo, ha sido gracias a la gotitas que me ha proporcionado Xose ( y cuyo nombre no voy a mencionar para no hacerle publicidad a nadie ) que el mareo no ha conseguido apoderarse de mí, y eso que lo ha intentado. El movimiento de un catamarán es completamente distinto al de las embarcaciones monocasco. Aunque su balanceo es mucho más suave, alguno de los tripulantes lo ha definido el movimiento de un guisante en una sartén.

En la cena han venido a visitarnos una pareja de charranes comunes ( Sterna hirundo ) y a pesar de que toda la tripulación estaba sentada alrededor de la mesa cenando unas estupendas lentejas, la mayoría han salido corriendo, cámara en mano, para retratar a las aves. Estas no se han asustado e incluso se han quedado el suficiente tiempo como para ser fotografiadas por Indi, nuestro cocinero naturalista, con habilidades extrasensoriales para espantar a los animalillos que se nos acercan. A los charranes se les conoce también cono golondrinas de mar. Son esbeltas, con alas largas y estrechas y cola ahorquillada. Nuestra proximidad al archipiélago azoreño dan explicación a esta visita, ya que son aves costeras y es difícil verlas mar a dentro.

Buceando en el volcán

Jueves, 2 de Junio de 2005 - Xavier Pastor -

 

© OCEANA / Xavier Pastor

A unas 50 millas de las islas de Pico y San Jorge se encuentra el banco Joao de Castro, un volcán submarino activo que se yergue desde los 1000 metros de profundidad y cuya cumbre se encuentra solamente a 13 metros de la superficie del mar. Sus emisiones de gas metano a través de fumarolas submarinas y, en general la actividad hidrotermal que se genera alrededor de las mismas constituyen un paisaje impresionante y un ecosistema muy interesante: un oasis superficial e iluminado en medio de un mundo abisal y oscuro, en el centro del Atlántico.

La visita a los bajos de alrededor de las Azores estaba prevista desde antes de la llegada del barco al archipiélago, pero nuestro interés creció a medida que leíamos trabajos científicos sobre este volcán submarino e intercambiábamos impresiones con los investigadores del Departamento de Oceanografía y Pesca de la Universidad de Azores.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Las inmersiones que se habían llevado a cabo los días anteriores en la isla de Faial, donde el Ranger estaba estacionado, lo fueron en condiciones bastante difíciles. El mar estaba agitado, la visibilidad era francamente mala y la temperatura del agua no superaba los 16 grados. A pesar de que el equipo que utilizan los buceadores de Oceana ha sido muy cuidado en términos de calidad y seguridad, lo cierto es que no habíamos previsto por el momento disponer de lo que se denomina " trajes secos ". Esta es una modalidad de equipo bastante caro pero que permite llevar a cabo inmersiones a temperaturas muy bajas, contrariamente a los trajes húmedos, por cuyo interior circula el agua, y que utilizamos a bordo del Ranger. Al fin y al cabo, la mayor parte de las inmersiones de la expedición estaban previstas para ser realizadas en zonas tropicales y templadas, como el Mediterráneo en verano. Pero Bermudas y sobre todo Azores han sido la excepción.

O sea que Mar Mas y Soledad Esnaola se embutieron respectivamente en un traje semiseco que se había traido Mar y en dos capas de traje húmedo que le aplicamos a Sole, y en esas condiciones se han enfrentado a tres inmersiones diarias de alrededor de cuarenta minutos cada una, vigiladas de cerca por Bibi Alvarez desde la lancha neumática. Bibi ha " ascendido " a primera oficial del Ranger con la marcha de Carlos Pérez a España desde Azores para preparar nuevas actividades del barco al llegar al Mediterráneo.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Pero a los factores enumerados anteriormente se han añadido nuevas dificultades. Nuestras buceadoras tenían intención de explorar las cuevas submarinas próximas a Horta, pero se lo ha impedido la concentración de miles de carabelas portuguesas ( Physalia physalis ) que se habían agrupado en las calas de esa zona de la isla, impulsadas por el viento y las olas reinantes. La peligrosidad de esos animales familiares de las medusas, debido a su capacidad urticaria – que puede producir la muerte de un ser humano en algunos casos - recomendó modificar esos planes originales. El equipo se trasladó entonces a un monte submarino existente entre las islas de Faisal y Pico. Pero una vez dentro del agua pudieron comprobar que las condiciones de extrema corriente y baja visibilidad hacían la inmersión prácticamente imposible. Por ello, en la zona de las islas debimos conformarnos con inmersiones en áreas menos interesantes, donde se documentaron de todas formas distintas especies de peces, equinodermos y nudibránquios cuyas imágenes todavía tenemos pendientes de analizar.

 

© OCEANA / Mar Mas

Cuando salimos el miércoles de Horta no teníamos muchas esperanzas de que nuestra suerte cambiase. Habían 20 nudos de viento, el cielo estaba muy cargado y en la mar, marejadilla. No obstante, tras discutirlo decidimos intentarlo y dirigirnos al volcán submarino del banco Joao de Castro. Llegamos a la mañana siguiente, en el día de ayer, y tras volver a analizar la situación desde el punto de vista de la seguridad de las buceadoras y del resto de la tripulación, y dado que sorprendentemente el viento y el mar iniciaban una mejoría, decidí, conjuntamente con el capitán, la primera oficial y los buceadores que íbamos a intentarlo.

 

© OCEANA / Mar Mas

La posición que nos proporcionaba el GPS fue comprobada por la sonda del barco después de sucesivas pasadas. Efectivamente, en el punto previsto, subiendo majestuosamente desde el abismo de un kilómetro, el Joao de Castro presentaba una especie de meseta a 50 metros de profundidad. Solamente tiene 600 por 300 metros de superficie, y desde allí se alzaban diversos picos que forman parte de la caldera del volcán. Uno de ellos nos quedó claramente registrado a 16 metros de profundidad en la sonda. El capitán, Nuño Ramos, ordenó en ese momento largar el fondeo de buceo, consistente en un ancla con 10 metros de cadena y 40 de cabo, acabado en una gran boya naranja, y cuyo objetivo era el de marcar el punto de máxima elevación y proporcionar a las buceadoras una vía para descender y ascender. Un punto de referencia y apoyo en medio del océano. Era difícil acertar en esa superficie tan reducida.

 

© OCEANA / Mar Mas

La botadura de la lancha neumática no resultó fácil debido al oleaje, pero un equipo de seis personas dirigido por Nuño y Bibi lo consiguieron sin novedad. Mientras tanto, las buceadoras se equipaban para una primera inmersión de reconocimiento, sin cámaras. Una vez todo dispuesto, se dirigieron a la boya naranja de buceo para iniciar la inmersión. Imposibilitado de fondear a esta profundidad, el Ranger largó su ancla de capa, una especie de pequeño paracaídas que le permite estabilizarse mejor y reducir la deriva mientras se encuentra al pairo.

 

© OCEANA / ZOEA

Al cabo de media hora eterna, vimos a las buceadoras salir del agua y hablar con Bibi, que las esperaba en la lancha, amarrada a su boya de buceo. Inmediatamente recibimos el mensaje por radio desde la embarcación neumática: " Bingo ! Hemos acertado el sitio de lleno ! ". El ancla de la boya había caido justo junto al pico del volcán, que según informaban Mar y Sole estaba en plena actividad hidrotermal, emitiendo gases, agua caliente y espectaculares sonidos de burbujas. A bordo del Ranger se gritó de alegría.

Tras un prudente periodo de espera para liberarse del nitrógeno acumulado en su sangre durante la primera inmersión, las buceadoras cambiaron sus botellas de aire comprimido, se armaron de cámara de video y fotografía y se volvieron a sumergir. Y así una tercera vez.

Ya hemos visto las imágenes. En un ambiente sembrado de algas verdes, pardas y rojas, con un colorido alterado en ocasiones por la intensidad de las emisiones sulfurosas, nadan - rodeados por espectaculares burbujas que salen de grietas en el fondo y en las paredes - grandes serranos ( Serranus atricauda ), fredís ( Thalassoma pavo ),doncellas ( Coris julis ), viejas ( sparisoma cretense ) y lampugas ( Coriphaena hippurus ). Separados por algunos metros aparece un pequeño cardumen de peces ballesta ( Balistes carolinensis ), algunos ejemplares de salmonetes ( Mullus surmuletus ) y numerosas chopas ( Kyphosus sectatrix ), acompañadas de castañetas azules ( Abudefduf luridus ), entre otras especies que todavía debemos identificar, y acompañados de invertebrados como el gusano de fuego ( Hermodice carunculata ).

 

© OCEANA / ZOEA

Hoy hemos pasado la noche al pairo cerca de la boya. Estudiábamos la posibilidad de repetir las inmersiones y filmar y fotografiar más material. Sin embargo, Mar se ha levantado con un afección en uno de sus oídos, que ha sangrado ligeramente durante la noche. Nada importante, una pequeña venilla dañada, pero suficiente para que hayamos decidido no correr ningún tipo de riesgos. Necesitamos a Mar y a Sole en plena forma.

Por ello hemos optado por izar la lancha y la boya de fondeo a bordo, desplegar las velas y poner rumbo a Lagos, al sur de Portugal, nuestra próxima etapa y el primer puerto continental de Europa al que llegará el Ranger después de su travesía transoceánica. Nuestra arribada a Lagos está prevista para el próximo día 9 de Junio.

Montañas que emergen del mar

Miércoles, 1 de Junio de 2005 - Ester Casado -

© OCEANA / Xavier Pastor

Con la llegada a Horta ( Faial ) se ha producido un nuevo relevo de tripulantes, pero la tripulación del Ranger está acostumbrada a los cambios y siempre recibe con una sonrisa a las nuevas incorporaciones. Houssine, el fotógrafo submarino que desde el primer día ha estado embarcado en la expedición, ha tenido que volver a casa por motivos familiares. También Carlos y Guayo han tenido que dejarnos para atender sus quehaceres en la oficina. Ahora nos hemos embarcado dos marineros: Xose Manuel Gándara, gallego ubicado en Pontevedra cuya pasión es la navegación a vela y el mallorquín Nano Valdés, que se incorpora a nuestra expedición tras navegar durante 4 meses en el Snooty; y quien os escribe, Ester Casado, que soy ayudante de Dirección de la oficina europea de Oceana.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Como ya os han comentado en anteriores diarios, la isla de Faial es pequeña ( 24 x 16 Km2 ), pero una de las más importantes de las Azores y puerto de destino obligado para todas las embarcaciones que cruzan el Atlántico, como es el caso del Ranger. Su marina tiene una actividad constante de entrada y salida de barcos, y dicen que todos los grandes navegantes a lo largo de la historia han parado por aquí. Desde luego, de lo que puedo dar fe, es de que aquí nuestra tripulación no hace más que encontrar viejos conocidos de travesias, como por ejemplo el ya mencionado velero Snooty, que tenemos abarloado a estribor y que pertenece a Sinto Bestard, un veterano navegante mallorquín que se quedó ciego hace veintitres años, lo que no le ha impedido seguir en el mar, dar la vuelta al mundo e incluso llegar hasta la Antártida. O Xurxo Gómez, patrón del Espíritu del Xarei, un viejo conocido de muchos de los tripulantes del Ranger, porque patroneó el Zorba de Greenpeace en sus mejores tiempos.

La pasión por el mar se deja sentir en todos los rincones de este antiguo e importante puerto ballenero. Parece mentira que con esas traineras se hayan cazado ballenas hasta el año 1986, a partir del cual quedó prohibida esta actividad, aunque los azoreños, desafiando la norma para alimentar su leyenda, cazaron dos cachalotes más después de la prohibición.

 

© OCEANA / Ester Casado

El ambiente marino también se vive en Horta desde el punto de vista científico. Hemos tenido la oportunidad de aprovechar nuestro paso por aquí para tener encuentros con destacables miembros del Departamento de Oceanografía y Pesca de la Universidad de Azores. Además de con el Director del Departamento Ricardo Serraro Santos, con los investigadores Joao Manuel Goncalves, Monica Silva y Marcos Santos, especialistas en montañas submarinas, pesquerías, cetáceos y tortugas marinas. Cada uno en su área, desarrolla una importante labor de investigación desde este enclave vital para el conocimiento marino. Sin olvidar en ningún momento que Las Azores son un ejemplo de sostenibilidad pesquera para toda Europa.

 

© OCEANA / Ester Casado

En Faial también se encuentra uno de los fenómenos naturales más sorprendentes del siglo XX. En 1957 una columna de vapor de hasta 400 metros de altura sorprendió a los habitantes de Cabo Capulines. Se estaba produciendo la erupción de un volcan submarino, lo que creo la formación de una montaña de cenizas y lava que, curiosamente, volvió a hundirse en el mar. Poco tiempo después, durante el mes de junio de 1958 se produjeron nuevas sacudidas y erupciones de lava, que provocaron la aparición de una nueva montaña de 99 metros de altura que emergió del mar. Este fenómeno supuso el aumento de la superficie de la isla en 2,6 km2, sepultando el faro y las viviendas colindantes. Tanto la vista del Faro de Capulines y la montaña de lava como los documentos gráficos de la epoca, son sorprendentes.

Hoy por la tarde hemos zarpado rumbo a Lagos ( Portugal ), pero de camino pararemos parar comprobar sobre el terreno la actividad de los campos termales de Joao de Castro, impresionantes chimeneas submarinas que emanan metano, de un volcán todavía activo.

Punto y seguido

Martes, 31 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

© OCEANA / Guayo

Hoy en mi último día a bordo del Ranger, después de haber cruzado el Atlántico desde Bermudas hasta Azores. Mañana se embarcará Ester Casado, Asistente Ejecutiva de Oceana en Europa para seguir narrando el día a día de esta Expedición Transoceánica que comenzó el pasado 17 de Enero.



A partir de mañana estaré de nuevo en la oficina, coordinando junto con el resto de los departamentos la sección europea de nuestra página web y haciendo posible que el trabajo que desde Oceana llevamos a cabo para el estudio y cuidado de los océanos, pueda ser conocido por cuantas personas lo precisen de una forma inmediata, gracias a este medio de difusión mundial que es Internet.

No quiero despedirme de esta, mi primera etapa a bordo del Ranger, sin antes agradecer a mis compañeros de travesía la oportunidad de poder participar de esta emocionante aventura, agradecerles su acogida, ayuda, enseñanzas y buen humor.

Por los océanos.

Fin de semana en Horta

Martes, 31 de Mayo de 2005 - Xavier Pastor -

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Horta, la capital de Faial es una pequeña ciudad portuaria, que ha sido capaz de mantener el encanto de hace décadas manteniendo el estilo de sus edificios, restaurando fachadas, no levantando aberraciones urbanísticas y cuidando todos los detalles para preservar la tradición y la identidad. Al mismo tiempo, sus habitantes han progresado económicamente y se capta una sensación de prosperidad y bienestar general entre sus 16.000 habitantes.

Para un mallorquín, es un alivio comprobar que existen isleños de regiones originalmente pobres que no se han convertido necesariamente en bestias destructoras de paisajes, culturas y ecosistemas. Es posible prosperar económicamente respetando todo eso. Azores da pruebas de ello. Tal vez haya influido que en algunas islas se puedan encontrar gobernantes que exhiban algún nivel de sensibilidad y de decencia.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

La marina de Horta, integrada en la ciudad, es uno de los cuatro puertos más utilizados en el mundo por los navegantes de yates. No estamos hablando de los yateros de fin de semana, esos que pasan la mayor parte del día en sus lujosas embarcaciones sin salir a navegar. Esos no llegan a las Azores. En este puerto se cruzan los navegantes que están cruzando el Atlántico, dando la vuelta al mundo, recorriendo este océano de Norte a Sur.

Es un puerto lleno de vida. Durante el fin de semana pasado, mientras trabajábamos en las reparaciones a bordo y en la puesta a punto del Ranger después de la travesía desde Bermudas, a nuestro alrededor se llevaban a cabo actividades de todo tipo. Un equipo español –concretamente formado por catalanes, mallorquines e ibicencos- ganaban un triatlón celebrado entre varias de las islas, y que había implicado una combinación de windsurf, ascensión del volcán de la vecina isla de Pico en bicicleta de montaña y navegación en piragua llegando a Horta. Aquí les esperaba una banda municipal tocando durante horas un concierto en la explanada del puerto.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Mientras tanto, tres de las antiguas barcas balleneras de Azores, que han sido restauradas, llevaban a cabo su pequeña regata en las bahía frente al puerto. Rápidas y estilizadas, dan una idea de su eficacia en la caza de cetáceos y del valor y la habilidad de unos tripulantes que se aventuraban al Atlántico con estas modestas embarcaciones y sus arpones de mano. Azores estuvo cazando cachalotes hasta 1986. Una película española de hace unos cinco años, protagonizada por Emma Suárez y tituada La Dama de Porto Pim, estaba ambientada en la época ballenera. Porto Pim es una pequeña concentración de casitas en una bahía al norte de Horta, a 15 minutos a pie desde este puerto, donde estaba la factoría ballenera, hoy reconvertida en un centro de educación ambiental.

En la isla existían una serie de observatorios desde los que los balleneros vigilaban los alrededores en busca de cachalotes, y cuando esos aparecían, inmediatamente daban aviso a las lanchas que, a vela o a remo, emprendían su persecución y su caza. De la tradición ballenera de la isla quedan también numerosos vestigios, como la artesanía de grabados en dientes y huesos de cachalote.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Hoy, los antiguos observatorios de los cazadores de ballenas están ocupados por científicos o por empleados de las diversas pequeñas empresas de whale watching. Un ejemplo –cuando se hace con los debidos controles- de la reconversión de un recurso económico a un uso sostenible del mismo.

Toda esta actividad portuaria se puede seguir desde el Peter’s Sport Café, una institución para los navegantes que pasan por Horta. Tres generaciones de la familia de un personaje que decidió mantener el carácter de una antigua taberna de balleneros y convertirla en un local donde se desayuna, se almuerza o se toman copas hasta altas horas de la madrugada.

 

Wavemakers de Oceana

Sábado, 28 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

En nuestro segundo día en Horta hemos recibido la visita de Duncan, uno de los más de 300.000 colaboradores que Oceana tiene en todo el mundo. En cuanto conoció, a través de la web, que el Ranger se dirigía a Azores, se puso en contacto con nosotros para ofrecer su colaboración.

 

© OCEANA / Guayo

Duncan es el propietario de Mid Atlantic Yacht Services, una empresa dedicada a suministros para embarcaciones aquí en la Isla de Faial y nos ha asistido con la reparación del generador de estribor y con la limpieza de uno de los dos tanques de gasoil de los que dispone el Oceana Ranger y en el que habíamos detectado un exceso de agua.

Durante sus trabajos a bordo ha contado con la ayuda de David y en los pequeños descanso ( la operación ha durado toda la mañana ) hemos tenido oportunidad de charlar sobre su trabajo, el estado de las aguas que rodean a las Azores y de lo ilusionado que estaba de poder ayudar a Oceana después de conocer la visita del Oceana Ranger a las Azores.

Durante la mañana, Mar, Sole y Houssine se han puesto en contacto con un par de escuelas de buceo para comprobar el estado de las zonas que, desde la oficina en Madrid, Ricardo Aguilar nos había indicado como "puntos calientes" que debíamos filmar y tras la comida a bordo ( unos huevos fritos con ensalada preparados por Indi que, al igual que el resto de lo que ha cocinado desde que se embarcara en Fort Lauderdale, nos han sabido a gloria ), han salido a bucear junto con Bibi en una de las lanchas neumáticas.

Lamentablemente, las zonas que han visitado se encontraban plagadas por cientos de carabelas portuguesas ( Physalia physalis ) y no ha sido posible la inmersión, con lo que las han dejado pendientes para los próximos días.

© OCEANA / ZOEA

Bienvenida al Ranger en Horta ( Azores )

Viernes, 27 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

Tras mi última guardia nocturna en este cruce del Atlántico, he podido dormir unas pocas horas antes de que Nuño y Carlos tocaran diana.

La verdad es que hoy todos hemos dormido muy poco. Antes de llegar a Horta ( en la isla de Faial ) hemos limpiado la cubierta y el messroom, algo que no hemos podido hacer en los últimos días ya que el estado de la mar y la climatología no lo permitían.

 

© OCEANA / Guayo

Tras una aproximación al puerto sin problemas, hemos entrado en la Marina de Horta y atracado en el muelle de espera de la misma, abarloados al barco de investigación oceanográfica y pesquera de la administración regional.

A nuestra llegada hemos tenido la visita de una representación del gobierno de Azores, en la persona de Luis Fernándes, Director Regional de Pescas, y de la Universidad de las Azores, representada por el Director del Departamento de Oceanografía y Pesca, Dr. Ricardo Serrao Santos.

Es interesante señalar que la gestión de la pesca no está, en el caso del Gobierno Autónomo de Azores, integrada en la Consejería o Secretaría Regional de Agricultura, como sucede en las Comunidades Autónomas españolas, que mimetizan el esquema del gobierno central. En Azores, Pesca está integrada en la " Consejería de Medio Ambiente y Mar ". Esta es una decisión progresista respecto al medio marino, ya que integra la actividad pesquera en el medio ambiente y permite regular la pesca en función de sus impactos, y no exclusivamente en función de los intereses extractivos.

 

© OCEANA / Guayo

Sería muy interesante que las Comunidades Autónomas españolas –y desde luego el gobierno central- fueran acercándose a este esquema de estructura de gobierno, que reconoce que el medio ambiente no termina en la línea de costa, sino que el mar y los fondos marinos también merecen la atención medioambiental de la Administración, y que no deben ser vistos exclusivamente como zonas de donde extraer pescado, sin importar las consecuencias.

La Universidad de las Azores es una institución clave en el estudio de los montes submarinos. La semana pasada albergó –en las instalaciones reconvertidas de la antigua factoría ballenera de Faial- una reunión de algunos de los más prestigiosos investigadores internacionales sobre este tema, provenientes de Portugal, Francia, Alemania, Reino Unido, Irlanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia. Los expertos internacionales se reunieron para presentar los capítulos de un libro titulado " Montes Submarinos: Ecología, Pesca y Conservación ", que será publicado en 2006 por la editorial científica Blackwell Science, de Oxford, en la serie sobre Peces y Recursos Acuáticos.

Los estudiosos de las montañas submarinas mostraron su preocupación por el deterioro prácticamente irreversible que causa la pesca de arrastre de fondo sobre los frágiles ecosistemas de esas zonas de gran profundidad.

 

© OCEANA

El propio Dr. Serrao Santos ha sido parte del grupo de científicos que ha viajado a Bruselas para apoyar las posiciones de la Coalición para la Protección de los Fondos Marinos (DSCC, en sus siglas en inglés), de la que forma parte Oceana, y que reclama una moratoria para la pesca de arrastre de fondo en alta mar.

La reunión que mantuvimos a bordo del Ranger entre los representantes del Gobierno y la Universidad de Azores y Oceana fue filmada por la televisión de Azores y reproducida en parte en las noticias regionales.

Además, el eurodiputado por Azores Paulo Casaca, político especialmente activo en la protección de las aguas de Azores en contra de la pesca de arrastre, redactó un mensaje de bienvenida al Ranger que nos hizo llegar desde Bruselas y distribuyó a los medios de comunicación del archipiélago.

Una vez resueltas las reuniones protocolarias y los trámites de entrada en Portugal, la tripulación se dirigió con urgencia al Peter’s Sport Café, una institución en Horta, donde recalan desde hace muchos años las tripulaciones de los barcos que arriban a este puerto después de largas singladuras. Algunas cervezas para recuperarse, y de cabeza a las duchas.

El Ranger y la protección de las aguas de Azores

Jueves, 26 de Mayo de 2005 - Xavier Pastor -

Estamos en aguas de Azores. Esperamos llegar a Horta, el puerto de la isla de Faial, mañana viernes sobre el mediodía. La segunda parte de la expedición, teóricamente la más crítica desde el punto de vista de navegación, parece que va a superarse con éxito. El Ranger ha demostrado ser un barco sólido y seguro, y la vida a bordo ha sido, a pesar de ciertas incomodidades producidas por el mal tiempo, perfectamente soportable durante estas dos semanas de aislamiento del mundo desde que salimos de Bermudas. No se ha producido ni el más mínimo incidente entre los doce tripulantes, e incluso en los momentos de peores condiciones climatológicas se oían las risas y la música sonando en el messroom. Una tripulación con sentido del humor y ganas de trabajar, que no es poco.

Una tripulación que precisa una ducha (o dos seguidas), y una visita urgente a la taberna del puerto. En ese orden.

© OCEANA / Xavier Pastor

En Azores nos espera el primer encuentro con Europa desde que en enero iniciamos la expedición en California. Este archipiélago es de importancia crucial para las campañas de Oceana. Desde tiempos históricos, Azores no ha permitido la pesca de arrastre en las 200 millas alrededor de sus islas. Al entrar Portugal en la Unión Europea, se inició un periodo transitorio que terminó en el 2004 y que, debido al Tratado de la Unión, debía dar paso a una apertura de sus aguas a los pesqueros de cualquier país europeo. Allí estaban acechantes -¡como no!- los arrastreros españoles, entre otros. El gobierno regional de Azores puso en marcha un pleito contra la Comisión Europea en el Tribunal Europeo de Justicia para impedir lo que representaría una barbaridad ecológica y una injusticia social hacia las generaciones de pescadores artesanales isleños que durante décadas habían preservado sus mares utilizando técnicas artesanales y sostenibles de pesca. Oceana, junto a otras organizaciones como WWF, Seas at Risk y Greenpeace acudimos en ayuda del gobierno de Azores presentándonos como coadyudantes en el proceso judicial.

Este tema no está todavía resuelto en los tribunales, pero la Comisión Europea ha dado cierto respiro al mismo no otorgando cuotas de captura para arrastreros en 2004 y 2005 para este archipiélago, y también para las Canarias y Madeira. Es una buena medida provisional, pero lo que pedimos es que se convierta en definitiva.

Para recordar esta historia, hoy Oceana ha publicado un comunicado de prensa en la que anuncia la llegada del Ranger a Azores y reitera el apoyo de nuestra organización a la posición del gobierno regional en este tema.

Durante la estancia de nuestra tripulación en el archipiélago, además de llevar a cabo nuestras habituales tareas de inmersión para documentación gráfica de la biodiversidad marina en la zona y de los peligros que la amenazan, tendremos tiempo de mantener encuentros con científicos, políticos y periodistas y discutir estrategias para conseguir a protección definitiva de las aguas de Azores frente a la pesca de arrastre.

Serán las primeras millas del Ranger en Europa.

Nos acercamos a Azores, en medio del temporal

Miércoles, 25 de Mayo de 2005 - Xavier Pastor -

Nos acercamos a Azores. Estimamos llegar el viernes 27 por la mañana.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Sigue el mal tiempo. Y, sobre todo, el viento adverso. Esta mañana hemos tenido vientos de 35 nudos con puntas de hasta 40. Lo peor que vienen del Nordeste, o sea, prácticamente de proa, por la amura de babor. Reducen nuestra velocidad hasta unos 5 nudos. Hemos arriado el foque, pero manteníamos la mayor, con un par de rizos, y la mesana, hasta que ha decidido arriarse ella sola, cuando se ha partido uno de los cabos que la mantenía izada. Nos ayudamos con uno de los motores, alternativamente el de babor o estribor, a la espera que el viento role un poco y nos permita hacer un uso eficaz de las velas. ¿No se suponía que ibas a encontrar vientos portantes en el Atlántico? Pues como en el resto del viaje: siempre de proa.

El humor es bueno, aunque la mayor parte de la gente que no está de guardia se refugia en sus literas, para no ir dando bandazos de un sitio a otro.

Hay héroes: ayer Mar y Houssine se pusieron a amasar y hornear pan, en estas circunstancias. Hoy Houssine ha repetido la operación, esta vez con David. Indi también se ha puesto a cocinar. ¡Eh!, y yo escribo, persiguiendo al ordenador por la mesa, que también tiene su ¡mérito!

Volvieron los vientos

Martes, 24 de Mayo de 2005 - Xavier Pastor -

Hace tres o cuatro días regresaron los vientos, acompañando a unas borrascas que estamos consiguiendo bordear sin que nos alcancen de lleno. Normalmente son del Nordeste, 20 nudos, a veces con picos de hasta 30. A toda vela de nuevo. En la guardia de Bibi, Sole y José el Ranger llegó a alcanzar 10 nudos, a pesar de que la dirección del viento no nos es particularmente favorable. Quien esté atento al seguimiento de la ruta del barco a través del tracking en el mapa –que algunos días queda congelado, nos han dicho- podrá ver al Oceana Ranger serpenteando ligeramente por el Atlántico, desviándose en ocasiones hacia el Nordeste cuando la situación lo permite para luego poder aprovechar los vientos de esa dirección, bajando hacia el Sureste y así acabar en las Azores. La corriente del Golfo probablemente nos ayuda empujándonos con algo menos de un nudo.

La verdad es que se trata de un barco que inspira confianza. Aguanta con toda solidez la fuerza del mar, aunque alguna de las olas que se introduce entre los dos cascos golpea con una fuerza impresionante contra el interior de los mismos –donde normalmente alguien tiene apoyada la cabeza para dormir. Como mascullaba la otra noche el mecánico David, en su americano cerrado: " Si Steve estuviese a bordo, estaría orgulloso del barco que eligió"

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Lo que no resulta cómodo con este mar es trabajar con los ordenadores. Mantener la vista fija en la pantalla no es agradable, o sea que estos días lo hacemos lo menos posible. Estamos menos elocuentes y comunicativos con el exterior, al menos por escrito.

Varias veces al día, sin embargo, participamos en diversos encuentros a través de la radio del barco con otras embarcaciones que navegan por distintas zonas del Atlántico, e incluso en otros océanos. En ese foro se intercambia información sobre posiciones, intensidad y dirección del viento, estado de la mar, situación a bordo y cualquier otro dato que pueda ser de interés para los navegantes. Día tras día se va creando una relación con los tripulantes de barcos que se encuentran centenares –a veces miles- de millas lejos del Ranger. Los tripulantes más experimentados de nuestro barco reconocen con frecuencia el nombre de amigos o conocidos de otros viajes.

Es particularmente interesante la participación en La Rueda de los Navegantes, una iniciativa creada por Rafael del Castillo hace casi dos décadas, que emite desde las Palmas de Gran Canaria, y en la que participan decenas de barcos, como una rutina, cada noche a las 22:00 UTC. Para muchas de esas embarcaciones, las previsiones de tiempo y otros datos que les llegan a través de la Rueda son vitales para su comodidad y seguridad.

Los motores vuelven a ser innecesarios desde hace ya varios días. Ayer, Nuño incluso dio instrucciones de tomar unos rizos en la vela mayor, ya que la intensidad del viento recomendaba reducir el velamen. No fue una maniobra difícil, pero llamaba la atención observar la diferencia en la indumentaria de los tripulantes metidos en faena de cubierta respecto a las fotografías de hace solamente un par de semanas. Las camisetas, los shorts y las viseras se han tenido que sustituir por forros polares, gorros de lana y ropa de agua. El Atlántico Norte no es amable ni siquiera en Mayo. Pero nos vamos acercando ya a las Azores y, después, al verano mediterráneo - y a sus pesqueros ilegales.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Enigma

Sábado, 21 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

¿Qué probabilidad existe de que dos catamaranes reposten fuel, uno a continuación del otro en una isla en uno de los extremos del Atlántico? ¿Y qué probabilidad hay de que esos dos mismos catamaranes coincidan en mitad de ese océano seis días más tarde? ¿Y de que tengan el mismo punto de destino?

No tengo la más remota idea ya que datos como esos no deben tener ninguna relevancia y no quedarán registrados en ninguna parte. Pero todos estaréis de acuerdo conmigo en que pasar, puede pasar; y hoy la tripulación del Oceana Ranger puede dar fe de ello.

Nos hemos puesto en contacto con una embarcación cuyas velas podíamos observar en el horizonte, por popa y hemos podido comprobar que se trataba del catamarán que repostó fuel a continuación de nosotros en Saint George’s Harbor, que habían zarpado la noche del sábado 14, y que al igual que nosotros, se dirigen a Azores.

Si tenemos en cuenta que el Atlántico es el océano de mayor actividad marítima, la probabilidad de que dos barcos se encuentren parece aumentar ( de hecho hemos divisado varios barcos en estos días de travesía ), pero también es el segundo en extensión ( ocupa más de 106 millones de kilómetros cuadrados) después del océano Pacífico.

Quien sabe, tal vez atraquemos uno junto al otro en Horta ( Azores ). Puede pasar … ¿no?

Por cierto, el nombre del otro catamarán es Enigma.

De nuevo a motor

Viernes, 20 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

Después de tres días navegando a vela el viento ha caído por debajo de los 10 nudos y nos vemos obligados a utilizar de nuevo los motores. Siempre alternando su uso cada doce horas para que soporten el mismo esfuerzo y podamos equilibrar el consumo de combustible en ambos cascos ( en estos tres días a vela hemos ahorrado 600 litros de combustible ).

 

© OCEANA / Guayo

A lo largo del día hemos divisado varios grupos de delfines ( que no hemos podido identificar por su lejanía ) y mientras escribo este diario hemos divisado un grupo de lo que creemos que eran orcas bastardas ( Pseudorca crassidens ).

Indi ha tenido la tarde libre y es Sole quien lleva un par de horas en la cocina preparando la cena para toda la tripulación. Fajitas de pollo, que extienden su olor por todo el messroom y parte de los camarotes.

Hemos avanzado 15º en coordenada de longitud lo que significa, yendo hacia el Este, que tenemos que adelantar una hora el reloj de a bordo. Así lo iremos haciendo hasta terminar la travesía.

Compaginamos las tareas diarias con charlas, lectura ( el intercambio de libros está a la orden del día ), revisión de fotos hechas a lo largo de la Expedición, y juegos.

Nuño, Alicia y Carlos me esperan para una partida de mus. Tenemos un par de horas hasta que comience mi guardia a las 12.

Bailando con la ballena azul

Jueves, 19 de Mayo de 2005 - Xavier Pastor -

El tiempo ha empezado a cambiar. Se ha levantado un viento del SE de 20 nudos que nos permite navegar hacia el Este a una velocidad de unos 8 nudos. No está nada mal. El mar está bastante agitado, marejadilla con intervalos de marejada, pero se lleva bien. No es tan fácil desplazarse por el barco sin tener que irse agarrando aquí y allá, ni trabajar con el ordenador, pero los dos cascos del catamarán le proporcionan una estabilidad envidiable. Por ahora, nada se cae ni se desplaza, como es tan habitual en los barcos de casco convencional.

 

© OCEANA / Nuño Ramos

Esta tarde ha sido extraordinaria. Después de almorzar estaba en mi litera cuando he oído voces y carreras en el exterior y unos golpes muy fuertes que alguno de mis compañeros daba en el cristal de la escotilla que da acceso a cubierta desde mi camarote, para despertarme. He subido las escaleras todo lo rápido que he podido hasta el messroom y allí me he dado de bruces con Bibi, la contramaestre, que bajaba a avisarme: " Xavier, ¡¡hay un rorcual!! ". He salido al puente esperando ver una ballena a la distancia, pero lo que me he encontrado, a una distancia de un par de metros de la borda, ha sido un bicho de unos 13 metros que emergía justo en el momento en que yo sacaba la nariz a cubierta. Vuelta atrás a recoger la cámara, y a esperar las sucesivas emersiones del animal. Todos al acecho para conseguir fotografías. La ballena no nos ha defraudado. Parecía jugar con el Ranger, echarnos una carrera. Navegaba en ocasiones a un par de metros del costado de estribor, ocupando casi la mitad de la longitud del barco, o pasando por debajo del barco, dejándose ver a través de la red que se extiende entre las proas de los dos cascos. Ha salido una y otra vez, al menos media docena de emersiones, acompañándonos durante unos veinte minutos. Sacaba la cabeza y nos miraba al resoplar, para luego arquear el lomo y volver a sumergirse durante tres o cuatro minutos. Luego se ha cansado del juego y ha desaparecido, dejando a un público mojado por los salpicones de la proa y fascinado por lo que acababan de contemplar.

Cuando nos hemos recuperado, quienes habíamos hecho fotografías nos hemos apresurado a descargarlas en los ordenadores de a bordo. Las mejores, sin duda, las de Nuño. En vez de hacer como la mayoría, que nos hemos abalanzado a la borda para estar lo más cercanos posibles al cetáceo, Nuño ha tenido la visión de mantenerse en la zona alta del puente, con lo que disponía de una mejor perspectiva de la cubierta y del mar alrededor. Ha puesto su cámara en ráfaga y ha conseguido una excelente representación del espectáculo del que hemos sido testigos.

 

© OCEANA / Nuño Ramos

Desde el principio nos dimos cuenta de que no era un rorcual aliblanco. La ausencia de las manchas en las aletas y –sobre todo- la dimensión del animal no permitían confundirla con lo que los anglófonos llaman una minkie, el menor y más frecuente de los rorcuales. La siguiente posibilidad más lógica por abundancia es que se tratase de un rorcual común, o ballena de aleta. Pero ahí también fallaba algo. La pequeñísima aleta dorsal, casi vestigial, situada muy atrasada, la piel claramente cubierta de un moteado grisáceo, el cráneo muy plano… Mientras Indi, Nuño, Carlos, Alicia, Bibi, Sole y yo revisábamos las guías de cetáceos de a bordo y comparábamos con las fotografías que acabábamos de tomar iba quedando claro: el Ranger acababa de tener un encuentro con una ballena azul ( Balaenoptera musculus ), un animal que fue llevado al borde de la extinción por los balleneros y del que no hay constancia de que las poblaciones que quedaron se estén recuperando desde que hace dos décadas se adoptase la moratoria para la caza comercial en la Comisión Ballenera Internacional. El individuo que hemos visto era probablemente un juvenil de la especie animal de mayor tamaño que existe en el planeta, y del que sólo quedan algunos centenares en la población del Atlántico Norte.

 

© OCEANA / Nuño Ramos

El avistamiento tiene otro aspecto interesante. Cuando Nuño se ha dirigido a la carta náutica para registrar la posición del encuentro (36.07 N, 51.32 W), éste ha resultado coincidir exactamente con la localización del Rockaway Seamount, una montaña submarina que se eleva desde profundidades cercanas a los 6.000 metros y cuya cumbre se acerca a los 800 metros de la superficie del mar. Es una excelente representante de los ecosistemas de alta mar que Oceana y otras organizaciones conservacionistas pretendemos proteger de la pesca de arrastre y otras agresiones, consiguiendo una prohibición de este tipo de actividades en esas zonas vulnerables. ¿Ha sido una coincidencia que la ballena azul estuviese exactamente en esa zona? Tal vez. Los rorcuales no viven permanentemente en un lugar, sino que viajan por los océanos en migraciones estacionales. Sin embargo, su presencia en Rockaway cuadra perfectamente con los argumentos que se esgrimen para la protección de las montañas submarinas. Son zonas cuya orografía provoca fenómenos de upwelling o afloramiento de nutrientes arrastrados por corrientes verticales desde el fondo hacia la superficie. En consecuencia se convierten en áreas de alta biodiversidad, con gran riqueza biológica, que sirven como oasis en medio de zonas biológicamente mas pobres. Son como estaciones en el camino donde las especies migratorias encuentran alimento y donde otros organismos pasan toda su vida.

Hoy no ha estado nada mal. Aquí no hay quien se aburra.

Avistamientos en alta mar

Miércoles, 18 de Mayo de 2005 - Xavier Pastor -

La travesía del Atlántico continúa sin problemas. El mar se mantiene prácticamente en calma, con algunos momentos de viento de unos 10 o 15 nudos que hoy nos han permitido, por primera ver, izar todas las velas y navegar sin la ayuda de ninguno de los dos motores durante algún tiempo, impulsando el Ranger a 6 ó 7 nudos. El problema era que aprovechar ese viento nos obligaba a poner rumbo bastante más al norte de lo que nos conviene para dirigirnos a las Azores. Por fin hemos optado por un compromiso, combinando todas las velas, uno de los motores y un rumbo más aceptable a nuestras necesidades.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

El excelente estado de la mar nos permite, sin embargo, ver con detalle la escasa fauna marina superficial a bastante distancia. Han ido disminuyendo la densidad de fragatas portuguesas ( Physalya physalis ) que veíamos estos días pasados pero, sin embargo, hemos podido divisar hasta media docena de tortugas marinas ( Caretta caretta ) de gran tamaño, tomando el sol en superficie. Un rorcual aliblanco ( Balaenoptera acutorostrata ) ha cruzado nuestra popa esta mañana, animando la guardia de Alicia.

En estas soledades oceánicas impresiona también observar el vuelo, a ras de agua, de algunos individuos aislados de distintas especies de aves marinas. Es difícil de imaginar la rutina de la vida diaria de estos animales, a cientos de millas de cualquier isla o continente, volando solitarios sobre las olas. Los ornitólogos de a bordo, el cocinero José Indi Peñalver y el capitán Nuño Ramos nos ayudan a identificarlos. Se trataba de un págalo grande ( Catharacta skua ), un par de parejas de pardela capirotada ( Puffinus gravis ), y un págalo rabero ( Stercorarius longicaudus ). También hemos divisado un paiño, la diminuta ave marina pelágica, pero no hemos sido capaces de determinar la especie. Y, como dice Indi "Yo, si no estoy seguro al 100%, no doy por confirmada una identificación ".

Pero observar vida marina está resultando la excepción, y no la regla. La mayor parte del tiempo el mar y el cielo aparecen vacíos y solitarios, lo cual resulta más impactante cuando el océano está en calma, el firmamento está azul y despejado, y la visibilidad es extraordinaria.

© OCEANA / Xavier Pastor

De vez en cuando aparecen objetos flotantes. Unas horas después de salir de Bermudas, el pasado domingo, pasamos junto a un trozo de espuma sintética del tamaño de una nevera. En la distancia era imposible distinguir si se trataba de una balsa o de algún pequeño contenedor, caído de algún barco, que representase un peligro para la navegación. También nos hemos cruzado con alguna defensa perdida por alguna embarcación. Alicia divisó una colchoneta hinchable, en plena forma. Ayer tarde divisamos dos boyas de pesca abandonadas, con sus banderitas de identificación. Decidimos acercarnos y examinarlas, por si eran flotadores de algún trozo de palangre que pudiese tener todavía decenas de anzuelos y de línea de nylon que continuase causando daños inútiles a la vida marina. Cuando se estudia la información que existe al respecto, produce escalofríos el conocer las estimaciones sobre cantidades de redes y otros artes de pesca perdidos que, al estar fabricados con materiales sintéticos y resistentes, continúan matando peces, crustáceos, mamíferos marinos y tortugas marinas de manera " fantasma " durante años.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Por ello, Carlos, José Carlos y Guayo se esforzaron por subir a bordo las boyas, ayudados de un bichero, mientras Nuño maniobraba cuidadosamente el Ranger para evitar el riesgo de enredo del arte de pesca en las hélices. Los flotadores no estaban, sin embargo, conectados a una línea de nylon, sino a un grueso cabo que se hundía hacia el fondo y cuya longitud nos resultaba desconocida. Empezamos a tirar de él para descubrir que solamente medía unos diez metros. Al subirlo a bordo izamos un completo ecosistema. La parte sumergida de las boyas, así como todo el cabo, estaba cubierto de percebes de cuello de ganso ( Lepas anatífera ), pero también había algas y centenares de diminutos cangrejillos, similares a los que hace un par de semanas encontramos en los sargazos antes de llegar a Bermudas.

Tras las correspondientes fotos, decidimos conservar a bordo uno de los flotadores (una defensa en buen estado) y arrojar el resto de nuevo al mar. No presentaba ningún peligro para la navegación y sin embargo mantenía vivos a miles de pequeños organismos, sin contar a los peces que se refugiaban bajo ese pequeño ecosistema, y que huyeron despavoridos en cuanto se les retiró la protección.

Esta tarde también hemos tenido un rato de estilismo capilar. Mar ha sacado su " temible máquina rapadora " y ha dejado a José Carlos pelado al uno. ¿O al dos?

" Esto es un simulacro: ¡ Abandonen el barco ! "

Martes, 17 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

En mitad de uno de mis turnos de guardia diarios, Nuño y Carlos han iniciado, por sorpresa, un simulacro de abandono del barco. Han puesto en marcha la sirena y por megafonía lo han anunciado. " Atención, atención; este es un simulacro de abandono de barco, este es un simulacro de abandono de barco, por favor, ocupen cada uno su puesto ".

En décimas de segundo toda la tripulación se ha puesto en movimiento. Unos se encontraban durmiendo, otros en cubierta o en el messroom, pero la reacción ha sido inmediata.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Cada uno de los tripulantes tenemos un lugar y misión asignada para una situación de emergencia en la que una vía de agua o un incendio a bordo nos obligasen a abandonar el Ranger. Es imprescindible que la tripulación esté entrenada y sea capaz de reaccionar ordenadamente y sin pánico en una circunstancia como esta, que todos confiamos nunca se dé en la realidad.

Las doce personas que estamos a bordo nos distribuiríamos entre las dos balsas salvavidas de hinchado automático, pero previamente cada una de ellas se ocuparía de transportar víveres, mantas, agua, medicamentos, radios, bengalas, radiobalizas y otros medios de supervivencia que complementen las que ya están almacenadas a bordo de las balsas. El primer oficial, mientras tanto, tiene la misión de ir transmitiendo por la radio principal del barco la llamada de socorro internacional para facilitar las tareas de rescate, y de poner en marcha otros dispositivos de señalización automáticos que permitirían localizar el lugar del naufragio a los equipos de búsqueda. Uno de esos sistemas automáticos está integrado en el mismo transmisor por satélite de Remote Knowledge que permite a quienes leen estas páginas seguir el trayecto diario del Ranger.

Yo me debo encargar de colocarme el chaleco salvavidas, coger mantas y agua, dirigirme al bote salvavidas situado en popa-estribor y ponerme a las órdenes de Carlos.

Una vez finalizado hemos tenido una reunión para comentar lo sucedido y para escuchar las opiniones de cada uno al respecto. La valoración, tanto de Nuño como de Carlos ha sido positiva y salvo algunos " puntos mejorables " de nuestra actuación, el simulacro ha sido satisfactorio. En 7 minutos, todo el mundo estaba en sus puestos y las balsas totalmente equipadas. Los aspectos menos satisfactorios han sido los relacionados con la ropa y calzado de algunos de los tripulantes, que se ha considerado insuficiente para un abandono de buque, y que será mejorado en futuras simulaciones. De eso se trataba.

Es curioso pero a pesar de saber que se trataba de un simulacro, no he podido evitar sentir cierto nerviosismo, intentando desempeñar mi función lo más diligentemente posible y a la vez controlar mi entorno para saber en que otra cosa podía ayudar.

En cubierta de nuevo

Lunes, 16 de Mayo de 2005 - Xavier Pastor -

El pasado 3 de abril, hace un mes y medio, desembarqué del Ranger en Fort Lauderdale (Florida), cuando el catamarán había finalizado la primera etapa de su viaje, en aguas del Pacífico centroamericano y el Caribe occidental. Allí se iniciaba un período de mantenimiento para preparar la embarcación para dar el salto a los mares europeos y africanos a través del Atlántico. Me reincorporé al barco hace dos días, en las Islas Bermudas, tras un viaje de once horas desde Madrid, y vía Londres, con Alicia Fraile y Guayo de Ana y después de pasar unos trámites de inmigración largos y pesados. Relevamos a Ricardo Aguilar y Paloma Larena, que han dirigido y relatado, respectivamente, los trabajos de la tripulación de Oceana durante las últimas semanas en los Cayos de Florida, las Bahamas y el sector sur del Mar de los Sargazos.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Ahora ya llevamos veinticuatro horas de navegación desde que salimos del puerto de Sant George, con un mar tendido, de largas ondulaciones, pero prácticamente en calma. La próxima tierra que veremos, si todo va bien, dentro de un par de semanas, serán las portuguesas Islas Azores. El Atlántico nos está tratando bien, de momento, aunque los más experimentados navegantes a bordo preferirían algo más de acción. Sienta bien estar en cubierta de nuevo, on the road again.

Estas horas en las que no hay mucho que hacer excepto mantener el barco en orden y navegando con seguridad, ayudar en tareas rutinarias y cumplir con el rol de cada uno a bordo le dejan a uno bastante tiempo de reflexionar sobre las cosas a las que ha dedicado el tiempo durante último periodo frenético pasado en tierra - y en el aire.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Aunque la expedición del Ranger a través de diversos mares es uno de los principales proyectos de Oceana, lo cierto es que muchas otras cosas suceden simultáneamente en otros frentes de la organización. Sin ir más lejos, desde que nuestro barco salió de Los Angeles en Enero, los compañeros que continúan trabajando desde sus despachos han conseguido que el gobierno de los Estados Unidos prohíba la pesca de arrastre de fondo en prácticamente todas las aguas que rodean Alaska, un área de los océanos de un millón de kilómetros cuadrados, comparable al tamaño de China. El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger ha hecho lo mismo en la mayor parte de las aguas bajo su jurisdicción, y al mismo tiempo ha puesto en marcha estrictas medidas anticontaminación por parte de los grandes buques de crucero en ese estado. Los representantes demócratas, por su parte, han introducido en el Congreso una propuesta de ley que, de ser aprobada, convertiría en obligatorias para todas las compañías de cruceros las normas de tratamiento de aguas residuales en esas urbanizaciones flotantes a las que Oceana consiguió que se comprometiera una de las más importantes de ellas, Royal Caribbean.

En el otro lado del Atlántico, el Parlamento Europeo ha aprobado -casi por unanimidad- la propuesta impulsada por Oceana para que los vertidos voluntarios o negligentes de petróleo al mar sean calificadas de acto criminal y conlleven no sólo multas millonarias, sino penas de prisión para capitanes, armadores y propietarios de los barcos que las realicen. Hasta las compañías de seguros que protegen a esos barcos se verán implicadas. No hay que olvidar que esos vertidos rutinarios -que se producen en las operaciones de deslastrado y lavado de tanques y sentinas- representan tres veces más que la suma anual de todos los accidentes de petroleros como el Prestige, el Erika o el Exxon Valdez.

 

© OCEANA / Paloma Larena

A otros niveles, Oceana organizaba en abril y en Madrid, junto a la Fundación Ramón Areces, el Simposio Internacional sobre Océanos, que concentró durante dos días a algunos de los mejores especialistas sobre los mares de todo el mundo, inaugurado por el ex director de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, y clausurado por el Director Ejecutivo de Programa para las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el ex ministro alemán Klaus Toepfer. Apoyando a Bettina Alonso, que organizó este evento por parte de nuestra organización, tuve que sustituir traje de agua y el chaleco salvavidas por la corbata apropiada para representar a Oceana en el Simposio.

En Madrid me entrevisté con diputados de diversos partidos para colaborar en la preparación de mociones en el Parlamento para intentar empezar a mover las posiciones del Gobierno en temas de pesca. Las numerosas iniciativas progresistas del gobierno de Zapatero en otros frentes sociales y económicos no se trasladan en absoluto a los temas pesqueros. El poderoso lobby de los armadores españoles continúa ejerciendo un control férreo sobre estos asuntos. En dictadura, en democracia, gobernando UCD, el PSOE o el PP. Así respondía, sin el menor asomo de rubor, el Director General de Recursos Pesqueros, Fernando Curzio, en el Congreso Nacional de Medio Ambiente, a la pregunta de un asistente: " Tengo que manifestar a quien ha hecho esa pregunta que, en temas pesqueros, la política del gobierno del PSOE es la misma que la del PP ". Y se quedó tan ancho.

Estas semanas han sido intensas también en contactos con otras organizaciones y en recopilación de datos para preparar las nuevas fases de la expedición del Ranger, y en la preparación de informes de resultados y proyectos para el futuro. Pero los detalles los dejamos para otro día. Ahora hay que volver a cubierta.

Partimos hacia Azores

Domingo, 15 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

© OCEANA / Guayo

A las diez de la mañana ya esta todo listo para zarpar.

Nuño ha pasado por aduanas para recoger la documentación entregada cuando el Oceana Ranger arribó a Saint George`s Harbour en Bermudas, recoger las pistolas de señales para lanzar bengalas en caso de emergencia –que nos habían obligado a dejar en depósito al entrar en el país, y entregar una lista de la nueva tripulación.

Una vez rebasada la última baliza del canal, Carlos dio a los nuevos tripulantes una charla sobre seguridad a bordo. Qué tenemos que hacer cada uno en caso de emergencia, como actuar, a las órdenes de quien estamos y donde dirigirnos en caso de abandono del barco. A dicha charla también se unieron algunos " veteranos " ya que nunca está de más repasar este tipo de información.

Para ello, junto a la mesa de cartas y comunicaciones hay un plano del barco con la ubicación de las balsas de abandono de buque, los extintores, salvavidas, chalecos, mantas, agua potable, etc.

 

© OCEANA / Guayo

También nos explicó el procedimiento a la hora de hacer las guardias por la noche. La medidas de seguridad que cada tripulante debe tomar si va a abandonar la zona del puente de gobierno del barco para circular por la cubierta, como señalizar y actuar en el caso de que alguien caiga por la borda. La utilización de los chalecos salvavidas y los arneses para moverse por el barco con seguridad, enganchándolos a las líneas de vida ( cables situados a lo largo de la cubierta que sirven para poder moverte por la misma en situaciones de mal tiempo reduciendo el riesgo de ser arrojado al mar por un bandazo del barco o una ola ).

Tenemos por delante 1.800 millas hasta Azores. Esto no ha hecho más que comenzar.

El " hormiguero " Ranger

Sábado, 14 de Mayo de 2005 - Eduardo de Ana -

Es curioso como se puede llegar a parecer el comportamiento de los humanos al de los animales.

En mi primer día a bordo del Ranger, tengo la sensación de que he estado en un hormiguero. Desde que Nuño y Carlos tocaran diana a las 7 de la mañana toda la tripulación, como si de " hormigas obreras " se tratara, ha empezado a desempeñar los trabajos previamente asignados.

© OCEANA / Guayo

Indi y Mar han bajado a tierra para comprar las provisiones que nos servirán para afrontar el cruce del Atlántico, no sin antes haber hecho recuento de los víveres que había a bordo y de apuntar todo lo que necesitaban comprar: pan, leche en polvo, arroz, harina, conservas, fruta, pasta, patatas, y un largo etcétera ( en total, cuatro viajes de uno de los dinguies cargado hasta arriba ).

Sole, Bibi y Jose han ido a la lavandería, con la ropa de cama de toda la tripulación, algunos pantalones, camisetas, etc.

El resto de la tripulación hemos permanecido en el Ranger, dando los últimos retoques antes de partir, mañana domingo, hacia Azores. Repostaje de fuel y agua potable, limpieza de nevera y congelador, colocación de las pequeñas cosas que cada uno de nosotros tiene en el messroom ( la sala común del barco ) han sido algunas de nuestras tareas.

Es curioso comprobar la sincronización que tienen los marineros a bordo. Con una orden del capitán, cada uno de ellos sabe perfectamente donde, como y cuando actuar. Por ejemplo, la maniobra de levar el ancla se asemeja a una coreografía perfectamente diseñada para llevarla a cabo sin ningún contratiempo. Nuño al timón, Bibi y Carlos en el molinete de fondeo y colocando la cadena, Alicia ( la nueva marinera que se ha incorporado a la expedición ), David y José pendientes de la ubicación del ancla han indicando a Nuño su posición. En esta ocasión, Xavier se ha unido para quitar, con ayuda de una manguera, el lodo que subía del fondo pegado a la cadena.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

Pero el verdadero hormiguero se ha vivido cuando han ido llegando las dinghies ( lanchas neumáticas ) con los víveres. Instantáneamente se ha creado una hilera de personas transportando cajas desde el costado de estribor hasta la cocina. Todos tomábamos una, la transportábamos hasta el messroom, colocábamos el contenido sobre las mesas y volvíamos a por otra, no sin antes llevarnos la caja vacía para que en el siguiente viaje de la lancha pudiese dejarla en tierra ( el cartón tiene muchos problemas de insectos y humedades a bordo, y en tierra se recicla ). Una vez que teníamos todos los enseres a bordo, tocaba colocarlos y esta vez, a las órdenes de Indi, el cocinero, toda la tripulación colocaba las cosas en su sitio como si del famoso Tetris se tratara.

 

© OCEANA / Guayo

En estos momentos, el " hormiguero Ranger " se dispone a preparar la cena y en un par de horas, las hormiguitas nos iremos a dormir. Mañana de nuevo diana a las 7:00, desayuno y partida hacia Azores.

 

 

 

Preparados ya para cruzar el Atlántico

Viernes, 13 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

Tres nuevos tripulantes se han incorporado hoy al Ranger, para acometer la travesía del Atlántico. Son Xavier Pastor, Eduardo de Ana y Alicia Fraile. Xavier, biólogo marino, es el Director de Oceana en Europa desde donde impulsó la Expedición Transoceánica con el apoyo entusiasta de Steven y Annie MacAllister, propietarios del catamarán en el que ahora navegamos. Xavier ya estuvo a bordo durante febrero y marzo en la anterior etapa de Costa Rica, Panamá, y Honduras. Un territorio, el centroamericano, que conoce bastante bien por su trabajo anterior en la puesta en marcha de la Fundación MarViva para la defensa de estos países contra la pesca ilegal.

© OCEANA / Paloma Larena

Eduardo de Ana " Guayo " es el responsable de la página web europea de Oceana. Gracias a su trabajo en la oficina de Madrid miles de personas de todo el mundo pueden estar leyendo ahora mismo este diario, disfrutando con las filmaciones submarinas de Mar Más y las impresionantes fotos tomadas por Houssine Kaddachi, Sole Esnaola, y demás compañeros a bordo en distintas etapas de la expedición. Entre ellos estan Sandy Mayson y Maribel López (quienes me precedieron en la escritura de este diario), Annie Compton, Juan Pablo Camblor e Inés García Fungairiño de ZOEA, Jose Indi Peñalver, Aitor Iturraspe, Nuño Ramos y tantos otros que irán turnándose en la tripulación del Ranger durante este viaje.

La tercera de las personas que se han incorporado en este relevo en Bermudas es Alicia Fraile, experta marinera y vieja amiga en anteriores experiencias en defensa del medio ambiente, a bordo de barcos de Greenpeace, como el velero Zorba. Además de ser voluntarios de Oceana, Alicia y Jose Peñalver son fundadores de la Sociedad de Historia Natural del Mar y activos miembros del grupo EcoVoz.

La tripulación del Rangerse va relevando, pues el viaje es largo y, a veces, agotador. Algunos, como Mar y David, llevan a bordo desde mucho antes de que el catamarán partiera oficialmente desde Los Angeles, el pasado 17 de enero. Otros, como Sole o Houss, también baten records de estancia. Ricardo Aguilar y yo volvemos a la oficina de Oceana en Madrid, para retomar en tierra firme nuestros cometidos en la organización, él como responsable de Investigación y Proyectos, y yo a cargo del area de Comunicación. Desde Madrid seguiremos muy pendientes la trayectoria del Ranger, pero ahora sin que se balancee el ordenador por el oleaje y sin que se nos empapen las ropas cada vez que Carlos Pérez, el primer oficial, o la marinera Bibi Álvarez, nos llevaban a tierra en la lancha auxiliar.

 

© OCEANA / Jose Peñalver

Antes de decirle adiós al Ranger, tengo pendiente una clase de nudos con Bibi. Nadie es marinero de verdad si no sabe hacer bien al menos cuatro de ellos: el llano, el ocho o lasca, el ballestrinque y el as de guía. Como patrón mayor de cabotaje que es, la marinera de Cambados es una " artista " manejando los cabos. " En marinería no se habla de cuerdas, precisa tajante, sino de cabos. La única cuerda en un barco es la del reloj o la de atarse los zapatos ". A su vez los cabos, que pueden ser de esparto, sintéticos, de poliéster, nylon, etc, reciben distintos nombres según su función: drizas, que suben la vela; escotas, que van por las bandas para cambiar la vela de banda; y amarras. " Lo importante, sigue explicando, es que el nudo sea resistente, que aguante y que luego se pueda deshacer, porque el salitre los <azoca> ". El término marinero que usa Bibi lo traduce como que el salitre los aprieta y luego es prácticamente imposible deshacerlos, lo que no sería operativo en un barco.

 

© OCEANA / Paloma Larena

El ocho o lasca, por lo visto, es un nudo muy sencillo y se utiliza para hacer tope. El llano, para unir dos cabos de la misma " mena ", o sea, del mismo tipo, porque, insiste la profesora, " hay nudos no compatibles con otro cabo diferente ".El as de guía, comenta, tal vez sea el mas útil de todos. Lo mismo sirve para amarrar al llegar a puerto que como para izar una vela. El ballestrinque, por ejemplo, es muy útil para amarrar las defensas que se colocan a los costados del barco para protegerlo de golpes al atracar o abarloarse a otro barco ( ponerse de costado ). " Pero los usos de todos estos nudos dependen mucho de para qué se van a utilizar y a donde haya que amarrarlos, del tipo de barco, de la rapidez con que haya que hacer la operación o, por ejemplo, de la tensión a la que se va a someter el cabo ".

Me llevaré algún cabo a Madrid para practicar lo aprendido en esta interesante lección, que espero no sea la última, a bordo del Ranger. Desde Bermudas, la Expedición de Oceana partirá el próximo domingo hacia aguas europeas, arribando a las Azores si los vientos le son propicios a principios de junio. Los tripulantes de Oceana tienen todavía por delante otras 4.000 millas de navegación, igual de intensas y apasionantes que las recorridas hasta ahora. Al llegar a su destino final, en el Mediterráneo, nuestro catamarán habrá dejado tras de si una estela de 11.000 millas náuticas.

Holoturias, estrellas y erizos de mar

Jueves, 12 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

© OCEANA / Paloma Larena

Desde que la expedición de Oceana llegó a Bermudas el tiempo ha sido malo, con vientos de 30 nudos, lluvias y olas de más de dos metros. Ayer salimos a ver si podíamos realizar las primeras inmersiones, pues el viento había bajado a 10 nudos y parecía que el agua no estaba demasiado turbia.

" De camino a la zona de arrecife, en la lancha auxiliar, nos detuvimos a filmar una carabela portuguesa (Physalia physalis). Nada más llegar a nuestro objetivo, encontramos casi en superficie, como a un metro de profundidad, a un juvenil de tortuga boba (Caretta caretta), de unos dos o tres años. Su caparazón posiblemente sería de 30 o 35 centímetros de longitud, un tamaño muy parecido al de las tortugas que se encuentran en Azores, pues cogiendo la Corriente del Golfo pueden presentarse allí en 10 días ", cuenta Ricardo, al finalizar más de tres horas de intenso trabajo compartido con los buceadores Mar, Houss, Sole y Bibi. Esta última patroneaba la lancha.

 

© OCEANA / ZOEA

Lo que más había en el arrecife era coral cerebro laberinto ( Diploria labyrinthiformis ), coral mostaza ( Porites astreoides ), gorgonias pluma ( Pseudoterogorgia spp. ) y alguna que otra gorgonia árbol ( Plexaura spp. y Plexaurela spp. ). Los peces loro eran inmensos, de al menos medio metro. Nuestros compañeros también vieron muchos peces cofre y labridos. " Pero lo más espectacular es que estaba plagado de holoturias ( Isostichopus badionotus ), unos animales pertenecientes al grupo de los equinodermos y, por tanto, parientes cercanos de las estrellas de mar y de los erizos ". Todas estas especies se organizan en formas geométricas. " Para que pudiéramos entender la simetría de los equinodermos, mi profesora de Zoología nos ponía un ejemplo muy visual. Imaginad una estrella de mar, decía: si cierra las patas como los gajos de una naranja, es un erizo y si la estiras, como si fuera plastilina, tendrías una holoturia ", nos contaba Indi después, mientras preparaba la cena.

A las holoturias se las conoce también como pepinos de mar, por su forma alargada. Otro de sus rasgos distintivos es que poseen infinidad de piececillos con los que pueden moverse por el fondo. Las que vieron los buceadores de Oceana en esta zona tienen tres filas de pies ( a ambos lados y en el centro ), dispuestos como si fueran la cinta de una oruga mecánica. Por desgracia, también las holoturias están siendo sobreexplotadas como especie comestible. Las de Asia y las de las Islas Galápagos, por poner solo dos ejemplos, están sufriendo tremendos exterminios por parte de las flotas piratas, porque se les considera una "delicattessen". En Bermudas, si hay explotación de holoturias, afortunadamente debe estar muy controlada.

© OCEANA / ZOEA

Las holoturias del Mediterráneo carecen de los pinchos que tienen estas de Bermudas. Habitan en aguas superficiales, de cuatro a doce metros. Algunos compañeros de expedición dicen haberlas visto en la playa, a escasa distancia de donde se baña la gente.

El grosor importa ... y mucho

Miércoles, 11 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

Bajo el agua, los buceadores pierden calor muy rápidamente. Los trajes de neopreno están diseñados con distintos grosores para utilizarlos según el área donde se realice la inmersión y la temperatura del agua. Los hay largos y cortos. Por ejemplo, bucear en zona de arrecife con traje corto no es muy recomendable, porque hay muchos animales urticantes, como medusas, corales, erizos… y el neopreno funciona también a modo de escudo.

En la salida que vamos a hacer hoy, después de cuatro días fondeados en Saint George ( debido a los fuertes vientos que nos obligaron a poner rumbo aquí antes de lo previsto ), los buceadores de Oceana utilizan trajes de siete milímetros, pues aunque ha amanecido soleado, hace frío. " En las aguas de Bermuda, en esta época del año, los de cinco milímetros se nos quedan cortos…", dice Sole, una de las buceadoras de ZOEA que participa en la expedición de OCEANA. Son del tipo que usan habitualmente, denominado " húmedo " porque, al sumergirse, una fina película de agua queda estancada entre el traje y la piel. Al no circular, se calienta y actúa a modo de termorregulador, sigue explicándome Sole. Hay otro tipo de traje, denominado " seco ", que los buceadores se ponen encima de su ropa habitual, y un tercer tipo intermedio, que es el semiseco.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Una vez resuelta la elección del traje, los escarpines y la capucha son otras dos prendas básicas en su indumentaria. Los primeros son unas botas de neopreno con suela, que ayudan a encajar el pie en las aletas, además de proteger del frío. Igual que la capucha para cubrir la cabeza. Mar, la camarografa de Oceana, prefiere ponerse un pañuelo, al estilo pirata. Hoy precisamente estrena otro." Sólo uso los que me regalan las amigas, me trae suerte ", dice. Y, efectivamente, la ha tenido. Filmando a un palmo de su nariz a una carabela portuguesa ( Physalia physalis ). Tan absorta estaba en ello que los tentáculos del animal se han enroscado en un par de ocasiones en la carcasa de su cámara, hasta el punto de verse obligada a apartarlos con el dorso de su cuchillo de seguridad. Houss, que además de ocuparse de la fotografía también da apoyo a Mar bajo el agua, también estaba muy pendiente de ella y, cuando la cosa se ha puesto fea, le ha separado del animal.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Las gafas de buceo son, lógicamente, un elemento imprescindible. En su elección entran en juego factores muy personales. Las de Mar, por ejemplo, están graduadas pues tiene miopía. Pero con su miopía y una sensibilidad especial bajo el agua, Mar filma imágenes sorprendentes e impactantes.

Los guantes también protegen del frío y de posibles accidentes, pero quitan mucha sensibilidad. Houss y Sole, por ejemplo, no los utilizan. Pero Mar -este es otro de sus rasgos distintivos- , sí. Dos grandes agujeros en los dedos índice y pulgar de su guante derecho, a la altura de las yemas, llaman mi atención. No es que se le hayan roto, no: " Los he agujereado adrede, para tener sensibilidad a la hora de manejar la cámara ". Hoy sus dedos se asomaban impacientes antes de la inmersión, ya que después del incidente de Bahamas -cuando sonó la alarma de humedad y la cámara se lleno de agua- Mar no había vuelto a filmar bajo el agua.

 

© OCEANA / Paloma Larena

" Carlos, aunque vayamos con el dinghy grande, vamos a procurar que la lancha pequeña esté lista por si alguno sale con frío del agua ", comenta Ricardo, pendiente de los buceadores. Él, que buceará con snorkel, lleva dos trajes, uno largo y otro corto encima, para prevenir. Antes de sumergirse, como siempre, también intercambia impresiones con Mar.

- El viento se está calmando cada vez más.

- Y por lo que dice el parte, va a estar así hasta el sábado.

Pero mejor cuento lo que ocurrió durante la inmersión mañana.

¡ Se nos viene encima un crucero !

Martes, 10 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

© OCEANA / Nuño Ramos

Cuando Carlos me ha señalado el inmenso crucero que se abría paso por el canal de Saint George, mi reacción ha sido coger la cámara y salir a cubierta, para fotografiarle. Y como yo, la de mis compañeros de la tripulación, incluido Nuño, el capitán. Afuera, el coloso de la Norwegian Cruise Line avanzaba lentamente, mientras " diminutos " turistas se asomaban en las barandillas de cubierta. Ajenos por completo a los daños que estos viajes de placer suponen para el medio ambiente y, por supuesto, a los dramáticos momentos que estábamos a punto de vivir: el crucero ha colisionado con uno de los veleros fondeados en la bahía y, perdido el control de la navegación, se ha puesto directo en trayectoria hacia el Ranger. Como dice Carlos, " andar cerca de tierra es muy peligroso. Afortunadamente, nuestra tripulación se ha comportado muy bien, reaccionando a la emergencia rápidos como gatos ".

" ¡Vámonos de aquí ahora, vámonos! ", ha dado la voz de alarma Nuño, el capitán. Carlos, el primer oficial, se ha dado cuenta de que el crucero había atrapado con la popa a uno de los veleros y le arrastraba tras golpearlo y engancharle mástil y jarcia. " No he visto como ha ocurrido, pero se le ha echado encima y le ha enganchado. Tal vez le ha pillado la cadena del ancla con una de sus hélices. Luego, el transatlántico ha perdido el control ". En segundos, la situación ha sido de máximo riesgo para los ocupantes del velero. Y de cierto riesgo para la veintena de barcos fondeados en Saint George, incluido el Ranger. Lo primero que se ha hecho desde el catamarán de Oceana ha sido llamar por radio al crucero, para advertirle. " Norwegian Majesty, has atrapado a un barco de vela y lo estás arrastrando a tu popa, esto es una llamada de emergencia, lo estás arrastrando ".

 

© OCEANA / Paloma Larena

Si hubiéramos podido contemplar la bahía desde lo alto de Saint George, habríamos visto una súbita danza de naves intentando escapar lo antes posible de la trayectoria del " monstruo " que se les venía encima sin control, empujado por vientos de 75 km por hora. Nosotros hemos recogido cadenas también, y si la situación se hubiera puesto peor, tendríamos que haber abandonado el ancla y la cadena con una boya o baliza para recogerla después. Nuño ha reaccionado con los excelentes reflejos a los que nos tiene acostumbrados. Ciertamente, han sido momentos de tensión, pero la tripulación ha ocupado sus puestos con celeridad. " ¡Todos a virar el fondeo!", " ¡Todos a recoger el anclaaaa! ", ordenó el capitán desde el puente de mando. Sole y José Carlos se han situado en proa, para irle indicando el ángulo de la cadena de fondeo. " Ten en cuenta que desde el puente de mando no puede ver ni el ángulo ni la tensión con que tira el fondeo … ".

Nuño tenía que saber hacia donde tiraba la cadena para ir aflojando la tensión en el molinete que la recoge dando avante con el motor. También durante la maniobra de hoy para escapar del crucero a marchas forzadas, Indi y José Carlos han tenido que ayudar a subirla a fuerza de músculo. " Una operación peligrosa que hay que hacer con el máximo control, pues si la cadena hubiera pegado un tirón, con que te agarre una mano te la revienta”, sigue explicando Carlos.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Mientras el " Norwegian Majesty " se nos echaba literalmente encima, las aguas a su alrededor iban cambiando de color, hacia un azul muy claro, seguramente debido a la corriente de fondo que estaban generando sus motores a pleno esfuerzo intentando evitar más colisiones. Los ocupantes del velero han tenido mucha suerte, " porque podrían haber sido arrastrados bajo su casco… seguramente han conseguido soltar la cadena o se ha partido, acelerar motores y largarse, pero ha salido con serios daños, he visto uno de los obenquillos doblado y toda la jarcia girada ".

Los cruceros son auténticas ciudades flotantes, que suponen una elevada contaminación para nuestros mares. Los cerca de 300 cruceros que surcan las aguas de todo el mundo generan más de 14 millones de toneladas de residuos. Oceana ha trabajado duro hasta conseguir que una de las compañías más importantes de cruceros del mundo, Royal Caribbean, adopte en toda su flota un sistema avanzado de depuración de aguas residuales. Es el primer paso para poder controlar a esta flota de mastodontes.

Refugios de coral

Lunes, 9 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

© OCEANA / Paloma Larena

El arrecife de coral que rodea a Bermuda, actúa como un círculo protector de la isla y sus habitantes. Primero de una manera física, frente a los temporales, porque este ecosistema hace de barrera de contención en la que rompen las olas. " De hecho, los corales más someros suelen quedar muy dañados después de un huracán ", me confirma Ricardo. Arropados por esta impresionante y bellísima barrera natural, que además es fuente de vida y alimento, los bermudianos se cobijan bajo una segunda capa protectora: sus casas de coral.

Al aproximarnos a la isla, además del aspecto ondulado que le dan sus suaves colinas, nos llamaron la atención unas inmensas manchas blancas que se repartían por algunos tramos de la isla. Nieve no podía ser, tal vez algún tipo de terreno calizo… Ahora ya sabemos el por que de este color: todas las casas de Bermuda tienen el mismo tejado, escalonado y de un blanco intenso. Podría haber sido cal, como la que recubre las paredes de las casas en el sur español, pero se trata de coral. Nos lo desvela Cubbit Smith, un bermudiano cuyos ascendentes en la isla se remontan a los primeros pobladores hace más de 300 años. Lo dice con orgullo y, además, figura en su tarjeta de visita.

 

© OCEANA / Paloma Larena

" Todos los habitantes de Bermuda están obligados, por ley, a recubrir los tejados de sus casas con planchas de coral pues, debido a que es un material altamente poroso, así es como obtienen agua con la que lavar, cocinar y asearse. El agua de lluvia se va filtrando, la recogemos en depósitos, y luego la hacemos pasar por varios filtros depuradores ", sigue explicando Cubbit, granjero y taxista ocasional. Ricardo nos hace notar que, además de los bermudianos, los habitantes de la Polinesia emplean también el mismo material para cubrir sus hogares.

En el caso de los bermudianos, la conexión entre el coral y la supervivencia resulta más que evidente. " El arrecife es para nosotros garantía de vida, porque nos protege. Actúa también a modo de " guardería " para los juveniles de especies comerciales, así que es fuente de alimento. Y además, permite la obtención de agua, sin la que no sería posible mantener a una población estable de unas 70.000 personas, turistas aparte ", sigue diciéndonos Cubbit. A nuestro guía ocasional, apasionado de la fauna y flora de su isla, le hemos encontrado paseando, mientras visitábamos una zona de manglar. Tras la animada conversación, se ha ofrecido a llevarnos de regreso a Saint George y, mientras volvemos al Ranger, reflexionamos sobre el importante papel que los arrecifes de coral desempeñan para el sostenimiento de la vida en los océanos.

Entre Anolis, Cardenales y Bienteveos

Domingo, 8 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

Ayer por la noche el viento y la lluvia volvieron a azotar con fuerza la cubierta del Ranger. Nuño comenta que por lo menos la velocidad ha sido de 30 nudos y para hoy esta previsto que sople con igual intensidad. " Obviamente tampoco podemos realizar inmersiones, pero ha amanecido soleado para explorar algunos espacios naturales de la costa. Lo mejor es que aprovechemos mientras haya luz, no vaya a ser que el día se estropee más de lo que ya lo está… " Ricardo toma la decisión de ir a la reserva natural de Spittal Pond, un santuario de aves a cuya cita José Peñalver, nuestro cocinero naturalista, no podía faltar. El capitán le da día libre en los fogones e Indi se pertrecha para la salida.

© OCEANA / Paloma Larena

Como ya hiciéramos en Bahamas, la tripulación del Oceana Ranger se sumerge otra vez en el mundo de las aves, cuyos cantos inundan Spittal Pond. Así es como los bermudianos denominan a unas lagunas costeras separadas del mar por una franja de roca volcánica que delata los orígenes de su isla y que, en algunos tramos, apenas alcanza los 100 metros de ancho. Allí documentamos una mezcla de fauna tropical y europea un poco extraña, al estar situada Bermuda en mitad de ningún sitio. Lo comprobamos al situarnos sobre un pequeño acantilado. A un lado, los rabijuncos ( Phaeton lepturus ) sobrevuelan los arrecifes de coral, mientras que al otro moritos, pollas de agua o ánades reales buscan alimento en las lagunas interiores. También pueden verse multitud de bienteveos ( una especie invasora ), cardenales, e incluso jilgueros, tordos y estorninos pintos, estos últimos introducidos desde Europa.

 

© OCEANA / Mar Mas

El equipo de Oceana al que acompaño, formado por Ricardo, Mar e Indi, descubre un anolis ( Anolis grahami ) desplazándose por la rama de un árbol. Tenemos ante nuestros ojos a una de las tres especies de estos reptiles que hay en Bermuda. De aspecto similar a una lagartija, pero de mayor envergadura, posa para nuestra cámara de video con aparente tranquilidad. De vez en cuando, su garganta se hincha mostrando un llamativo color naranja hasta ahora oculto a nuestra vista. Nos quedamos absortos contemplando el espectáculo. " Es para marcar territorio y seguramente también para atraer a las hembras ", susurra uno de los expertos. En esas estábamos cuando, de pronto, el reptil pego un salto brusco para expulsar de su territorio a otro de menor tamaño. Excitado o asustado, el agredido mudó de color hacia una tonalidad verde brillante, y abandonó rápidamente la zona refugiándose en el tronco del árbol.

 

© OCEANA / Mar Mas

También tenemos la gran suerte de contemplar una enorme garza azul ( Ardea herodias ), no lejos de donde un ibis o morito ( Plegadis falcinellus ) introducía su pico en el limo. Pero si algo nos llama poderosamente la atención es el colorido de los cardenales ( Cardinalis cardinalis ), con su intenso rojo, su prominente cresta y la cara de color negro. Los bienteveo ( Pitangus sulphuratus ), de un intenso amarillo azufre en el pecho y su capirote de graciosas franjas negras y blancas están por todas partes. Se trata de una especie invasora, introducida en los anos 50 desde Trinidad, para controlar las poblaciones de reptiles que a su vez estaban acabando con los escarabajos. Pero como suele ocurrir en estas ocasiones, en lugar de solucionar el problema, los bienteveo se ha convertido en una auténtica plaga.

 

© OCEANA / Paloma Larena

También hay pollas de agua ( Gallinula chlorophus ). Mar disfruta filmando en detalle a una que se ha tomado su tiempo para el baño. Cuando sale a secarse sobre unas ramas observamos que sus patas están dotadas de unos dedos larguísimos para poder andar sobre la vegetación lacustre. Un poco más tarde, mientras Mar y Ricardo contemplan el pequeño acantilado, Indi viene a contarnos, emocionado, que ha visto una pareja de pequeñas palomas ( Columbina passerina ). Es su segundo avistamiento de esta especie. " La primera vez fue en Cuba. Es interesante porque se trata de la paloma de menor tamaño en el mundo, apenas mayor que un gorrión. La segunda parte de su nombre científico, passerina, procede de " passer ", lo que viene a ser algo así como ' Palomita pajarito '”

Ya de regreso al Ranger, dejamos atrás una playa donde observamos una bandada de vuelvepiedras ( Arenaria interpres ), un ave limícola. " La no competencia por los recursos entre las distintas especies de limícolas en una misma área esta en función de la longitud del pico. Según lo tengan más corto o más largo, acceden a distintos tipos de invertebrados presentes en el limo ", nos explica Indi.

También vemos volando un martinete ( Nyctanassa violacea ). Es una especie que se extinguió en la isla y fue reintroducida en los años 70 para controlar las poblaciones de cangrejos de tierra.

Pioneros en proteger a las tortugas

Sábado, 7 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

7:00 a.m. El Ranger permanece fondeado en la bahía de Saint George. Este primer día en Bermuda es oscuro, arrecian la lluvia y el viento. Nuño, Carlos y Ricardo se reúnen para analizar la situación y organizar el trabajo de los expedicionarios. El hecho de estar fondeados en vez de amarrados en el puerto también complica más de lo debido los planes, pues dependemos de las lanchas auxiliares para bajar a tierra. Lo que está claro es que, debido al mal tiempo, hoy no vamos a bucear.

© OCEANA / Paloma Larena

10:30 a.m. Ya se han asignado las tareas que nos corresponden durante el día. Se han hecho tres grupos de trabajo. Uno, formado por Nuño, Carlos y Bibi se quedara a bordo del catamarán. Otro, con Mar, Houss, Sole, David e Indi, bajarán a Saint George para encontrar algún lugar donde poder conectar con Internet, un mercado para reponer provisiones, una lavandería y duchas (en el barco disponemos de un pequeño depósito de agua para asearnos en cubierta, siempre que el buen tiempo acompañe, pero después de cinco días de navegación, nos derretimos sólo de pensar en un buen chorro de agua calentita). El tercer grupo, del que formo parte junto con Ricardo y José Carlos, irá a Hamilton, la capital, para ver que servicios podemos encontrar allí. Pertrechados con chubasqueros, pantalones de agua y chalecos salvavidas, Bibi se encarga de llevarnos a tierra en una de las lanchas.

11:00 a.m. Esperamos con impaciencia que el tiempo mejore en los próximos días, pues hemos previsto una serie de inmersiones para documentar corales y fanerógamas, caballitos de mar y alguno de los numerosos barcos hundidos durante siglos cerca de estas costas. Como el caso del buque español de pasajeros " Cristóbal Colón ", que se fue a pique a principios del siglo pasado. Para llevar a cabo todos estos proyectos es importante que los expedicionarios nos podamos desplazar libremente por la isla, pero pronto constatamos, con una cierta desesperación, que es imposible alquilar un coche en Bermuda. Sencillamente, las empresas de alquiler no existen. La mayoría de los bermudianos -en la isla viven unos 70.000 habitantes- se mueven en autobuses, taxis y scooters.

 

© OCEANA / Paloma Larena

12:15 a.m. El autobús número 1 emplea unos tres cuartos de hora en llegar a Hamilton, una miniciudad repleta de bancos, tiendas de ropa, perfumes y artículos de marca, en plena ebullición de fin de semana. Tenemos suerte, pues a esta hora parece que empieza a despejar un poco y el sol puja por salir. Los bermudianos viven del turismo, los negocios internacionales y las finanzas. Cuentan que uno de los primeros avistamientos de la isla lo realizó el capitán español Juan de Bermúdez, en 1505. Pero sería un siglo después, a raíz del naufragio del barco inglés, el " Sea Venture ", en 1609 cuando los ingleses empezaron la colonización de la isla.

Bermuda ha sido pionera en algunos asuntos de protección medioambiental. Posiblemente los bermudianos fueron de los primeros en proteger a las tortugas marinas, ya en el siglo XVIII. Actualmente cuentan con numerosas reservas y zonas protegidas, pero también tienen que resolver algunos problemas ambientales: ahora, por ejemplo, están impulsando la creación de granjas para recuperar almejas, crustáceos y otras especies menguadas por la sobreexplotación comercial.

En el cráter del volcán

Viernes, 6 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

 

© OCEANA / Paloma Larena

12:30 a.m. Bermuda emerge majestuosa en medio del Atlántico Norte, como una línea ondulada de suaves colinas verdes. Allí donde no hay nada en cientos de millas a la redonda - excepto aguas profundas de 4.000 y 5.000 metros - su visión reconforta a los expedicionarios del Ranger. Han sido cinco días navegando desde que abandonamos las Bahamas, con un temporal incipiente que avanza hacia el catamarán y que nos ha impedido realizar las inmersiones previstas en el Mar de los Sargazos, al menos por el momento. Francamente, todos tenemos ganas de llegar a tierra.

Aunque muchos lo conocen como el archipiélago de las Bermudas, sus habitantes la denominan Bermuda, a secas, como si fuera una sola e indivisible isla. Y es que, en realidad lo es. Observando la carta náutica que maneja nuestro capitán, se aprecia perfectamente el círculo cuasi perfecto que es Bermuda. La parte sur está emergida, formando una figura con forma de anzuelo, de unos 30 kilómetros cuadrados, mientras que el norte sumergido forma una inmensa barrera de coral. En el centro de este gigantesco anillo, aguas someras. Y fuera del círculo, el océano profundo.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Bermuda es el cráter de un antiguo volcán submarino que emergió en el Pleistoceno, durante los periodos interglaciares. Forma parte de un grupo de montañas marinas, de las que varias cimas están sumergidas, como las del denominado Banco de Plantagenet, un poco más al sur, que se elevan desde los 5.000 metros de profundidad hasta unos 40 o 60 metros por debajo de la superficie del agua. Ahora, miremos un mapa corriente de Bermuda. Lo que vemos es una sucesión de diversas islas ( las zonas emergidas ), unidas entre si mediante puentes.

Denominada durante siglos como la Isla de los Diablos, el escritor Mark Twain dijo de ella que " es el lugar pequeño más largo del mundo ". También es el último punto más septentrional ( a 32 grados de latitud norte ) de distribución al que llegan los manglares y el arrecife de coral tropical. Ello es debido al efecto moderador que ejerce sobre su clima la Corriente del Golfo, suavizándolo.

 

© OCEANA / Nuño Ramos

El Ranger entra en Bermuda por la isla de San Jorge ( Saint George’s Island ). Nos dirigimos primero a la aduana, para pasar los trámites pertinentes y, tras fondear, algunos de nosotros bajamos a tierra en la lancha auxiliar. En la plaza donde pisamos tierra, junto al Ayuntamiento, hay expuestos antiguos artilugios de tortura para escarmentar públicamente a los criminales. Se respira un aire británico en esta isla, en sus casas, en sus gentes y tradiciones. Más de trescientos años después de que llegaran los primeros ingleses ( víctimas de un naufragio ), Bermuda sigue siendo territorio dependiente del Reino Unido, debatiéndose entre los partidarios de la independencia o de seguir adscritos a la Corona de Su Graciosa Majestad.

¡ Sargazos a proa !

Jueves, 5 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

" The Sargasso sea…. It is so diferent from any other place on earth that it may well be considered a definite geographic region ". By Rachel Carson.

 

© OCEANA / ZOEA

" ¡ Tierra a la vista ! " Cuando después de meses de navegación, las carabelas de Cristóbal Colón empezaron a toparse con grandes ristras de algas amarillo parduzcas, sobre las que flotaban pequeños cangrejos y crustáceos de todo tipo, el Gran Almirante pensó que, por fin, habían alcanzado tierra. Sus cálculos eran erróneos. Se encontraban en el Mar de los Sargazos, a más de 1.000 millas del continente americano. Los portugueses le pusieron este nombre porque la inmensa masa de algas que flota a la deriva, durante kilómetros y kilómetros, les recordaba a una uva típica de su país, el " salgazo ".

El Mar de los Sargazos ocupa una extensión de unos 2.000 kilómetros cuadrados, que se extiende casi desde la costa estadounidense hasta aproximarse a las Azores, estimándose que puede albergar unos seis millones de toneladas de estas algas. Esta configurado por dos especies predominantes: Sargassum natans y Sargassum fluitans. A diferencia de otras algas similares del Mediterráneo o el Atlántico europeo, estos dos tipos de sargazos no están anclados al sustrato, sino que viven exclusivamente a la deriva. Para flotar se sirven de unas pequeñas cápsulas o bolitas llenas de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono. El Ranger navega ahora por la zona sur, donde hay menos densidad.

© OCEANA / Paloma Larena

En el viaje de Oceana hacia Bermuda, junto a las fascinantes carabelas portuguesas ( Physalia physalis ), también hemos avistado ristras de sargazos, pero de momento son algo pequeñas en tamaño y extensión. Con el " salabre " - una red de mano similar a los cazamariposas, pero más grande - hemos recogido unas muestras. Al examinarlas con detalle, Ricardo e Indi descubren una colonia de cangrejos cobijada entre las algas, el más grande de los cuales no supera los tres centímetros… Aparece también alguna gambilla de apenas medio centímetro, retorciéndose desesperada por volver al agua.

Debido a la gran cantidad de vida y nutrientes que albergan los sargazos, aquí se produce una gran concentración de tortugas. Llegan recién nacidas, desde las playas de puesta de Centroamérica, Florida y Bahamas, para pasar el denominado " año perdido ", antes de empezar su larga migración. Aprovechan la Corriente del Golfo para alcanzar el Mar de los Sargazos y, desde aquí, prosiguen hacia el Atlántico europeo y el Mediterráneo. Unas 400.000 serán capturadas accidentalmente por los pescadores de pez espada del Mediterráneo.

© OCEANA / ZOEA

" ! Mar de los Sargazos a la vista ! " Estamos muy cerca, pero nuevamente, ante una previsión meteorológica más que negra, el Ranger tiene que cambiar otra vez sus planes. A las 4:20 p.m. del jueves 5 de mayo el capitán le da instrucciones al primer oficial para que cambie el rumbo. La tripulación reorienta la vela mesana y despliega el foque. Postergamos temporalmente nuestra trayectoria hacia al corazón de los sargazos. Ahora vamos directos rumbo a Bermuda. Según los cálculos de Nuño llegaremos allí el viernes sobre el mediodía. La Expedición Transoceánica se refugiara allí del temporal que se avecina y que alcanzará su mayor magnitud en los próximos días.

Carabelas portuguesas, bellas y peligrosas

Miércoles, 4 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

Las carabelas portuguesas que hemos empezado a ver son un fascinante y peligroso organismo muy abundante en estas aguas del Triángulo de las Bermudas, ricas en sargazos. Hoy su presencia ha disminuido un poco, pero de vez en cuando alguien en el Ranger sigue dando la voz de aviso: " ! carabela a babor ! ", " ! carabela a proa… ! ". Las vemos pasar dejándose llevar a merced del viento y del oleaje. Componen una dispersa flotilla de diminutos " barcos " vivientes, de apenas 30 centímetros de " eslora ": sus velas, hinchadas al viento, son transparentes y, al atravesarlas los rayos de sol, crean sobre ellas irisaciones de mil colores...

" La carabela portuguesa, de aspecto similar a las medusas, pertenece al orden de los sifonóforos ". Como siempre, es Ricardo el que pone la nota científica. " Pero a diferencia de las medusas, cada carabela no es un individuo aislado, sino una colonia. Un organismo compuesto de múltiples individuos que se especializan, cumpliendo diferentes funciones para sobrevivir. Unos hacen de vela, otros de flotador y otros se convierten en largos tentáculos, para alcanzar con ellos los nutrientes. Sus tentáculos pueden alcanzar hasta tres metros de largo, pero cuando se desplaza suele llevarlos retraídos ".

Así pues, cuando los buceadores de Oceana se sumerjan para documentar el área de los sargazos, las carabelas portuguesas serán una dificultad añadida, pues su picadura es altamente peligrosa. Dependiendo del tamaño de la carabela, de la zona en donde se produzca la picadura y de si la persona es alérgica o no, puede llegar a producir shocks alérgicos e incluso paro cardiaco…

Cuando la carabela siente algún ser vivo cerca de ella, sus tentáculos se ponen en acción, disparando un filamento urticante que se clava en la piel e inyecta un veneno. Se alimentan de larvas, huevos y pequeños organismos, igual que las medusas. Pero no son bocado para nadie. Si acaso para las tortugas…

Mar, cual Penélope moderna

Martes, 3 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

 

© OCEANA / Paloma Larena

A 350 millas de las Bahamas, mar adentro, resulta impresionante ver a los peces voladores salir del agua y planear sobre la superficie, moviendo sus aletas tan rápido que parecieran colibríes. Un rabijunco piquigualdo ( Phaethon lepturus ) nos ha visitado por la mañana y por la tarde. Se trata de una bellísima ave de cola alargada, que daba vueltas en torno al catamarán y luego planeaba sobre él, como si estuviera buscando un lugar donde posarse. Indi, el naturalista, echa mano de su guía de reconocimiento de especies para darnos más explicaciones. Le llaman rabijunco porque su larga cola se asemeja a un flexible junco. Tienen las patas relativamente cortas, por lo que les cuesta mucho caminar sobre tierra. Por eso van directamente a su nido, que construyen en cantiles o en repisas, desde donde reanudan el vuelo, siendo capaces de desplazarse cientos de millas dentro del océano. ¡ Que gran suerte ! Además del adulto luego se nos ha acercado un juvenil, en este caso con las plumas de la cola más reducidas. Además del rabijunco, también hemos visto algunos paiños ( Hydrobatidae ), un ave exclusivamente marina.

Ahora navegamos con " mar rizada " y mar de fondo, comenta Carlos, el primer oficial. " Y ya van desapareciendo los ‘ borreguitos ’ ", le responde otro de los tripulantes . Llaman así a la espumilla que se forma en la cresta de las olas, al romper. Es señal de que viene la calma. La navegación empieza a hacerse muy lenta, de apenas cinco nudos, por lo que Carlos, que estaba en ese momento de guardia, ha decidido arriar velas y encender uno de los motores. El capitán, que estaba descansando, ha salido a ver que pasaba.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Mar Mas, la camarógrafa, aprovecha las jornadas de navegación para editar el material filmado en las últimas inmersiones. Lo hace en un pequeño despacho improvisado en su camarote. Ricardo, uno de los naturalistas a bordo, analiza con ella las imágenes submarinas. He intentado acompañarles un rato, pero he de salir corriendo cuando noto los primeros síntomas de mareo.

Cual Penélope moderna, cada vez que Mar termina una sesión de buceo tiene que montar una " mini sala de edición de video " en su camarote, situado en el patín de babor. Y luego desmontarla, pues de otra forma no podría dormir. En el proceso de edición emplea horas y horas. Trabaja en un espacio reducido, de apenas un metro de largo por uno de ancho, sobre una mesita plegable, que pega junto a su cama. De día, tapa la escotilla con una manta, para que no entre el sol y se le ha habilitado aire acondicionado para evitar el recalentamiento de los equipos. Cuando Mar edita sus impactantes imágenes, tiene que equiparse con el forro polar y un gorro hasta las cejas, del frío que pasa. Durante ese tiempo, Indi no puede conectar el " cooler " ( refrigerador ) donde guarda las bebidas, porque no conviene sobrecargar el generador del Ranger. De vez en cuando Mar sale a cubierta a descansar un rato. " Y de paso, a ver si me descongelo ".

Guarda celosamente las cintas de video en una caja estanca, con junta tórica y bolsas de silice, para preservarlas de la humedad. Hasta el momento, desde que empezó la Expedición Transoceánica, lleva empleadas más de 70 en formato Mini DV, de una hora cada una. La mayoría corresponde a las sesiones de buceo. Ahora casi ha terminado con el material filmado en los Cayos de Florida, hace semanas, y se dispone a empezar con las cintas de Bahamas. Tiene tanto trabajo acumulado que el capitán ha decidido eximirle de las guardias. De rebote, a mi me han cambiado el turno, que ahora será de 3 a 6 acompañando a Carlos.

© OCEANA / ZOEA

Mar Mas y el fotógrafo Houssine Kaddachi forman un equipo de primera. Houssine, de 28 años, francés y de ascendencia tunecina, no sólo lleva a cabo su trabajo realizando las fotos submarinas, sino que ayuda a Mar a llevar a cabo sus filmaciones. Ambos se conocieron hace tres años, cuando Mar viajó a Indonesia para realizar un documental para el Gobierno de aquel país. El era uno de los divemaster que le habían asignado. Bajo el agua Mar necesita una persona fuerte, capaz de soportar durante horas la " kowalski ", el foco de iluminación, e incluso de sujetarla a ella, en un delicado y difícil equilibrio para no asustar a determinadas especies. Houssine no es sólo un perfecto asistente técnico, sino que de él depende la vida de la realizadora. " Es mi mejor seguro de vida, no puedo decir más. Nos complementamos muy bien debajo del agua y eso es muy importante. Yo me concentro en grabar y aunque tengo que estar con mil ojos, hay veces en que no es posible. Y Houssine siempre está pendiente de mi. Al no poder hablar, nuestra comunicación es muy intuitiva ".

Hoy hemos empezado a avistar los sargazos de forma aislada, pero cada vez con mayor frecuencia. Y basura flotante: plásticos, una botella, lo que parecía un trozo de red, una boya, trocitos de poliespan blanco… También podemos contabilizar una veintena de carabelas portuguesas ( Physalia physalis ), un fascinante animal del que mañana contaremos más detalles.

Por el triángulo de las Bermudas

Lunes, 2 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

5:30 p.m. Casi al poco de zarpar de Bahamas el capitán ordenó izar las velas y hemos seguido así hasta ahora. El frente frío que dificultó nuestra salida ha quedado atrás. Ahora, por suerte, la meteorología nos acompaña. " Son unas condiciones óptimas, ojalá nos duren ", es el comentario general.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Transcurridas más de 24 horas de navegación desde que el Ranger abandonara Green Turtle Cay, hemos entrado de lleno en el famoso Triángulo de las Bermudas, siguiendo una ruta nada común para los barcos comerciales. En todo este tiempo no hemos avistado ninguno. Salvo unos cuantos peces voladores, saltando de vez en cuando a proa, esta inmensa extensión de agua parece vacía. " No es de extrañar, pues la mayor parte de la masa oceánica está poco poblada ", comenta Ricardo. La fauna marina prefiere concentrarse en determinadas zonas ricas en biodiversidad, donde hay abundancia de nutrientes y la cadena trófica funciona a la perfección. Así que el Triángulo de las Bermudas, hasta el momento, resulta más bien aburrido que otra cosa.

6:15 p.m. El rumbo del Ranger es hacia el Mar de los Sargazos, pero hasta el momento sólo hemos visto algún que otro retazo disperso. Según nuestros cálculos empezaremos a avistarlas mañana y la concentración será mayor cuando alcancemos nuestro objetivo de trabajo. El barco de Oceana se dirige hacia un punto denominado " Latitud de los caballos ", a donde está previsto llegar dentro de dos días. El nombre se lo pusieron los antiguos navegantes europeos en sus viajes hacia el nuevo continente. Al alcanzar esa zona a veces se quedaban atrapados en la calma chicha. Podían pasarse semanas sin avanzar, a la espera de que el viento volviera a ser favorable. Entonces, para garantizar las provisiones de agua y sobrevivir, se veían obligados a tirar por la borda a los caballos, ya que estos animales necesitan consumir mucho líquido. Paradójicamente, sería estupendo si al Ranger le alcanzara la calma chicha, para poder realizar nuestros proyectos en mejores condiciones.

-" ¿ Habéis visto las bioluminiscencias nocturnas ? ", pregunta Ricardo

- No, ¿ a que te refieres ?

- A los dinoflagelados. Son unas algas microscópicas que, cuando algún animal pasa cerca o las rozas, emiten una luz. De esta manera avisan de un peligro y, si por alguna razón ese animal las come, los grandes predadores tendrán garantizado un blanco fácil, pues seguirán emitiendo luminiscencia aún dentro del cuerpo del animal que las ha fagocitado….

-Mmmmm… que interesante, hay que estar más pendiente esta noche durante las guardias.

 

© OCEANA / Paloma Larena

6:48 p.m. Mientras el Ranger se desplaza suavemente, la vida a bordo ha cambiado. Ahora la tripulación, cuando no estamos de guardia ( tres horas nocturas y tres de día ), pasamos mucho tiempo durmiendo. Escribo sola en el " messroom ". Es la primera vez que me pongo delante del ordenador mientras navegamos. Tengo que acostumbrarme a ello, pues pasaremos muchos días en alta mar. A mi lado el capitán descansa un poco, leyendo. Indi, que se tira la mayor parte del tiempo cocinando, se quita el delantal y coge sus prismáticos. Carlos entra y se pone a tocar la guitarra. Un poco más tarde aparece Houssine, sonriente tras hacer una buena selección de fotos submarinas y " dejándose llevar por el ritmo del Ranger ". Ricardo ha estado trabajando con él, para identificar las especies capturadas por su cámara. En uno de los camarotes de babor, Mar lleva horas editando imágenes de video y reclama también su presencia.

En el Ranger suena, de fondo, música del cantautor español Joaquín Sabina.

" ¡ Adiós Bahamas ! ", el ranger larga amarras

Domingo, 1 de Mayo de 2005 - Paloma Larena -

 

© OCEANA / Paloma Larena

Durante los siete días que hemos permanecido en Green Turtle Cay, en la Isla de Abaco ( Bahamas ), el objetivo principal de Carlos, Nuño, Bibi, David y José Carlos era seguir poniendo a punto el catamarán. " Muchos de los trabajos que continuamente realizamos a bordo son para mejorar los sistemas, tanto cuando estamos amarrados en puerto, como navegando ", dice el primer oficial, Carlos Pérez. Así, han diseñado todo un sistema " para poder operar con la botavara de la mesana como si fuera una grúa y cobrar a bordo las lanchas auxiliares ", me explica. " Esto nos dará mayor control de las lanchas cuando haya un poco más de mar, además de poder maniobrar con menos personal ". También han realizado rutinarios cambios de aceite de los motores, puesto unas fundas especiales en el puente de mando para guardar los prismáticos y las linternas, terminado de limpiar el casco -" porque la ' barba ' del barco crece muy rápidamente "- e instalado la base sobre la que descansan las neumáticas. ¡ Ah, y también hemos cambiado los aros salvavidas a otra posición más lógica !.

 

© OCEANA / ZOEA

Antes de la partida, prevista para las 12:00 a.m., el primer oficial ha reunido en cubierta a la tripulación para darnos una charla sobre seguridad a bordo y para que seamos conscientes de que todos debemos conocer nuestro papel individual a bordo, ya seas biólogo, filmador de video, fotógrafo, cocinero, periodista o marinero… " Cualquier persona que viaje en barcos de Oceana debe conocer y aprender unas ciertas normas de seguridad ". Carlos nos advierte de que durante la travesía realizaremos, sin previo aviso, simulacros para poner en práctica estos conocimientos.

Mientras atendemos a sus explicaciones, se levanta una brisa que poco a poco va a mayores, hasta convertirse en fuerte viento. Prosigue la charla. Antes de zarpar hay que dejar todo " a son de mar ", es decir, listo para navegar: desde las velas hasta el orden en los camarotes, para evitar deslizamientos de objetos que puedan causar accidentes, en caso de mala mar. Las escotillas de los camarotes irán siempre cerradas, para evitar el riesgo de que alguien tropiece y caiga por la noche. También los portillos de los costados, " para evitar que una ola inoportuna nos deje la cama como una piscina y nadie los podrá abrir sin preguntar antes, pero generalmente la respuesta será ‘ no ’ ", avisa Carlos. Durante la navegación las guardias serán durante las 24 horas, en turnos de 3 horas cada 12. Cada guardia tendrá un capitán con experiencia y deberemos avisar al siguiente turno con 15 minutos de antelación. Otra norma fundamental: hay que dejarles café recién hecho en el termo.

 

© OCEANA / Paloma Larena

A estas alturas el viento arrecia, pero siguiendo el plan previsto, a las 12:00 a.m. en punto Nuño se coloca en el puente de mando y empieza a dar órdenes. El catamarán de Oceana maniobra despacio y se dirige unos metros más allá, para repostar combustible. Brendal y Willis, dos de nuestros guías locales, vienen para despedirse. El viento adquiere ya matices preocupantes y todos dirigimos nuestras miradas hacia Nuño. " Vamos a esperar unas horas, a ver si amaina. Con un viento de 30 o 35 nudos como el que tenemos ahora es desaconsejable intentar despegar el Ranger ‘ aconchado ’ contra el muelle del gasoil. Además hemos oído que hay un barco que ha embarrancado en mitad del canal ". Esta vez son los elementos los que retrasan los planes de la Expedición Transoceánica. Mientras escribo, Sole ayuda a Indi a hacer una ensalada de lechuga y tomate, de las de toda la vida. " ! Lunch is ready ! " ( la comida está lista ). Y como no podemos hacer otra cosa, engullimos con placer la ensalada de " mama Indi ".

Por fin, a las 4:40 p.m del domingo 1 de mayo el Ranger larga amarras y emboca hacia el canal de salida de Green Turtle Cay. Mientras nos desplazamos suavemente, le pregunto a Nuño si las maniobras están siendo igual de complicadas que cuando entramos aquí. " Afortunadamente hay menos barcos fondeados y, además el canal ya lo conocemos de cuando entramos ". Dejamos atrás el cartel que nos daba la bienvenida cada día, cuando volvíamos al catamarán tras intensas sesiones de buceo. El barco de Oceana se despide también de los manglares que nos acompañan a ambos lados del canal. Adiós, Isla de Abaco. Adiós " baja mar ". Adiós Bahamas.

El Ranger reemprende su travesía, ahora rumbo hacia el Mar de los Sargazos.

 

Celebrando el " Junkanoo "

Sábado, 30 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

Hoy es el último día que el catamarán Ranger permanece fondeado en Green Turtle Cay ( Isla de Abaco, en las Bahamas ). Llegamos aquí el domingo 24 de abril y, desde entonces, a la tripulación de Oceana nos han ocurrido muchas cosas. Nos vamos satisfechos porque hemos filmado a los meros de Nassau, a los peces loro, a los tiburones… pero las tortugas nos han sido esquivas. A primera hora de la mañana el primer oficial, Carlos, apunta en la pizarra las tareas que debemos realizar cada miembro de la tripulación y nos da instrucciones verbales para los preparativos de partida.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Se nota que nos vamos. " José Carlos, sube al palo mayor para cambiar la luz de tope, que te ayuden Bibi y David ". Durante una de nuestras guardias, Carlos me explicó que la luz de tope señala la posición de un barco durante la navegación nocturna. Los grandes mercantes suelen llevar dos: una más alta en popa y otra más baja, en proa. El Ranger, como otros barcos de vela de similar porte, sólo lleva una. Provisto del obligatorio arnés de seguridad, nuestro compañero ha tenido que subir varias veces al palo mayor, pues las tuercas se le resistían. Abajo, muy pendientes de sus movimientos, se han quedado David y Bibi, con los prismáticos y el walkie-talkie.

En el interior del Ranger el capitán Nuño revisa las tablas de mareas para saber con exactitud a que hora hemos de salir, se informa de la meteorología, saca las reglas, estudia a fondo las cartas de navegación y prepara el compás de alidada ( una brújula para medir la demora, que hace falta para atravesar el canal de salida al Océano Atlántico ). " Seguiremos rumbo Este-Nordeste hacia el Mar de los Sargazos ". Mientras tanto, Mar vuelve a limpiar la carcasa de su cámara. Ya he perdido la cuenta de las veces que lo ha hecho… En esas estamos cuando nos avisan que la nueva cámara ya ha llegado al aeropuerto de Treasure Cay. Y todos respiramos con alivio.

Por la tarde Carlos, Ricardo y yo nos hemos desplazado en una de las lanchas auxiliares hasta el pueblecito de New Plymouth, en la misma Isla de Abaco, a unos diez minutos de navegación desde Green Turtle Cay, para realizar aprovisionamientos de ultima hora: víveres y material de trabajo. Sus casitas de madera en tonos pastel parecen acogedoras, cada una de un color: rosa, amarillo, azul… Sus calles están muy limpias y la gente es muy amable. No parece que sus habitantes padezcan estrés.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Del español " Baja Mar "


El nombre de las Bahamas proviene de los primeros exploradores españoles que lo llamaron " Baja Mar ", en alusión a la escasa profundidad de sus aguas, azules, verdes y turquesas durante kilómetros y kilómetros. Cristóbal Colón fue el primer europeo en navegar por las Bahamas, pero siglos después los ingleses se hicieron con ellas. En 1647, un grupo de puritanos se estableció aquí, en una ciudad que llaman Eleuthera (" libertad " en griego). Más adelante, el archipiélago también sirvió de refugio a los piratas, como el famoso Henry Morgan, nombrado " Sir " por Su Majestad británica. Millones de turistas, sobre todo norteamericanos y canadienses, las visitan cada año alojándose en resorts de lujo, lo que supone diez veces más la población total de Bahamas. Otros vienen para practicar la pesca deportiva de marlin en aguas más profundas y de otras especies, en las más someras. Manglares, fondos arenosos, fanerógamas y arrecifes de coral son elementos distintivos de este archipiélago que contabiliza 2.000 islas, islotes y cayos de particular belleza. Sus fondos submarinos han sido poco explorados, de ahí el interés de Oceana en documentarlos.

A la vuelta de New Plymouth, nos encontramos con una sorpresa. Un ritmo contagioso de timbales resuena un poco mas allá de donde está atracado el Ranger. Se celebra el Junkanoo, una antigua tradición que proviene de siglos atrás, cuando aquí se practicaba la esclavitud. Dicen que esta palabra tal vez provenga del francés " L’inconnu " ( el desconocido ), por las coloridas máscaras con que los danzantes cubren sus rostros. Otra explicación es que Junkanoo era el jefe de una tribu que pidió a sus amos poder celebrar el Año Nuevo según sus tradiciones.

 

© OCEANA / Nuño Ramos

Hoy ha desembarcado Annie Compton, pues sus compromisos personales y profesionales le reclaman. La generosa ayuda de Annie y su marido Steven Mac Allister ( miembro de la Junta Directiva de Oceana ) ha sido vital para que pudiéramos llevar a cabo la Expedición. Durante las semanas que hemos compartido con ella, Annie ha derrochado una energía y optimismo que parecían inagotables. Me parece que se va muy contenta del trabajo realizado por Oceana, con ganas de abordar nuevos y apasionantes proyectos. " ¡ A por las tortugas, chicos ! ". La vamos a echar de menos.

Volvemos a la cavernas de coral

Viernes, 29 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

© OCEANA / ZOEA

Mar se ha quedado esta mañana a bordo del Ranger, limpiando la carcasa que protege bajo el agua a su cámara de video. Al volver a nuestra base de operaciones en Green Turtle Cay, tras las inmersiones diarias, la encontramos revisando pacientemente cada una de las piezas que componen la carcasa: tornillos, juntas de presión, arandelas, manijas, 32 juntas tóricas… Afortunadamente, cuando ayer le sonó la alarma de humedad aun flotaba en superficie, filmando desde el agua a los otros buceadores, Houssine y Sole, mientras preparaban sus equipos de buceo. Haciendo gala de rápidos reflejos, Mar se quitó el chaleco de control de flotabilidad ( en el mundo del buceo lo conocen como " jacket " ), le pidió a Brendal que cogiera la cámara, y gritó a Houssine: ¡ No. No saltes !. " ! Le ha entrado agua a la cámara ! ". Al abrir la carcasa, una vez a bordo, salió un chorro que volvió a disparar las alarmas.

Durante una expedición hay que hacer frente a muchas adversidades pero, sobre todo, hay que mantener la calma. Igual que si hubieras visto tiburones. Pasado el disgusto inicial por el percance con la cámara, Annie Compton se lanzó a hacer gestiones telefónicas para comprar otra de similares características en Nueva York, movilizando a todos sus contactos allí. Hemos tenido que retrasar nuestra salida de la Isla de Abaco un par de días, pero nos tranquiliza saber que la nueva cámara llegará mañana sábado. La otra buena noticia es que la cámara accidentada, tras ser sometida por Mar a cuidados intensivos, puede que se salve.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Así que hoy sólo han buceado los fotógrafos Houssine y Sole. Ayer el equipo de buceadores se encontró a los escualos al volver a la lancha desde Coral Caverns. A Sole se le habían acabado las baterías. Y a todos apenas les quedaba aire en sus botellas. " No me había percatado de su presencia y, de repente, al mirar hacia arriba, vi una sombra blanca con una boca inmensa, y varias rémoras pegadas. Antes de que pudiera reaccionar, el tiburón me ha visto y ha salido disparado ". Mientras, los que estábamos a bordo, veíamos su sombra rodeando la lancha de Brendal, pasando una y otra vez por debajo… Hoy las cosas han sido diferentes. Dos rayas, en concreto águilas marinas moteadas ( Aetobatus narinari ), estaban esperando a Sole y Houssine nada mas tirarse al agua, en la zona de Coral Caverns, donde hemos decidido concentrar esfuerzos. Y también los tiburones.

Sabíamos que en esta zona podríamos encontrar, sobre todo, tiburones de arrecife, tiburones puntas negras y tiburón toro, pero no tan pronto. Los de arrecife ( Carcharhinus perezi ) y los puntas negras ( Carcharhinus limbatus ) son muy parecidos. Se diferencian por las marcas en las aletas anales y también por una especie de aguas o colores que les recorren los laterales. Ambas especies se mueven en zonas no profundas alrededor de los arrecifes de coral.

El tiburón toro ( Carcharhinus leucas ), como el que filmamos ayer, es una de las especies que peor fama tiene. Puede llegar a estar en áreas muy someras, de tan sólo un metro, e incluso entrar en el cauce de los ríos.

Las " ampollas de Lorenzini "

Mientras esperamos a nuestros compañeros, Ricardo prosigue sus explicaciones. " Los peces, a falta de manos, utilizan su boca para identificar los objetos y seres vivos que encuentran en su camino. Es su tacto. Si te toca un gobio, no pasa nada, pero si lo hace un tiburón toro la cosa cambia. Son animales sumamente curiosos y la mayoría de los accidentes se han debido a esa necesidad de tocar con su boca al " animal " extraño que tenían delante ".

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Nos enteramos también de que el olfato de los tiburones les permite localizar concentraciones mínimas de sustancias en el agua, como la sangre. O como las producidas por el miedo de un ser humano. Además de la vista y el olfato, un sistema de sensores eléctricos ubicado debajo de la nariz ( las denominadas " ampollas de Lorenzini " ) detecta las ondas eléctricas que producen los seres vivos bajo el agua. Nuestros buceadores nadan con una cierta tranquilidad entre los tiburones. La primera norma si tienen uno de frente es mantener la calma. Mar dice que los tiburones hacen una especie de danza: primero como un zigzag, luego se arquean y, por último, salen disparados como en un sprint.

Los tiburones son más activos por la noche. Es entonces cuando se alimentan. " Los mismos peces que le acompañan por la mañana, nadando a su alrededor cual animales de compañía, se esconden por la noche porque saben que a esas horas, el tiburón sale de caza ". También descubrimos que las tortugas marinas son una " delicatessen " para el tiburón tigre, de los pocos junto al tiburón toro capaz de reventarles el caparazón como si fuera un cascanueces. Las acecha en áreas cercanas a las playas de puesta, cuando las tortugas van o vienen de poner sus huevos. Las demás especies de tiburones también lo intentan pero, como mucho, pueden arrancarle una aleta. Las tortugas marinas han perdido la capacidad de retraerse en el caparazón. Es su sacrificio evolutivo para conseguir mas agilidad y capacidad de maniobra dentro del agua.

Tiburones a la vista

Jueves, 28 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

" ! Vamos para el barco ! ", dice Ricardo. En milésimas de segundo mi cerebro procesa el auténtico significado de esas palabras: " ! Peligro, tiburones ! ". El dedo de mi compañero señala hacia abajo, a unos diez o doce metros, a la izquierda. Justo donde termina el arrecife y empieza un profundo barranco submarino con fondo arenoso, veo aparecer al animal. Si hubiera podido frotarme los ojos bajo el agua lo hubiera hecho. Pero el instante la fascinación deja paso a un miedo visceral. Intentando moverme con calma me he pegado a mi compañero de buceo, que me empuja hacia una zona de rocas menos profunda. Parapetados desde allí, donde el tiburón tendría más difícil acceder, le observamos pasar con una mezcla de elegancia y poderío, dominando su territorio. Nosotros somos los intrusos.

A una indicación de Ricardo, emergemos mirando instintivamente hacia el barco para calcular la distancia que nos queda por nadar. Estamos a tan sólo 60-70 metros, pero parece lejísimos. Tengo miedo de que en el trayecto aparezcan más tiburones y de sufrir un ataque. ¡ Ahora, vamos allá !, dice Ricardo. Miro hacia abajo, nada mas empezar a atravesar la vaguada arenosa, y compruebo que, por la derecha llega otro tiburón, esta vez a tan sólo unos cinco metros. Agarro la mano de mi compañero y la aprieto con fuerza, pegándome todo lo que puedo a él, mientras el aleteo bajo el agua se me hace una eternidad. Ni que tuviéramos plomo en las piernas. Decido no volver a mirar hacia abajo y cuando apenas nos quedan diez metros empezamos a nadar más deprisa. Yo no lo sabía, pero luego me lo ha dicho Ricardo, había un tercer tiburón a nuestra izquierda.

 

© OCEANA / Paloma Larena
© OCEANA / Houssine Kaddachi

Coral Caverns

Salvo este pequeño contratiempo, todo ha ido muy bien para los expedicionarios de Oceana. Habíamos decidido que mientras el equipo de buceadores hiciera su trabajo de filmación y fotografía submarina de tiburones, nosotros nos mantendríamos en un arrecife somero denominado Coral Caverns ( Cavernas de Coral ), localizando a los meros de Nassau ( Epinephelus striatus ). Al contrario de otros arrecifes similares que hemos documentado ( donde abundaban los animales juveniles ) este tenía una mayor cantidad de especímenes adultos y de gran tamaño.

 

© OCEANA / ZOEA

Allí hemos visto a los peces loro ( Scaridae ) con los colores característicos de estas especies en su edad reproductora. " Al igual que los peces loro, muchos animales de arrecife tienen aspectos y tonalidades muy distintos a lo largo de su vida, desde que son larvas hasta la madurez ", explica Ricardo, mientras nos enseña la guía de reconocimiento de especies donde se distinguen clarísimamente los diferentes estadios evolutivos. También hemos observado bastantes meros y tarpones ( Megalops atlanticus ), un pez con aspecto de agua dulce, con gigantescas escamas, que puede llegar a superar los dos metros de largo. En palabras de la camarógrafa, Mar, son " espectaculares, parecen prehistóricos por su tamaño y apariencia ".

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Lo excepcional es que ataquen

Así iba todo cuando los tiburones decidieron venir al punto donde estábamos nosotros y no a donde los buceadores estaban esperándoles. El primero era un tiburón toro ( Carcharhinus leucas ), especie que forma parte de la denominada triada maldita, junto con el gran tiburón blanco ( Carcharodon carcharias ) y el tiburón tigre ( Galeocerdo cuvieri ). Los otros dos eran tiburones puntas negras de arrecife ( Carcharhinus limbatus ).

La verdad es que ver un tiburón debe impresionar siempre, pero en la mayoría de los casos se muestran totalmente inofensivos: lo extraño y excepcional es que ataquen. Eso no quiere decir que no se deba tener cautela. Es lo mismo que si estuviéramos en la sabana y viéramos leones. En especial cuando uno de ellos es un tiburón toro de más de dos metros, como el que paso junto a nosotros.

La experiencia en Coral Caverns había sido tan fructífera que decidimos volver por la tarde para realizar dos nuevas inmersiones. No contábamos con un nuevo imprevisto: nada más lanzarse al agua, sonó la alarma de humedad en la cámara de Mar.

" El pólipo que he filmado, te va a gustar "

Miércoles, 27 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

 

© OCEANA / Paloma Larena

Estamos en una zona de huracanes y los habitantes de Green Turtle Cay todavía están arreglando los estragos que provoco el último. El primer oficial a bordo, Carlos Pérez dice haber visto bastantes pantalanes destrozados en Marsh Harbour. Ha ido allí con David e Indi, para comprar aceite y piezas del motor. Primero han cogido un ferry que les ha llevado a unas tres millas náuticas. Desde aquí, han tenido que alquilar un coche y conducir durante casi 40 kilómetros, para llegar a una pequeña población en la isla de Abaco. Indi ha aprovechado para comprar yogures y plátanos, dos productos que desaparecen a mil por hora en el Oceana Ranger. Doy fe de que la tripulación del Ranger somos gente muy sana.

A Houssine, el fotógrafo, hoy le hemos dado la baja, porque se ha levantado con una contractura de caballo. Aunque le hemos dado un antiinflamatorio y un masaje, no se le pasaba. Aparentemente es un cachas. Ademas de llevar a cabo su trabajo como fotógrafo ayuda a Mar, la camarógrafa de Oceana, sosteniendo bajo el agua un pesado foco e incluso sosteniendo a la propia Mar… para evitarle movimientos bruscos que podrían asustar a la especie que está filmando. El esfuerzo, a la larga, se paga. El mismo Houssine prefiere quedarse en el Ranger y que le sustituya Bibi, pues sabe que mañana intentaremos filmar tiburones y esta no es empresa fácil.

 

© OCEANA / Paloma Larena

El día había amanecido algo torcido. También gris y plomizo. De pronto, ha empezado a llover torrencialmente. " Parece que todavía va a ponerse más negro ", comenta alguien, en tono pesimista. La meteorología ha estropeado la salida de los buceadores para filmar a primera hora. Ricardo y Mar mantienen una reunión de urgencia, reconsiderando el plan de trabajo. Mientras tanto escampa un poco. Para no echar a perder el día, deciden salir a filmar con macro " y obtener esos detalles en los que habitualmente la expedición no se detiene por falta de tiempo: pólipos de las gorgonias y corales, así como pequeños moluscos y crustáceos ", nos explica Ricardo.

Nos acompaña el propio Brendal poniendo a nuestra disposición un barco algo más grande que el de los últimos días. Nuestro guía local va a cumplir 62 años, pero excepto por las canas de su ensortijado cabello, nadie lo diría: mantiene un cuerpo terso, estilizado y fibroso que no conoce la grasa. Aunque los bahameños son una gente de facciones agradables, no todos pueden presumir tanto como él.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Lenguas de flamenco y flor espinosa

Tras una hora de inmersión, emerge primero la cabeza de Mar. Nos damos cuenta porque hoy estrena un pañuelo multicolor que nuestra compañera Maribel López ( ahora en la oficina, en Madrid ) le regaló al paso del Ranger por Panamá. Y con él ya no parece un pirata. Le ha ido muy bien bajo el agua, está tan contenta que no quiere esperar a subir a bordo para contárnoslo. " Te va a gustar, Ricardo, ya lo verás. El pólipo que he grabado te va a gustar… ", repite emocionada. Unas grandes burbujas a su lado nos indican que Bibi está a punto de aparecer. Efectivamente. La marinera gallega del Ranger ( de Cambados ), se quita el regulador y asiente como puede. " Me ha tenido por lo menos quince minutos filmando el pólipo… pero tiene razón, ha sido fascinante ! ".

El entusiasmo de Mar tiene su explicación. Cada vez que planeamos una inmersión, Ricardo explica a los buceadores las especies que hay que documentar. Hoy les tocaba el turno a las " lenguas de flamenco ", uno de los devoradores de pólipos de gorgonia más voraces que se conocen, y filmar toda la actividad de las gorgonias árbol. Hoy además hemos tenido la suerte de encontrar un coral menos común que es el denominado " flor espinosa " ( Mussa angulosa ).

Las gorgonias son similares a los corales duros, pero en vez de tener pólipos con un número de tentáculos múltiplo de seis ( hexacoralarios ), su pólipos tienen ocho ( octocoralarios ). Viven en colonias, como muchos de los corales, pero pueden tener formas muy diversas: de abanico ( en ingles les llaman " abanicos marinos " ), ramificados como árboles, incrustantes ( que crean una especie de tapiz sobre las rocas ), o en forma de " látigo ". Suelen estar en zonas donde hay mucha luz ( porque también tienen simbiosis con algas, como los otros corales ) y en zonas muy movidas donde hay constantemente levantamiento de nutrientes. Se les conoce también como corales blandos, porque pueden moverse a merced del oleaje…

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Gorgonias en el Mediterráneo



" En Europa también existe una gran diversidad de gorgonias y en el Mediterráneo son características las formaciones conocidas como coraligeno ", comenta Ricardo mientras esperamos a que los buceadores ( hoy son seis en total ) salgan de la segunda inmersión. En el coralígeno europeo las gorgonias ocuparían el estrato superior de este ecosistema, mezcladas con esponjas, con algas coralinas… " A pesar de su enorme riqueza, este ecosistema no está protegido por las legislaciones europeas, lo que es lamentable. En algunas zonas del Mediterráneo se estima que ha podido reducirse más de un 80 por 100 ".

Por eso, cuando el Oceana Ranger llegue al Mediterráneo este va a ser uno de nuestros objetivos prioritarios: conseguir que la Unión Europea incluya el coralígeno dentro de la Directiva de Hábitats.

Observando, por mar y por tierra

Martes, 26 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

Ayer nos acostamos con una excelente noticia: podemos arreglar aquí la avería en el motor de babor. Afortunadamente, David, ha descubierto que los mecánicos de Fort Lauderdale, " conectaron por error al escape del motor la manguera que va bajo la línea de flotación, provocando una entrada de agua ", comenta Carlos Pérez. Respiramos tranquilos, pues de lo contrario el " error " habría supuesto muchos días de retraso y tener que renunciar a proyectos decisivos diseñados hace meses, como la travesía por el Mar de los Sargazos.

Además de los problemas técnicos, los expedicionarios estamos algo desilusionados por el escaso resultado obtenido en la busqueda de las tortugas. Paciencia. Lo único que podemos hacer es seguir sumergiéndonos hasta dar con ellas. Hoy hemos estado buceando frente a las playas de puesta de tortuga, en Cayo Pelícano, a donde nos ha guiado Louis, un joven colaborador de Brendal. Tras el desgaste de energía que les supone la puesta de huevos, las tortugas necesitan descansar y para reponer fuerzas acuden a las zonas de arrecife cercanas, en donde se sienten tranquilas y a salvo. Sabemos que estan ahí, hemos llegado a verlas y las hemos seguido pero… siempre son más rápidas que nuestro barco de apoyo y que los buceadores. Excepto los guías locales, ninguno de nosotros las ha visto con detalle. Ni las dos parejas de buceadores, formadas por Mar y Houssine, Annie y Sole, ni los que hacemos snorkel ( Ricardo, Indi y yo ).

En uno de los arrecifes pudimos comprobar que muchos corales de cuerno de alce ( Acropora palmata ) están destruidos por los huracanes, tan frecuentes en esta zona. También tuvimos la suerte de, por fin, poder ver una pequeña extensión de coral cuerno de ciervo ( Acropora cervicornis ).

 

© OCEANA / Paloma Larena

Iguanas de cola enroscada

Brendal nos había prometido una comida en la playa con pescado capturado en la zona: pargo, mero y pez cerdo. Nada más saltar a tierra, en el punto denominado Manjack Cay, Ricardo, el Director de Investigación; Indi el cocinero naturalista y yo, nos adentramos por un camino que recorre el cayo de punta a punta. A cada paso nos salen unas pequeñas iguanas, de no más de 25 centímetros de largo - aquí las llaman, en inglés, " curly tails "- que enroscan su cola en forma de caracol. Posan curiosas y atrevidas en las ramas de los árboles y, con un poco de pericia, consigo fotografiar alguna.

También las aves se muestran tranquilas. Indi identifica una curruca, que se detiene un buen rato junto a nosotros, ajena a la presencia humana. También hay colibríes, pero estos vuelan mucho más alto. Incluso descubrimos una egragópila con restos del esqueleto de un pequeño roedor. Se podía ver perfectamente el cráneo, los molares y parte de los incisivos. Las aves rapaces tragan a sus presas enteras y, las partes que no pueden digerir, como pelo y huesos las regurgitan. Eso son las egragópilas.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Por mi parte, después de varios días de practicar con snorkel, ya puedo distinguir a los llamativos y coloridos peces loro, con sus labios pintados de oscuro; los mariposa, el pez cofre, los cirujanos y algún que otro pez ardilla. En una de estas inmersiones, cuando volvíamos al barco, estoy segura de tener un tiburón, delante y a unos cinco metros por debajo de mi. Rápidamente me he dado la vuelta, para avisar a los compañeros que me seguían, pero ellos ya no lo han visto.

Además del mero de Nassau y las tortugas, tiburones y pastinacas también figuran entre las prioridades de la Expedición Transoceánica. Por estrictas razones de seguridad, cuando entremos en su territorio sólo se sumergirán los buceadores.

¡ Ay ! Mientras escribo, después de la cena, unos pequeñísimos, casi invisibles mosquitos, nos frien a picotazos.

Brendal, nuestro hombre en Bahamas

Lunes, 25 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

El Oceana Ranger estará fondeado los próximos cinco días en la Isla de Abaco, en el lugar denominado Green Turtle Cay. A primera hora de la mañana nos reunimos con Brendal, un bahameño que desde hace más de veinte años es toda una institución en la zona, pues conoce estas aguas como la palma de su mano, y nos va a ayudar a localizar los mejores puntos de inmersión. El plan de aquí al próximo viernes es seguir en busca de las tortugas, sobre todo de la tortuga boba ( Caretta caretta ).

Oceana está trabajando intensamente, a ambos lados del Atlántico, para evitar las elevadas capturas accidentales de esta especie, pues se estima que cada año unas 40.000 tortugas - muchas de ellas procedentes de la zona donde nos encontramos ahora con el Ranger - caen atrapadas en los anzuelos de los palangreros que faenan en el Mediterráneo. ! Y solo en el palmarés de los españoles se contabilizan unas 20.000 de estas capturas ! Aunque los pescadores no desean hacerles daño, siguen utilizando unos anzuelos muy dañinos, en forma de " jota ", que causan estragos. Si recordáis, el pasado año Carlos Pérez, que ahora es primer oficial a bordo del Ranger, estuvo en un palangrero para documentar el problema. Ahora, los biólogos e investigadores de Oceana están trabajando en una serie de proyectos, para que los gobiernos y autoridades europeas obliguen a cambiar los anzuelos de " jota " por anzuelos circulares en forma de " g ".

No sabemos si lo conseguiremos, pero esta es la razón por la que intentamos encontrar a las tortugas bobas en Bahamas, antes de que empiecen su larga migración hacia el Mediterráneo.

 

© OCEANA / ZOEA

" Soy un chico del agua "


Mientras Nuño, Carlos, Bibi y David se quedan en el Ranger, para solucionar la avería del motor de babor, Ricardo y yo nos vamos con el equipo de buceadores ( Mar, Houssine, Sole y José Carlos ). Para esta primera salida Brendal nos recomienda el bote del capitán Willis, quien nos guía primero hacia Fiddle Cay ( Cayo Violín ). Willis ha vivido aquí los 35 años de su vida. " I am a ' water boy ' " . " Soy un chico de agua " - confiesa con una sonrisa de oreja a oreja - " no aguanto más de dos semanas en la ciudad ". Hemos quedado tan contentos con su trabajo que nos gustaría repetir.


Entre aguas calmas y cristalinas, que oscilan entre los azules-verde oscuros y los azules-verde turquesas hemos estado analizando tres hábitats diferentes: un arrecife-barrera, una cresta de algas pardas y un prado marino de fanerógamas.

En el primero dominaban los corales duros del género Porites, en especial el coral mostaza ( Porites astreoides ), coronado por corales cuerno de alce ( Acropora palmata ). " Algunos de estos impresionantes corales, cuyo tronco tenía entre 15 y 20 centímetros de diámetro, habían sido arrancados de cuajo. La sensación al verlos destrozados ha sido desoladora ", comenta Ricardo. " Había trozos de redes enganchados en los corales cercanos. La causa de tales destrozos estaba clara ".

En la cresta de algas pardas dominaban los sargazos ( el Sargassum platycarpum, diferente al que encontramos el otro día en Bimini) y dyctiotales ( Stypopodium zonale y Padina spp. ). Había muchísimos juveniles, especialmente doncellas y labridos. Y por último, un prado mixto de fanerógamas ( Thalassia testudinum y Syringodium filiforme ).

¡ Tortuga a estribor !

Grita alguien nada más situarnos sobre el prado de fanerógamas. ¡ Por fin ! Parece una tortuga verde, pero no estamos seguros. Intentamos no perder su trayectoria mientras Mar y Houssine preparan sus equipos de buceo para lanzarse tras ella. Antes de zambullirse, la camarógrafa de Oceana nos advierte, muy seria, que ni se nos ocurra tirarnos tras ellos. Los que buceamos con snorkel cumplimos sus órdenes y esperamos impacientes sobre cubierta. Al final, desilusión. Mar solo ha conseguido filmarla de lejos.

© OCEANA / ZOEA

La tortuga verde ( Chelonya midas ) es la única tortuga marina que es herbívora. Mientras que la tortuga carey mordisquea las esponjas, como ya hemos visto en días anteriores, la verde tiene el labio aserrado para poder cortar los vegetales, el denominado " pasto de tortugas " ( Thalassia testudinum ), típico de esta zona. También a diferencia de la tortuga boba y de otras tortugas marinas, la verde no es migradora en grandes distancias.

En el prado de fanerógamas había muchos equinodermos, como el erizo bizcocho ( Clypeaster rosaceus ), la estrella cojín ( Oreaster reticulatus ), y peces como el pargo perro ( Lutjanus jocu ), característico por sus bandas negras que le cruzan los ojos.

Tras siete horas de trabajo en el mar, volvemos a Green Turtle Cay escuchando historias de Willis. Generaciones de su familia han vivido aquí.   " Mis abuelos comían tortugas, en sopa o rebozada. Yo mismo recuerdo haberlo hecho siendo pequeño. Y aunque todavía quedan algunos restaurantes de la zona que la ofrecen como plato exquisito, afortunadamente la mayoría de los bahameños comprendemos que hay que protegerlas ".

Nervios de acero en Green Turtle Cay

Domingo, 24 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

1:00 a.m. Aunque pernoctamos fondeados en Great Sale Cay, por seguridad los turnos de guardia se mantienen. Las previsiones meteorológicas siguen siendo buenas, pero se ha levantado un intenso viento racheado. La intención del Oceana Ranger sigue siendo zarpar a primera hora de la mañana.

1:30 a.m. Alguien emite un mensaje de radio pidiendo ayuda, pero no se entiende bien del todo. Lo repite otra vez y luego nada. Silencio absoluto.

2:45 a.m. A punto de pasar el relevo de guardia, echo una última mirada alrededor. Ninguna luz en el horizonte de tierra, excepto las que marcan la posición de media docena de pequeños veleros y algún catamarán que parece de juguete al lado del Ranger. Al igual que el barco de Oceana, fondean al abrigo de este cayo deshabitado, como la mayoría de los que conforman el inmenso archipiélago de las Bermudas: 2.000 islas e islotes de los que sólo 270 tienen una dimensión que podríamos denominar habitable. Las Bahamas siguen siendo un paraíso salvaje, ya que, de estas últimas, solo 25 están habitadas.

8:00 a.m. Levamos ancla poniendo rumbo a la isla de Abaco. Pero las noticias no son buenas. Al comprobar el estado de los motores, David el mecánico ha descubierto que la varilla del aceite de uno de ellos iba mezclada con agua. " Y no es una avería menor ", le explica Carlos a Ricardo. Un problema inesperado puede hacer variar los planes de la Expedición Transoceánica.

Green Turtle Cay

6:00 pm. La operación de atraque en Green Turtle Cay ha sido, lo que se dice, para nervios de acero. Una estrecha entrada entre manglares y palmeras, ha dado paso a un puerto pequeñito con una veintena de veleros, que hemos tenido que ir sorteando, casi, casi al milímetro. A nuestro paso los propietarios de los buques asomaban la cabeza. " Hay que tener mucha sangre fría para hacer esto ", resopla Bibi, una vez amarrados. Pero Nuño le quita importancia. " Me las he visto en peores ".

En cuanto recuperamos la conexión, Ricardo envia un mensaje a Xavier Pastor, Director de Oceana en Europa, para ponerle al corriente de la avería.

" Te escribo desde la entrada del puerto de Green Turtle Key en Abaco. Hoy fondearemos dentro del puerto y mañana, cuando pasemos aduanas, atracaremos. Tenemos un problema en el motor de babor, pero no sabemos todavía la gravedad. En Florida se arregló la avería que mezclaba el agua dulce y salada en el circuito de refrigeración. Ahora lo que le pasa es que mezcla el agua dulce con el aceite, formando una " mousse ".

Hasta que no podamos hablar mañana con alguien no sabremos el alcance de la avería. Si es grave, puede que esto nos retenga aquí más tiempo del previsto, que eran unos 4-5 días. Además, es posible que algunos tengamos que desembarcar aquí, y otros se desplacen con el Ranger a unas 20 millas, donde hay una población mayor, para efectuar las reparaciones.

Tan pronto como sepamos algo más te lo haremos saber
".

" De acuerdo, gracias por mantenerme informado. Que tengáis suerte y se pueda solucionar fácilmente ". Xavier tambien nos dice que hoy hemos salido en el telediario de TVE 1 de las 9 de la noche. Con imágenes de los kelpos, los tiburones de Coco y alguna cosa más ( langostas y el lenguado que se entierra ). Además, ha podido hablar del aleteo y de la reducción del 40% de arrastre para el 2007. ! Fantastico ! Objetivo cumplido.

Ordenes desde el " Monkey Island "

Sábado, 23 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

Hace escasamente una hora que hemos fondeado en Great Sale Cay, a medio camino de la Isla de Abaco, para pasar la noche. Nuño decide que no podemos seguir navegando sin luz pues a partir de aquí es peligroso hacerlo de noche. Las aguas en esta zona de las Bahamas son poco profundas y aunque el Oceana Ranger, como casi todos los catamaranes, tiene poco calado ( metro y medio ), hay tramos en que la profundidad no pasa del metro. Ademas del riesgo que pueda correr el Ranger, otra razón poderosa es no dañar las zonas de corales y esponjas, tan abundantes en estas aguas. En el Cuaderno de Bitácora lo han anotado como " área seca ". David, el mecánico, cambia la bomba de agua salada del motor de babor, pues se había estropeado.

Durante toda la jornada el capitán y Carlos, han ido muy pendientes de cualquier obstáculo. Carlos al timón, atento a las ordenes que Nuño le daba desde el " monkey island ". " Isla del mono ", as" es como llaman los marinos a la plataforma que queda justo encima del puente de mando. Aunque el catamarán Ranger se desplaza muy lentamente sobre las aguas calmas, de intenso color turquesa, al menor desliz corremos el riesgo de embarrancar en la arena.

A estribor dejamos Cayo Manglar. Carlos tiene que maniobrar el timón frecuentemente.

" ¡ Fondo 6 ! ", avisa la profundidad en pies desde el puente de mando.

" ¡ Vale, vale… ! ", responde el capitán desde el " monkey island "

" ¡ OK, rumbo 140 ! ", confirma Carlos.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Atraida por la música, Mar Mas también ha salido de su camarote. Llevaba horas encerrada, editando las impactantes imagenes que filmó hace unos días en los cayos de Florida.

Escribo este capítulo del diario con el sonido de fondo de una gaita. La de Nuño, que en ocasiones comparte con Carlos. No puedo reprimir mis impulsos y salgo del " messroom " para unirme al grupo. De inmediato ha contagiado a la tripulación. Improvisando cuanto teníamos a mano, ( Indi, el mortero de cocina; Annie, un bote vacio; Carlos, Ricardo y José Carlos, sus manos sobre bidones de gasolina… vacíos, claro) se ha formado una banda de primera: la banda del Ranger.

Sin rastro de las tortugas marinas

Viernes, 22 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

El Ranger ha llegado a Bimini ( en el archipiélago de las Bahamas ) antes de lo previsto, a las 6:15 a.m. Así que no hemos podido fondear hasta las primeras luces del alba. La espera estaba justificada: era importante poder ver el fondo arenoso antes de echar el ancla, porque en esta zona, nos explica Ricardo, hay muchas fanerogamas marinas, teniendo que extremar nuestras precauciones para no dañarlas.

Escribo estas líneas al final de la jornada, pues el viernes 22 ha sido muy intenso. Mientras Ricardo, Annie, David y yo hacíamos una salida de reconocimiento en el dinghy o lancha auxiliar, el equipo de buceadores preparaba dos largas inmersiones, que luego han resultado llenas de emoción. Ahora estamos haciendo recuento del intenso trabajo realizado. De las inmersiones de hoy, podemos recordar fácilmente al menos unas 40 especies y más de una veintena de invertebrados, así como una docena de algas y plantas.

La camarógrafa de Oceana, Mar Mas, está algo " enfadada " porque Indi, el cocinero, ha tenido la gran suerte de ver un tiburón nodriza ( Ginglimostoma cirratum ). Y ella no. " Es lo que tienen esos días en los que resulta duro ser mujer ", comenta con guasa. " Y tener que estar pendiente de grabar contraluces en un cañón, claro ". El caso es que Mar también se perdió el magnífico mero de Nassau ( Epinephelus striatus ) al que si que pudo captar el fotógrafo, Houssine Kaddachi. Vale, no se me dio bien - reconoce - pero he grabado todo el ecosistema que me ha pedido Ricardo, incluida una vieira que aquí es una especie comercial muy apreciada en gastronomía ". No es una vieira, matiza el Director, sino una almeja áspera ( Lima scabra ). Mar también se ha dado de bruces con un gracioso pez cofre ( Lactophrys triqueter ), " echando agua por la boquita, y mirando fijamente a la arena, clavado, como si fuera un colibrí, removiéndola para comer pequeños crustáceos de entre las partículas en suspensión…

Pero vamos a ver cómo ocurrió todo.

10:00 a.m. del viernes 22. El equipo de buceadores se pone otra vez en movimiento. Por fin van a realizar su primera inmersión del proyecto Ranger después de la larga, y para ellos tediosa, parada técnica que la Expedición Transoceánica se vió obligada a hacer en Florida. Desde la lancha auxiliar, que en ningún momento perdemos de vista, Bibi llama al barco, un poco antes de que los buzos se tiren al agua.

 

© OCEANA / ZOEA

- ‘ Ranger, Ranger, ¿ me recibes ?, cambio ".

- ‘ Aquí Ranger, adelante ".

- " Hay una boya y nos hemos amarrado a ella. ¿ Nos veis ? ".

- " Afirmativo, afirmativo, os vemos ".

Hoy hemos hecho dos inmersiones, la primera en un pequeño cañón submarino entre 14 y 30 metros de profundidad. " Los cañones submarinos pueden ser inmensos. Son como cortados en los que se crea un pasillo interior, mientras que las rocas laterales estan repletas de animales filtradores ", nos explica Ricardo Aguilar.

Contraluces en un cañón.

Allá abajo, comenta Mar, el juego de luces, es fascinante. Rojos intensos, amarilllos, púrpuras, el contraste entre el blanco, el azul y el negro… y de repente se recortan las sombras de algunos pececitos, también algún mero esquivo. " Luego, ante mi, una mata de coral negro de dos metros y medio, alucinante ".

 

© OCEANA / ZOEA

Las especies que encontramos en el cañón son más características de zonas pelágicas como el jurel rojo ( Caranx rubers ), chopas ( Kyphosus sectatrix ), serviolas ( Seriola dumerli ), y otras más típicas de arrecife como roncadores franceses ( Haemulon flavolineatum ), meros Goliat ( Epinephelus itjara )… El ecosistema tenía tres variedades de corales: blandos, duros y negros. El coral blando es mucho más flexible, mientras que el duro es rígido y puede formar arrecifes. Los negros son unas especies más raras dentro del mundo de los corales. Se les llama así, porque suelen tener una especie de corteza, como los árboles. Segregan una proteina material, habitualmente de color negro, que va generando círculos concéntricos como si fueran los anillos de un árbol, alrededor de la estructura. Y sus pólipos viven permanentemente en el exterior, no se retraen como el resto de los corales.

La Expedición de Oceana también ha documentado mucha Halimeda, un genero de algas verdes fundamental para la creación de arrecifes coralinos, ya que en su interior tienen una estructura calcarea que, al morir suministra calcio a los corales para formar su esqueleto.

 

Rabbit Rock

La segunda inmersión ha tenido lugar en un pequeño montículo submarino, conocido como Rabbit Rock ( la roca del conejo ), que va casi desde la superficie hasta una profundidad de 8-10 metros. Aquí hemos encontrado un hábitat formado por tres algas pardas: un sargazo ( Sargassum polyceratium ) y dos tipos de turbinaria ( Turbinaria turbinata y T. tricostata ) . " Se trata de un ecosistema típicamente costero y superficial utilizado por multitud de especies, sobre todo juveniles. Aquí encontramos desde invertebrados como las esponjas, los erizos, las estrellas de mar, y gusanos plumero.

Estos últimos son parecidos y de la misma familia que los gusanos formadores de arrecife de Europa, los sabélidos, o el bonito espirógrafo del Mediterráneo. Y multitud de peces de todos los tipos: peces ballesta, peces lima, cofre, ardilla, mariposas, cirujanos, doncellas… "

Durante la salida para encontrar localizaciones todavía no hemos visto tortugas, pero nos han confirmado que ya están en aguas de Abaco, próxima parada de la Expedición, especialmente la carey y la verde. Es más raro encontrar a la tortuga boba en esta época del año, ya que su puesta es más retrasada. Además de las tortugas, hemos venido a Bimini porque es una de las zonas importantes de reproducción y de alevinaje o juveniles de especies como el mero de Nassau o tiburones como el tiburón limón ( Negaprion brevirostris ). Los adultos luego suelen irse a zonas más oceánicas. Además es un área de alimentación para la tortuga carey ( Eretmochelys imbricata ), de hecho hemos visto muchas esponjas mordidas, seguramente por esta tortuga.

 

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Annie, Ricardo y yo si hemos tenido la suerte de ver el mero de Nassau que Mar no ha podido capturar hoy con su cámara. También conocido como cherna criolla, se llama mero de Nassau por la capital de Bahamas y se distribuye desde aquí hasta todo el Caribe. Debido a su especial belleza ha sido muy capturado deportivamente, pero también la pesca comercial le ha causado estragos, haciendo que cada vez sea más escaso en toda su área de distribución.


Al llegar a uno de los puntos que queríamos estudiar, nos ha parecido ver a un tiburón nodriza ( Ginglymostoma cirratum ). Debido a que es más ancho de cabeza que otros tiburones parece más amenazador, pero el nodriza es prácticamente inofensivo. Muy tranquilo, pasa mucho tiempo quieto sobre la superficie del fondo marino.

 

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Indi no había visto nunca un tiburón en libertad. " Por eso me ha impresionado, porque al verle llegar piensas que tal vez pueda haber otros menos pacíficos. Ha sido emocionante. Estaba nadando a ras de fondo y de pronto ha aparecido, rodeado de muchos peces cirujano ( Acanthurus spp. ) y roncadores ( Haemulon spp. ) que iban con él, como en una comitiva. Supongo que estaría buscando alimento, era como de metro y medio, gris amarillento.



También nos hemos topado con un par de barracudas ( Sphyraena barracuda ). Es una especie muy territorial, que pasa su tiempo en estas zonas costeras, especialmente sobre fondos de fanerógamas marinas o fondos blandos de arena, como los de aquí, donde también hay el denominado " pasto de tortugas " ( Thalassia testudinum ). Ricardo Aguilar ha estado muy pendiente de sus movimientos. " No he querido decírtelo, para que no te pusieras nerviosa, pero nos ha seguido durante 50 metros, en paralelo ".

El " swing " del Ranger

Noche del Jueves 21 al Viernes 22 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

Nada mas zarpar de Miami, Carlos Pérez, primer oficial a bordo, convoca a la tripulación para darnos instrucciones sobre la seguridad a bordo y asignar las guardias nocturnas. Las hacemos en pareja, por turnos de tres horas, a partir de las 6 de la tarde. Empiezan David y Annie. A mi me ha tocado con Carlos, desde la medianoche hasta las 3 de la madrugada. Me da seguridad, porque Carlos es un navegante con experiencia. Con un poco de suerte, me digo, puede que algo se me quede de sus conocimientos de navegación. Me voy a la cama, a ver si puedo dormir unas horas.

 

© OCEANA / Paloma Larena

11:50 p.m. del jueves 21. Suena el despertador de mi móvil y salto como un rayo de la cama. Es mi primera guardia a bordo y quiero estar a la altura. Me pongo el forro polar, por si hace frío, me ajusto la linterna a la frente y cuelgo del cuello los prismáticos. Antes de salir al puesto de mando, Carlos y yo nos ponemos el chaleco de maniobra con un arnes de seguridad. " El chaleco lleva incorporado un dispositivo que, en caso de caer al agua, se hincha, manteniéndote a flote y marcando tu posición con una luz ". ! Ufff, es un alivio saberlo !!! Está prohibido salir a cubierta sin él y, por mi parte, solo espero no tener que probarlo. Ambos estamos listos para relevar a Indi, el cocinero y a Jose, marinero y dive-master. Su guardia ha sido tranquila y espero que la nuestra resulte igual. ! Vamos allá !

12:00 p.m. Durante las guardias hay que otear el horizonte con regularidad, en proa, popa, a babor y estribor para comprobar que ningún otro barco se interpone en nuestro avance. Este es el primer paso. El segundo es verificar el radar, que marca nuestra trayectoria y la presencia de posibles obstáculos.

1:00 a.m del viernes 22. El catamarán de Oceana va, literalmente, como un tiro. Me acuerdo de lo que nos dijo Nuño hace unos días, que el Ranger, diseñado especialmente para la navegación transoceánica, es muy recio. También a Carlos ya le he oido varias veces que es un barco " muy noble ". Desde mi bisoñez como grumete, yo diría que tiene un movimiento " bonito ". Siento que el Ranger se desliza suavemente, ondulando al compás de las olas, como si nos estuviera meciendo en una cuna. " Afloja las rodillas y dejate llevar por este movimiento rítmico ", me aconseja Carlos para prevenir un posible mareo. Dicho y hecho. Parece que da resultado. " Es el swing del barco ", apostilla mi compañero de guardia con una sonrisa de complicidad.

2:40 a.m. ! Ya aparece en el radar nuestro objetivo: la isla de Bimini, nuestra primera escala en las Bahamas ! La segunda será unos días después, en la isla de Abaco. Vamos en busca de las tortugas marinas. Esta zona es el hábitat natural de cinco especies. Esta es una zona de apareamientos y de playas de puesta. Desde el punto de vista científico, Oceana está interesada en las cinco especies, ya que la mayoría realiza una larga migración hasta aguas europeas. Pero especialmente queremos filmar a la tortuga boba ( Caretta caretta ).

 

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2:55 a.m. La noche ha transcurrido con calma y las tres horas se me han pasado volando. Carlos, baja a avisar a los del siguiente turno, Ricardo, y Bibi, nuestra contramaestre gallega de Cambados, a quien ya conocéis de episodios anteriores. Aunque el capitán es el único que no está obligado a hacer guardias – su trabajo es estar continuamente pendiente del barco - sale para verificar como va todo. Estamos navegando a unos 6 nudos, y de seguir así vamos a llegar a la isla de Bimini ( en las Bahamas ), antes del horario previsto, por lo que decide aminorar la marcha, bajando a cuatro nudos.


Cuando despunte el día nuestro equipo de buceadores volverá de nuevo al agua, en busca de las tortugas. Por eso no han hecho guardia. Esta es otra regla que acabo de aprender: el día antes de una inmersión los buceadores están exentos de guardia, también el día siguiente. Carlos no sé, pero yo después de una jornada tan emocionante, " me voy pa' cama ", que diria Bibi.

Rueda de prensa en Miami

Jueves, 21 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

 

© OCEANA / Paloma Larena

8:00 a.m. La tripulación está lista para empezar la jornada. Hay que mover el Oceana Ranger al escenario donde va a tener lugar la rueda de prensa, en Bayside Miamarina ( en pleno centro de Miami, la inmensa urbe latina de los Estados Unidos donde si no hablas castellano casi parece raro ). El capitán del puerto, Juan Ginarte, se acerca para guiarnos hasta allí. Con nosotros está también Doralisa Pilarte, la Directora de Comunicación de Oceana en América del Norte, quien se ha encargado de organizar este encuentro con los medios.

10:00 a.m. Durante la rueda de prensa intervienen Carlos Pérez, primer oficial del Ranger y Ricardo Aguilar, Director de Investigación. Me reservo para el final la referencia a Ann Compton, debido a la especial trascendencia que tiene para Oceana su presencia a bordo del Ranger. Sin Annie y su marido Stephen Mc Allister, miembro de la Junta Directiva, la Expedición del Pacífico al Mediterráneo puede que no hubiera sido posible. O al menos, no tan pronto.

Annie y Mac

Ellos son los propietarios del catamarán que tan generosamente han puesto a disposición de Oceana. Mc Allister ( quien conocía bien a Xavier Pastor de anteriores experiencias y trabajos en defensa del medio ambiente ) le comentó que tenía un barco y quería cederlo a Oceana. ¿ Quién dijo miedo ? Xavier, por supuesto, recogio el guante. Apenas un año después de esta primera conversación, el Ranger es un sueño convertido en realidad, con 12 tripulantes a bordo, de muy diversas nacionalidades, que se van turnando según las etapas. Somos biólogos, ingenieros de telecomunicaciones, camarógrafos y fotógrafos, buceadores, periodistas… Nuestra vida es el mar. Y cuando no estamos en el barco, estamos en las oficinas de Oceana, impulsando proyectos que garanticen una efectiva protección de los mares.

Taimy, la buceadora de cuevas

Entre los medios que han venido a despedir al Ranger destaco la presencia de un cámara de televisión del Canal 10 de Miami, así como sendos periodistas del Miami Herald y el Sun-Sentinel, acompañados por un fotógrafo. Taymi Alvarez, la fotógrafa del Sun-Sentinel, se queda a departir con nosotros un rato. " Es triste ver el cambio que se ha producido en el mar desde que yo era pequeña hasta ahora ", comenta. " Antes había muchos más peces ". Hija de cubanos afincados en Miami, sabe de lo que habla, pues " mi papá es pescador, me puso el nombre por la pelicula ' Taimy, la hija de un marinero ' " y, por añadidura, como no podía ser de otra manera, buceadora. Su pasión es bucear con su marido en las cuevas del Norte de Florida, " donde sólo el uno por ciento de los buceadoes del mundo tienen titulación para adentrarse, avalados por la National Espeleologic Society ".

 

© OCEANA / ZOEA

Mientras los fotógrafos disparan sus cámaras sobre nosotros, formados en estribor sobre la cubierta del catamarán, no dejo de pensar en lo hermoso del trabajo global que está haciendo Oceana para ayudar a proteger y conservar nuestros mares. Porque mientras los expedicionarios del Ranger atendemos a los medios de comunicación norteamericanos, llega nuestra compañera Cheryl Haro, procedente de la oficina de Oceana en Santiago de Chile, donde la Junta Directiva se acaba de reunir para diseñar los proyectos futuros de la organización. Todos estamos pendientes de los compañeros de Europa donde, hace unas horas se ha inaugurado el Simposio Internacional sobre los Oceanos, en Madrid – gracias también a la cooperación de la Fundación Ramón Areces - con la presencia durante dos días de destacados investigadores marinos. Entre ellos, como no podía ser de otra manera, se encuentra Michael Hirshfield, Jefe del departamento científico de la organización.

Pensamos sobre todo ello con satisfacción, pues lo que estamos contando a los periodistas a ambos lados del Atlántico tiene el mismo hilo conductor. Un solo ejemplo: la conferencia del professor Bernd Christiansen, de la Universidad de Hamburgo versará sobre montañas submarinas; y en un mes y medio, si nuestros planes siguen como hasta ahora, los buceadores del Ranger estarán sumergiéndose para filmar y fotografiar la flora y la fauna de las montañas marinas de Gorringe, al Suroeste de la Península Ibérica.

7:00 pm. Adiós a Miami, el Oceana Ranger zarpa del Bayside Miamarina, rumbo a la isla de Bimini, en el archipiélago de las Bahamas. Estaremos toda la noche navegando, llegaremos mañana viernes 22 al amanecer. Y a primera hora los buceadores de Oceana volverán otra vez al agua. La Expedición Transoceánica retoma sus singladuras, en palabras del capitán Nuño.

Adiós a Harbour Towne Marina ( Fort lauderdale )

Miércoles, 20 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

 

© OCEANA / ZOEA

Ayer se incorporó un nuevo marineo, José Carlos Corral. También es buceador, desde hace 15 años. " O sea, que tandrás ya unas 3.000 inmersiones ", le dice Mar. " Pues la verdad, no las he contado... ". José Carlos ha estado trabajando los últimos tres meses en Zanzíbar, como dive-master. Para los no iniciados en el buceo, la titulación de dive-master permite llevar como guía a grupos de buceadores. Nuestro nuevo compañero de Expedición también es guitarrista. " Tengo la carrera de clásica pero toco jazz ". Si esto sigue así, igual podemos montar la " banda del Ranger " ...

Nos movemos. Son las 8:20 de la mañana y el catamarán avanza unos metros para situarse en la zona de repostaje. Parte de la tripulación está dentro recolocando las provisiones, incluidas las reservas de agua. Parece mentira que todo pueda caber en un espacio tan reducido, pero al final Indi, Mar, Sole y Ricardo se las apañan para dejar despejado el messroom ( traducido literalmente " sala de lío ", un espacio multiusos que dependiendo de la hora del día sirve como sala de lectura y esparcimiento, cocina, comedor y zona de trabajo en general ). Ahora sólo toca esperar a recibir la orden de partida.

 

© OCEANA / ZOEA

Por fin, hoy miércoles, 20 días después de su llegada a Florida, a las 11:30 horas de la mañana, el Oceana ranger abandona Horbour Towne Marina, en dirección a Miami, donde nuestros compañeros de Oceana en Estados Unidos han organizado una rueda de prensa para despedir a la Expedición de aguas norteamericanas. Ya nos ha llamado Sonia Osorio, periodista de la agencia EFE en Miami y ha entrevistado a Ricardo Aguilar.

" Tenemos por delante unas cinco horas de navegación ", nos informa el capitán. Nuestro destino es el Baysida Miamarina, un puerto deportivo en el downtown de Miami.

Nada más salir navegamos entre manglares. Dos ibis se posan majestuosos en la copa de un mangle rojo ( Rhizophora mangle ). También vemos un águila pescadora ( pandion haliaetus ), una garza y muchos pelícanos pardos de Florida ( Pelecanus occidentalis ), que destacan con su cabeza amarilla.

Navegamos a unos tres nudos aproximadamente, pero al salir a mar abierto aumentamos la velocidad a siete. Vamos en paralelo a la costa, a una distancia de unas tres millas. Una línea continua de inmensos rascacielos nos acompaña constantemente durante la travesía. Cinco horas y media después, varios delfines vienen a saludarnos nadando delante de la proa del Ranger. Es la señal de que hemos llegado a Miami. ¡ Y que casualidad ! Según entramos en el puerto, aparece delante de nosotros, majestuoso, el buque escuela Juan Sebastián Elcano, que también está atracado aquí. Le dejamos atrás mientras un cartel nos advierte de que moderemos la velocidad, pues es una zona de manatíes.

Sole vuelve al agua

Martes, 19 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

Sole se ha vuelto a tirar hoy al agua para seguir con la limpieza del casco y tomar unas fotografías del estado en que se encuentra. Nuño, el capitán, le ha dado instrucciones precisas del área y piezas que tiene que revisar. " Hoy le he pedido que examine con detalle la corredera, una hélice pequeñita que marca la velocidad y la distancia recorridas, además de seguir quitando los restos de algas que hayan quedado adheridas después de nuestra larga travesía tropical ". Todas las precauciones son pocas, ya que nos quedan sólo unos días para partir de Harbour Towne Marina, en Fort Lauderdale ( Florida ).

 

© OCEANA / Paloma Larena

Antes que cualquier otra cosa, Sole revisa su cámara de fotos. Especialmente la carcasa estanca en donde irá protegida. Primero extrae la goma que sella la caja y la unta con una especie de silicona transparente. " Es para que no se reseque - me explica - y evitar que le entre agua ". Al parecer, es conveniente repetir esta operación cada tres inmersiones, más o menos. " Hace varios días que no lo hago, así que voy a darle un buen repaso ". También se asegura de que la goma no tiene ningún pelito, ni un rasguño ni el más mínimo desperfecto, ya que eso podría estropear la cámara y arruinar el objetivo de la inmersión.

Luego, inmediatamente antes de sumergirse, revisa todo el equipo de buceo. Y ya perfectamente equipada con su traje de neopreno, llaman la atención el cepillo y el rascador que cuelgan cada uno de un cabo, a ambos lados de su cuerpo. Serán sus herramientas de trabajo bajo el agua, donde va a permanecer por espacio de una hora. A Sole, bucear en agua turbia y oleosa, como suele ser la de los puertos, luchando con el cepillo y el rascador para arrancar las algas y los cirrípedos ( pequeños crustáceos que se van adhiriendo al barco ) no es lo que más le gusta, evidentemente. " Nadar entre porquería para rascar porquería ", así es como resume parte de su tarea de hoy. Tiene claro que esto forma parte de su misión a bordo del catamarán Ranger y lo asume con disciplina y una sonrisa, entre las bromas de parte de sus compañeros, Mar y Houssine, que la han ayudado con los preparativos. " Si hay algún imprevisto y tengo que salir pitando, me avisas con tres golpes en el casco ", acuerda con el capitán, antes de desaparecer bajo uno de los patines del Ranger.

Soledad Esnaola tiene 24 años y es buceadora de rescate. Estudió Ciencias del Mar e hizo estudios de postgrado en la Universidad de Queensland ( Australia ), especializándose en cetáceos. Trabaja para ZOEA, la escuela de submarinismo e investigación marina que colabora con Oceana desde el comienzo de esta Expedición Transoceánica. Sole lleva a bordo prácticamente desde que el barco inició su singladura y aún le quedan un par de meses más en el Ranger.

Indi, el cocinero naturalista

Martes, 19 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

© OCEANA / ZOEA

" ¡ Indi, corre, sal, sal, deja todo ¡ ", grita Nuño, el capitán, desde el puesto de mando. Tendríais que haber visto a Jose Peñalver ( o sea, Indi ) como ha salido de la cocina del Ranger. Bueno, Indi y yo misma, claro. El estaba troceando unas verduras para congelarlas en bolsas. Yo, enfrente, observándole mientras escribía este diario, del cual va a ser hoy protagonista. Escopetados es decir poco. No lo sabíamos, pero afuera nos esperaba una espléndida águila pescadora ( Pandion haliaetus ) realizando espectaculares zambullidas en busca de algún sabroso pescado. No ha conseguido apresar nada en el ratito que la hemos estado contemplando, pero su sola visión nos ha alegrado el resto del día.

Indi, además de cocinero del Ranger, es un gran entusiasta de las aves. Además del pimentón y el colorante para el arroz, se ha traído al Ranger sus prismáticos y las guías de identificación de especies. " El porcentaje de éxito del águila pescadora es menor del que cabe esperar, les ocurre a todos los depredadores: no siempre que se proponen cobrarse una pieza la consiguen ", me explica cuando volvemos al " messroom ". Indi sigue troceando las verduras. Y yo, con el diario. " Esta es un ave muy ubicua, que se puede encontrar tanto en América como en Europa. La planta de sus garras tiene una textura especial para evitar que su presa, o sea, el pescado, resbale ".

Cada día, muy temprano, durante el tiempo que permanecemos en Fort Lauderdale, Indi ha salido de observación. Entre las especies que ha podido ver figuran la garcilla, la garza gris, y una anhinga, un ave de manglar y humedales parecida al cormorán.

En realidad Indi se considera un naturalista, en el amplio sentido de la palabra. Ya empezamos a llamarle " mamá Indi ". Por lo bien que está alimentando a los expedicionarios. Para estar a bordo del catamarán Ranger ha tenido que pedir un permiso de tres meses sin sueldo en el hospital de Madrid donde trabaja como cocinero. Puede que los pacientes noten su ausencia a la hora de las comidas, pero la tripulación del Ranger está encantada con él.

Del arte de navegar con el capitán Nuño

Lunes, 18 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

Nuño Ramos es el capitán del Oceana ranger. Su vinculación con Oceana es el resultado de años de compromiso personal con las causas medioambientales y, más concretamente con el medio marino. Y todo, hay que decirlo, también de su amistad con Xavier Pastor. Hace unos años Nuño fue uno de sus colaboradores en la fundación de MarViva, la organización de guardaparques civiles que coopera con las autoridades de Costa Rica, Panamá, Honduras y otros gobiernos centroamericanos para proteger las aguas del corredor biológico mesoamericano.

Estamos ya prácticamente en el ecuador de la Expedición Transoceánica, que partió a mediados de Enero desde Los Angeles. La travesía del Atlántico marcará uno de los momentos clave para los espedicionários. Y Nuño, ingeniero de telecomunicacioines, madrileño, de 41 años, llevará el timón del Ranger durante el cruce del Atlántico, con rumbo al archipiélago de las Azores. En medio de una frenética actividad de la tripulación, para poner a punto el Ranger, converso un rato con él.

Pregunta - ¿ Qué te decidió a embarcarte en esta Expedición Transoceánica ?

Respuesta - No tuve que pensarlo mucho. Estaba convencido de que navegar a bordo del Ranger con el equipo de submarinistas e investigadores de Oceana era una oportunidad estupenda para trabajar en la defensa de los océanos. Y ya estamos comprobando, con satisfacción, los primeros resultados. Millones de personas en Europa, Sudamérica, Centroamérica y Estados Unidos están viendo ya las primeras filmaciones submarinas realizadas por nuestros buceadores. La de Oceana es una misión importante: mostrar a la gente el fascinante mundo marino que se esconde tras la superficie, para advertirles después que toda esa biodiversidad corre múltiples amenazas y tenemos que hacer algo para protegerla. Además de todo lo anterior, desde el punto de vista técnico, como capitán, la Expedición de Oceana me ofrece la posibilidad de hacer una travesía tan interesante como es la del Atlántico.

P - ¿ Cómo es el catamarán Ranger, desde el punto de vista de la navegación ?

 

© OCEANA / ZOEA

R - Es un barco duro, resistente, hecho para la navegación oceánica: ten en cuenta que tiene una autonomía de hasta 1.200 millas a motor en caso de que fuera necesario. Además está muy bien equipado y diseñado especialmente para trabajar en los proyectos de conservación marina que estamos abordando. Una característica distintiva de los catamaranes es que suelen estar diseñados para aprovechar los vientos favorables. Así, cuando partamos desde Bahamas rumbo a Sargazos, tendremos calmas y después al salir de Bermuda seguiremos los vientos del Oeste y, si las condiciones son favorables, el Ranger navegará casi todo el tiempo a vela, hasta las Azores.

P - ¿ Cómo es un día cualquiera de tu trabajo como capitán ?

R - Varía mucho de si estamos en puerto o navegando. Tengo que encargarme de diseñar las rutas y elegir los rumbos a seguir, las posibles alternativas para el caso de que fuera necesario, qué tipo de velas vienen mejor en cada momento, las condiciones meteorológicas, estimar los tiempos de llegadas y salidas de puerto, ocuparme de presentar los papeles a las autoridades portuarias… La mayor parte del tiempo la paso en el puesto de mando y en la mesa de navegación, examinando las cartas náuticas y comprobando que todo está en regla.

P - ¿ De qué manera afectan las inmersiones de nuestros buceadores a los planes de navegación ?

R - El catamarán Ranger navega siempre al servicio de los proyectos científicos de Oceana, y por tanto, la travesía gira en torno a los trabajos de buceo que va diseñando el Director de Investigación. Desde el Ranger intentamos facilitar las maniobras de los submarinistas, acercándoles con el barco lo máximo posible a la zona donde se ha decidido la inmersión. Luego, hay que transportarles en la lancha auxiliar ( " dinghy ", con la terminología que usan aquí ) Lógicamente, ello condiciona toda la navegación.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

P - El primer puerto en el que recalaremos, tras abandonar Florida el próximo jueves 21, será en las Bahamas. ¿ Cuánto tiempo tardaremos en llegar y cómo prevés que sea ?

R - Aproximadamente un día de navegación. Aunque es una travesía corta, es algo complicada, pues tenemos que cruzar la Corriente del Golfo, que es muy ancha y muy fuerte, y con vientos del Norte se monta una mar muy peligrosa… Una vez en Bahamas, hay otra dificultad añadida, ya que sus aguas son poco profundas, con fondos arenosos en continuo movimiento, de ahí que no estén bien cartografiados. Por tanto, ahí no puedes fiarte ni del GPS ni de las cartas de navegación. Digamos que en esta zona es donde, como capitán, voy a tener que ejercitar el arte de la navegación en estado puro.

P - ¿ Qué sientes ante la próxima navegación por el Mar de los Sargazos y el Triángulo de las Bermudas ?

R - Tengo mucha curiosidad por ver el Mar de los Sargazos. Los barcos no se adentran en él porque no es ninguna ruta de navegación, no lleva a ninguna parte. Lo normal es que se navegue aprovechando la Corriente del Golfo, por el norte. En cuanto al Triángulo de las Bermudas, dicen que han desaparecido muchos barcos y aviones de los que nunca más se ha vuelto a saber, pero yo no me creo nada de que sea por eso que cuentan de los extraterrestres.

P - Si el Triángulo de las Bermudas no va a ser un problema ¿ qué otro desafío nos espera ?

R - En la etapa de Bermuda a las Azores es posible que veamos algún iceberg. Nos acercaremos al límite estimado de los hielos en esta época. Ahora en primavera, los icebergs bajan arrastrados por las corrientes frías del Labrador, lo cual puede suponer un riesgo añadido. Es difícil asegurarlo, pero tenemos una cierta probabilidad de ver alguno. Si eso ocurre, será fascinante.

En Harbour Towne Marina ( Fort Lauderdale - Florida )

Domingo, 17 de Abril de 2005 - Paloma Larena -

Desde hace varias semanas el catamarán Oceana Ranger esta atracado en el Harbour Towne Marina, en Florida, y la tripulación, capitaneada por Nuño Ramos, se afana para ultimar su puesta a punto. Hay que asegurarse de que todo esta en perfectas condiciones antes de atravesar el Atlántico, rumbo a las costas europeas.

Mientras tanto, Ricardo Aguilar, Director de Investigación y Proyectos de Oceana en Europa, acaba de reincorporarse a la Expedición Transoceánica, para dirigir los próximos trabajos a bordo del Ranger. Ricardo ya navegó con el Ranger en la etapa del Canal de Panamá y Cayos Cochinos ( Honduras ), junto con Xavier Pastor, Director de Oceana en Europa.

 

© OCEANA / Paloma Larena

Por mi parte esta va a ser mi primera experiencia real a bordo de un barco. Habitualmente mi trabajo como Directora de Comunicación de Oceana se desarrolla en la sede central de Oceana en Madrid. Consiste en difundir entre los medios de comunicación nuestros proyectos de investigación y atender las consultas de los periodistas, con la mayor rapidez posible. Ahora he viajado con Ricardo hasta Florida para relevar a mi compañera Maribel López, en la escritura de este diario. Escribo estas líneas mientras afuera llueve torrencialmente.

Hoy, finalmente, ha llegado la mesana que esperábamos ( para los no iniciados, la mesana es la vela de popa, que ayuda a estabilizar el barco mientras navega ). Bibi, nuestra marinera de Cambados, comenta " tengo la espalda destrozada de cargar las velas, pero ha merecido la pena, estoy contenta, por fin todo esta en su sitio ". También hemos recibido la lancha nueva, de cuatro metros y medio, y un motor de treinta caballos. Con la lancha, nuestro equipo de buceadores ( la cámara de video Mar Mas, el fotógrafo Houssine Kaddachi, y la bióloga de ZOEA Sole Esnaola ) podrán realizar su trabajo más cómodamente. Además, Sole se ha enfundado su traje de neopreno para inspeccionar el casco, limpiarlo de algas y dejarlo listo para empezar una nueva travesía. También estamos instalando la nueva balsa salvavidas.

Cualquier detalle, por pequeño que parezca, es importantísimo. Porque los expedicionarios de Oceana tenemos pendiente otra apasionante aventura antes de cruzar el Atlántico: en breve estaremos navegando con el catamarán Ranger justo por el Triángulo de las Bermudas. Desde Florida viajaremos hasta Bahamas, de ahí al Mar de los Sargazos, y luego pondremos rumbo hacia Bermuda.

Pero esta historia es para otro día.

Las no-vacaciones de los buceadores

1 - 12 de Abril de 2005 - Soledad Esnaola -

1 de Abril. Por fin hemos llegado a Fort Lauderdale ! Tras más de dos meses a bordo, el equipo de buceadores - Mar, Houssine y yo misma - obtuvimos permiso para tomarnos unas cortas vacaciones de una semana y decansar. Tras varios intentos de conseguir un vuelo a precio razonable a Jamaica, Puerto Rico o Cuba, acabamos optando por irnos a los Cayos de Florida en coche.

Así que pensamos: " ya que vamos a estar por una zona de arrecife, vamos a bucear por allí ". En ese mismo momento, aunque entonces no nos dábamos cuenta, terminaron nuestras vacaciones. Metimos nuestras ropas y equipos de buceo en el coche, y cuando digo " equipo de buceo " me refiero a: aletas, máscaras, chalecos, reguladores, trajes de neopreno y cámaras... para tres.

 

© OCEANA / ZOEA

El 8 de Abril, con el maletero y asiento trasero llenos salimos hacia Key West. Nos habían recomendado ir a este lugar porque, contaban, era " maravilloso ", pero no tardamos mucho en desencantarnos. Llegamos a Key West sobre las 7 de la tarde y nos alojamos en el " Blue Lagoon " un motel al lado de la carretera de entrada a la ciudad. Fuimos a cenar y, mientras contemplábamos una tormenta eléctrica como hacía tiempo que yo no veía, decidimos intentar bucear al día siguiente. Tras la tormenta y el viento que sopló durante toda la noche tuvimos que pos poner los planes de buceo hasta el día siguiente.

Finalmente, la primera inmersión. Salimos en el barco que habíamos contratado con una de las muchas compañías de buceo de la zona acompañados por otros 20 turistas a bordo. Nos largaron al agua como a un rebaño de ovejas y sin ningún control o medidas de seguridad. En las dos inmersiones que hicimos pudimos comprobar que el arrecife estaba bastante dañado por los huracanes que azotan esta zona del planeta, pero en gran medida también por el exceso de buceo deportivo mal controlado y la contaminación procedente del " superturístic " Cayo. Observamos depredadores de coral como: peces loro, el chiton " lengua de flamingo " y corales de fuego invadiendo gorgonias. Fue una buena imagen de cómo el desarrollo masivo y poco controlado de un área turística como Key West puede causar serios daños en los ecosistemas naturales, en este caso en un arrecife coralino.

Tras esta experiencia " reveladora " bajo el agua, nos recomendaron ir a bucear a Key Largo, otro de los Cayos que queda en el camino hacia Miami, con una compañía llamada " Ocean Divers ". Así que para allá partimos, ya en el día 10, con nuestro coche alquilado y todos los trastos aún húmedos del día anterior.

Increíblemente encontramos la tienda de buceo casi sin ningún problema. Estaban mucho mejor organizados y eran mucho más serios trabajando; se notaba a primera vista. ¡ Esta vez hasta nos pidieron las licencias de buceo !. Nos explicaron que el día siguiente tenían previstas dos inmersiones a las 7:30 de la mañana en un pecio ( barco hundido ) y otra en un arrecife, lo cual bastó para convencernos y reservar. Esa noche la dedicamos a descansar y a ver la tele en la habitación del hotel, que ya casi se nos había olvidado lo que era eso.

 

© OCEANA / ZOEA

A las 6:30 ¡ arriba !. A preparar las cámaras y el equipo de buceo. A las 8:30 montados en el barco con otros 6 buzos ( no es temporada alta en Key Largo ) y a las 9, en el agua. Ante nosotros un gran pecio, hundido a propósito hace un par de años y con los corales aún pequeñitos. A pesar de ello, se veían ya numerosos peces perfectamente adaptados al nuevo arrecife artificial entre 15 y 30 metros de profundidad. Salimos del agua y a las 10:15 entramos otra vez en la zona de arrecife poco profunda ( 6-8 metros ) cubierta de gorgonias, corales de fuego, coral blando, banco de peces, 4 rayas águila moteadas, peces loro, peces cerdo, y muchos más que llenaban la zona de vida marina; perfecto lugar para fotógrafos y cámaras submarinos.

Tras estas dos inmersiones, no podíamos esperar para ver los dos barcos hundidos que nos aguardaban al día siguiente.

11 de abril. Otra vez a las 7:30 listos y deseosos de saltar al agua, y un poco más tarde confirmamos que valía la pena levantarse temprano. El primer pecio, un carguero a unos 25-30 metros, también había sido hundido hace pocos años y los corales estaban aún en " vías de desarrollo ". El segundo, un barco de madera hundido por causas naturales en 1942, convertido en un arrecife artificial totalmente desarrollado y lleno de fauna marina. Cantidades de coral y peces en muy buen estado de conservación, daba gusto verlo. Esto fue un claro ejemplo de cómo puede hacerse un desarrollo sostenible del turismo en áreas de buceo recreativo: sólo hace falta un poco de sentido común e interés por proteger nuestros mares.

Tras estas " no-vacaciones " el día 12 salimos de vuelta al Ranger porque a Mar le informaron de que tenían un problemilla con su ordenador de edición y, como dice el refrán, " tiran más dos teclas que dos carretas " ... ¿ no era así ?

Una gallega a bordo del Ranger

1 - 16 de Abril de 2005 - Bibiana Álvarez -

Mientras nuestros compañeros buceadores disfrutaban de sus no-vacaciones, Nuño, Carlos, David y yo trabajamos para poner el catamarán a punto. Trimar jarcia, cambio de drizas, reparaciones de velas, revisión del material de navegación, lista de compras, inventarios, chequeos de las comunicaciones ... Comenzamos a preparar el Ranger para el cruce del Atlántico y la más cercana travesía a Bahamas.

 

© OCEANA / ZOEA

Ahora tenemos una nueva antena de comunicación por satélite lista para sobrevivir a bordo de nuestro velero. Además la hemos podido situar un poquito más alta que la otra, lo que permite mejorar la recepción de la señal.

Con los motores hemos comenzado limpiando las salas de máquinas con agua a presión. Después procedemos a una revisión de la transmisión, de los sistemas de refrigeración, quitar tornillo - poner tornillo, quitar manguera - poner manguera, cambiar filtro, revisar bomba ... en fin ... todavía estamos en ello.

Otra tarea no menos importante a bordo ha sido la de revisar todo el material de seguridad. Comprar nuevos kits con bengalas, cohetes y espejos de señales, preparar dos bolsas de abandono ( en caso de naufragio ) donde se reúne lo básico para una supervivencia en la mar ( botiquín, bengalas, cohetes, linterna, comida en raciones... ). También hemos diseñado un cuadro orgánico especificando la función de cada tripulante en caso de abandono o incendio.

 

© OCEANA / ZOEA

El repaso del botiquín nos ha llevado su tiempo, revisando los medicamentos con que contamos, fechas de caducidad y cosillas que comprar para completar nuestra pequeña farmacia.

En los últimos días ha llegado bastante material nuevo como el " dinghy " o lancha auxiliar, con su motor, un nuevo tormentín ( como su nombre indica, es el foque o vela de proa para tormentas ), una balsa de supervivencia, chalecos, bengalas, cohetes, extintores, derroteros, cartas náuticas... además de las cosas que hemos mandado a reparar como el genova verde, bombas de agua, un dinghy, o la mesana a la que se le han puesto otros patines para el nuevo sistema que se ha instalado en el palo.

Al mismo tiempo, poco a poco se han ido incorporando nuevos tripulantes. A bordo contamos ya con Paloma, Ricardo y José ( más conocido por todos como Indi ) que rápidamente se han puesto manos a la obra para ir poniendo en marcha los siguientes proyectos.

Preparando el paso del Atlántico

Jueves, 31 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Las guardias por la noche son tranquilas, sin embargo hoy más que nunca vemos barcos a nuestro alrededor, la mayoría de ellos son más grandes que el Ranger. Un crucero nos pasa cerca y a toda velocidad, podemos ver claramente todas sus luces de cubierta y a sus pasajeros bailando en la discoteca, posiblemente se dirija hacia Fort Lauderdale ( Florida ) igual que nosotros.

La industria turística de cruceros ha experimentado un gran auge en los últimos años. Actualmente ya son más de 2.000.000 de europeos los que eligen pasar sus vacaciones en un crucero turístico. Más de medio centenar de empresas controlan cerca de 300 cruceros que transportan a millones de pasajeros de lado a lado del planeta. Normalmente sus destinos son las zonas naturales más bellas y en muchos casos zonas muy vulnerables.

Estos grandes buques pueden transportar más de 5.000 personas, lo que les convierte en ciudades flotantes, con todo tipo de actividades para el ocio ( piscinas, teatros, discotecas, etc ). Todo esto conlleva residuos de todo tipo que en ocasiones son arrojados al mar. Royal Caribbean se comprometió en Mayo de 2004 a mejorar su flota e introducir una tecnología avanzada de depuración de aguas residuales en todos sus barcos, lo que significa que cada embarcación cumplirá estrictos niveles de calidad. Este compromiso ayudará a proteger los océanos de la contaminación.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

A las siete de la mañana entramos en la Marina Towned H. El Catamarán Ranger pasará un par de semanas haciendo pequeñas reparaciones para preparar el paso del Atlántico, continuando con su viaje.

El trabajo de redacción de los diarios se hace posible gracias a la cooperación de todo el equipo que está en el barco. Como habéis podido comprobar, algunos de los días en el diario contaba experiencias que se habían vivido simultáneamente por diferentes personas del equipo. Gracias a las conversaciones con todos los compañeros a bordo, las sesiones de fotos y de video y las consultas a los libros era posible hacerlo. A pesar de las dificultades de comunicación en los días de navegación, en cuanto conseguíamos enviar la información a Madrid, enseguida la colgaban en la página para que pudierais seguirnos más de cerca.

Es el momento de partir. Gracias por seguirnos. Volveremos en unos días.

Junto a las costas de Cuba

Miércoles, 30 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Al despertar el día, podemos ver a lo lejos una línea que dibuja entre la bruma de la mañana la silueta de Cuba. La noche ha sido tranquila y la mañana comienza igualmente, con el mar en calma. Esto nos permite observar desde la cubierta del Ranger que entre los sargazos que van a la deriva suelen verse pequeños peces que se refugian debajo. Otros se camuflan entre ellos, como el pez aguja de los sargazos ( Syngnathus pelagicus ).

 

© OCEANA / ZOEA

Hemos pasado por algunos lugares donde había carabelas portuguesas ( Physalia physalis ). Este sifonóforo, parecido a una medusa, puede provocar una picadura muy dolorosa con sus larguísimos tentáculos que, en ocasiones, puede ser mortal.

Ricardo Aguilar grita ¡ ballena !. Todos dirigimos la mirada hacia donde indica su brazo; ha podido ver durante unos segundos el dorso de una ballena. Parecía un cachalote ( Physeter macrocepalus ), pero la rapidez con que se ha sumergido, tras mostrar la cola, y la distancia del barco no nos ha permitido confirmarlo. Esperamos durante más de cuarenta minutos observando cada centímetro de mar que tenemos alrededor. No hay suerte, no vuelve a aparecer.

Durante la puesta de sol, con esa luz casi imposible entre azules y naranjas aparecen jugando en las proas del Ranger un grupo de delfines moteados del Atlántico, saltan, se cruzan, se sumergen, a gran velocidad para volver a la superficie de nuevo, nos muestran sus mejores piruetas para al cabo de unos minutos, según va oscureciendo y el día se va apagando, en formación coordinada nos brindan su adiós y con un par de movimientos ágiles y limpios se pierden en la oscuridad que ahora entra en el mar.

Zarpamos de Isla Mujeres

Martes, 29 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Por fin podemos salir de Isla Mujeres, nos ponemos rumbo a Florida con la esperanza de poder parar en algún punto intermedio y realizar alguna inmersión.

Una de las cosas que más me han sorprendido en este viaje es que contrariamente a lo que imaginaba, en esta zona del planeta el mar es como un gran desierto azul. En las travesías más largas apenas vemos ni aves, ni peces, solamente nos encontramos con barcos contenedores o cruceros. Probablemente las grandes profundidades de esta zona, y las condiciones oceanográficas no permiten mucha riqueza marina en las zonas superficiales del Caribe hondureño, beliceño y mexicano.

Un pequeño Charrán nos acompaña, aleteando tras nuestra estela y poco a poco alcanza nuestra proa donde se detiene durante unos minutos para descansar. Alza el vuelo y desaparece en el horizonte.

Por la tarde tenemos la suerte de pescar un Sarda sarda, contentos y felices sabiendo que esta noche cenaremos pescado fresco. Lo limpiamos y lo preparamos encebollado. Con ello damos por cubierta nuestra cuota de túnidos para las próximas dos semanas. Los altos niveles de mercurio que se encuentran en los atunes y especies similares en todo el mundo han hecho que las autoridades sanitarias recomienden que no se consuman más de una o dos veces al mes. Oceana ha puesto en marcha una campaña para dar a conocer ese problema a la opinión pública, para que sea obligatorio etiquetar esos alimentos como peligrosos y para que cesen los vertidos de mercurio desde las plantas de fabricación de cloro. Detalles de esa campaña se pueden encontrar en nuestra página web.

Tortillas de patatas

Lunes, 28 de Marzo de 2005 - Maribel López -

© OCEANA / ZOEA

Seguimos sin poder salir de Isla Mujeres. Aprovechamos para hacer unas compras en el mercado y preparar unas tortillas de patatas. Durante la comida nos reímos acordándonos de algunos momentos críticos vividos durante los pasados días en Cayos Cochinos. Por ejemplo una vez realizado el estudio de salinidad, regresábamos hacia la base. De repente David, volvió la vista atrás y se dio cuenta de que nuestra lancha botaba alegremente amarrada a la popa del Ranger , pero sorpresa !!!, el motor de la misma había decidido hacer su propia inmersión y estaba completamente sumergido, sujeto únicamente al bote por la guía de seguridad. Dada la voz de alarma, el capitán para los motores. Iniciamos la operación de rescate del motor fuera borda, que dicho sea de paso, tiene una especial devoción por ver el fondo del mar, ya que en Panamá ocurrió algo parecido. En fin, entre unos y otros logramos sacar a flote nuestro motorcillo, Houssine ( nuestro fotógrafo a bordo ) buceó para poder engancharle de forma firme y subirlo a la superficie. Después del susto y del final feliz, ya que el motor una vez aclarado con agua dulce volvió a funcionar, recuperamos el aliento y continuamos nuestra marcha.

Ahora que tenemos tiempo para pensar en nuestra expedición, nos damos cuenta de lo afortunados que somos pudiendo vivir esta extraordinaria aventura. Es extraordinaria no solo por su contenido sino también por las personas que trabajan para ello y que cada día con su esfuerzo hacen posible que todo funcione. No querría hacer una lista de nombres ya que seguro se me olvidaría alguno, pero tampoco querría terminar esta etapa de los diarios sin hacer mención a la excepcional tripulación de la que he tenido la suerte de formar parte.

Paseamos por el puerto, entre los barcos, mirando en una y otra dirección vamos encontrando algunas especies. Sobrevolando la zona hay decenas de fragatas, de vez en cuando grupos de pelícanos pardos cruzan buscando alguna pieza o de regreso a sus nidos. En realidad solo debemos esperar algo más de unos minutos sin apenas movernos para encontrar una fauna diversa a nuestro alrededor que nos sorprende de nuevo.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Un extremo del puerto está cubierto de un denso manglar de Rhizophora, mientras en el otro, donde nos encontramos atracados, es un ecosistema mezclado de sustrato duro y blando, en el que las rocas se encuentran cubiertas por multitud de algas verdes, pardas y rojas, principalmente de los géneros Enteromorpha, Ulva, Halimeda, Acetabularia, Bryopsis, Avrainvillea, Penicillum, Rhipocephalus, Derbesia, Cladophora, Padina, y Ceramium, así como pequeñas colonias de Caulerpa verticillata. Entre ellas, algunas matas de fanerógamas Thalassia y Syringodium, hacen aparición.

Entre los peces más comunes, los juveniles de pez sargento ( Abudefduf saxatilis ), peces loros ( Scaridae ) y diferentes roncadores ( Haemulidae ), entre ellos los de roncador maestro ( Lutjanus apodus ), diversos peces aguja ( Belonidae ), algunas doncellas bicolor ( Stegastes partitus ), multitud de larvas de peces ( incluida una diminuta de singnátido ) y algunos gobios. Además de crustáceos como las gambas mantis ( Pseudosquilla ciliate ), " centollos " del Caribe ( Mithrax spinosissimus ) y una pequeña langosta del Caribe ( Panulirus Argus ), moluscos como el chitón ( Acanthopleura granulata ) y la vieira ( Chlamys imbricata ) o gusanos sabélidos que viven en tubos, como el gusano plumero ( Bispira variegata ).

En tierra no dejan de aparecer diferentes tipos de iguanas, paseándose, comiendo o simplemente calentándose con el sol.

Temporal

25 - 27 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Estamos refugiados del temporal en Isla Mujeres, México. Está a tan sólo 10 km. de la costa de Cancún. La isla tiene siete kilómetros y medio de largo por 500 metros de ancho. El puerto fue cerrado ayer al tráfico marítimo debido al mal tiempo.

A primeros de Marzo de 1517 la expedición española de Francisco de Córdova descubre la isla, encontrando un santuario con la figura de la diosa Ixchel y su séquito Fesmenil, pequeñas figuras de mujeres, por las playas de la isla. Por esta razón, desde entonces y hasta la actualidad, se le conoce como Isla Mujeres.

En 1850 se funda el pueblo de Dolores en la isla donde se establecen más de 250 pescadores, piratas y mayas que han huido de la cruenta guerra de castas. El nacimiento de la Hacienda Villa Alegre del español Fermín Mundana y Marecheaga fue definitiva para la consolidación de la Isla Mujeres como núcleo humano ya que cubría el 40 % de la superficie total. En ese momento es cuando se organizan las actividades agrícolas y la crianza de animales.

Al finalizar el siglo XIX, Isla Mujeres era una población de 651 habitantes con un área urbana definida, donde el paisaje marinero con su multitud de aves, botes de vela y el trajinar de los pescadores conformaban un paisaje pintoresco.

Hoy por hoy este paisaje romántico se ha transformado en una imagen común de las áreas turísticas. Las calles principales del pueblo ofrecen tiendecitas multicolores con una gran oferta de collares, pulseras o pendientes en unas estanterías, mientras en otras se agrupan camisetas de todos los colores y tallas con el recuerdo bordado o pegado de Isla Mujeres, pareos y demás souvenirs.

Los taxis de color rojo un poco destartalados cruzan continuamente la Isla de un lado a otro. Las otras formas de transporte disponibles son alquilar bicicletas, motos o cochecitos de golf, que permiten un máximo de cuatro plazas. Hoy por hoy el turismo es la principal fuente de ingresos.

 

© OCEANA / Maribel López

Una vez instalados y después de realizar una limpieza a fondo del Ranger nos acercamos a la ciudad. En nuestro paseo por el muelle nos encontramos con un cangrejo del tamaño de un centollo, debe ser un " centollo caribeño ". Ya en la ciudad descubrimos que la oferta culinaria abarca todas las nacionalidades, restaurantes franceses, italianos, etc.

A la mañana siguiente, el camino que nos lleva del barco a las instalaciones de duchas del muelle esta lleno de iguanas, de diferentes tamaños, cuerpos rugosos, colores marrones y ceniza, se desplazan lentamente. En cuanto notan nuestra presencia, intentan desaparecer por cualquier cavidad o grieta. Una de ellas nos hace reír, ya que en su intento precipitado de huida, solo logra esconder la cabeza y las patas delanteras, dejando su cuerpo rechoncho y sus extremidades posteriores fuera. Quizá por esta razón, presentan su cola partida, la nueva cola naciente presenta un aspecto completamente diferente al resto del cuerpo de la iguana, siendo su piel mucho más suave y sin rugosidades.

Sorprendentemente encontramos un Cangrejo Cacerola o Herradura ( Limulus poluphemus ), de color marrón verdoso, el cuerpo de unos 35 centímetros en forma de herradura y la cola larga de más o menos la misma longitud y con aspecto de grandes espinas. Lamentablemente está muerto aunque ciertamente esto nos facilita la oportunidad de ver muy de cerca una especie de origen muy primitivo, muy parecido a los trilobites. Es una especie muy común en Florida, se reproducen de forma masiva en sus playas. Habita en zonas poco profundas o con fondos arenosos, a menudo en zonas donde crecen algas.

Los días en Isla Mujeres pasan despacio después de tan vertiginosa actividad, aprovechamos para leer nuestros correos electrónicos, llamar a nuestras casas y poner al día nuestros archivos fotográficos y de imágenes. Ya estamos preparados para volver a salir, escuchamos los partes meteorológicos de nuevo. No hay suerte, debemos esperar un día más. Esto, una vez más nos hace cambiar nuestros planes, debemos volver a ajustar el calendario. Hace tan mal tiempo que ni siquiera se nos permite bucear en la zona.

Tendremos que esperar y ver que ocurre mañana.

Los garifunas

Martes, 22 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Lamentablemente dejamos los Cayos de Honduras sin poder haber realizado una visita tranquila a las comunidades locales denominadas garífunas. El exceso de trabajos en otros programas y el mal estado de la mar en algunos momentos nos lo han impedido.

Los garífunas son descendientes de esclavos negros africanos que tras distintas vicisitudes históricas se afincaron en esta zona de Honduras, manteniendo sin embargo sus características étnicas y culturales. Dedicados fundamentalmente a la pesca en Cayos Cochinos, han visto como los abusos en las capturas de langosta con botellas de buceo y la presión de los arrastreros provenientes de otras zonas afectaban gravemente su forma de subsistencia. Sin embargo, en los últimos años, y gracias a la labor de la Fundación Hondureña para los Arrecifes Coralinos, se han incorporado a los esfuerzos para proteger los cayos y han colaborado para conseguir una prohibición de esas actividades. Ahora vuelven a llevar a cabo la pesca sostenible y tradicional que asegura su sostenibilidad indefinidamente. Ellos son ahora los mejores vigilantes de que se cumpla la legislación en el área protegida de Cayos Cochinos.

Sólo unos cuantos pudieron visitar el Cayo Cochino Mayor, el más grande de todos, que tiene el único hotel-restaurante-bar en los Cayos. La parte más alta de los Cayos está a unos 140 metros sobre el nivel del mar, situado en el Cayo Cochino Mayor, donde está ubicado un faro para la asistencia de la navegación en la zona. Si alcanzas esta cima , tienes una visión de 360 grados que te permite ver todo lo que se encuentre en un radio de unos 30 kilómetros en días despejados.

Dejamos atrás al ecosistema que permite conservar algunas especies en peligro de extinción tales como la tortuga carey, aves residentes y migratorias, murciélagos, erizos y la endémica boa rosada.

Gracias a la colaboración y el apoyo de la Fundación Hondureña para los Arrecifes Coralinos ( Fundación Cayos Cochinos ), a su generosa y amable participación en todas las actividades y a su apoyo logístico, nos llevamos un recuerdo imborrable de estas islas.´

Día de invertebrados

Lunes, 21 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Hoy se ha documentado una zona de fango y sedimentos finos, situada entre la zona protegida del archipiélago de Cayos Cochinos y la costa continental de Honduras. Aquí se llevan a cabo actividades de pesca de arrastre ilegal, ya que no se respetan, por parte de los buques camaroneros, la distancia legal a la costa. Después, volvemos a Mariposales. Son zonas ricas en algas verdes, como las del género Caulerpa, así como el " alga chupachups " ( Rhipocephalus phoenix ) y alguna mancha de fanerógamas marinas.

Esta vez si hemos encontrado crinoideos o estrellas pluma, algo que queríamos documentar desde que empezamos el viaje. Estos equinodermos son espectaculares e, inevitablemente, llevan nuestra imaginación a tiempos jurásicos, momento en el que dominaron gran parte de los ecosistemas marinos. En esta ocasión es un crinoideo blanco y negro ( Nemaster grandis ). Un poco más allá, otro equinodermo, en este caso una estrella cojín ( Oreaster reticulatus ).

Hoy parece ser el día de los invertebrados, también hemos visto gusanos de fuego ( Hermodice carunculata ), algunas anémonas que aún no hemos identificado, y nos hemos detenido a filmar con más detalle algunos corales y una esponja barril gigante ( Xestospongia muta ), pero de pequeño tamaño.

 

© OCEANA / ZOEA

Mientras en el arrecife más cercano seguimos observando la vida. Hoy hay mejor visibilidad y parece como si todos hubieran vuelto con ganas de dejarse ver: peces sargento ( Abudefduf saxatilis ), doncellas coliamarillas ( Microspathodon chrysurus ), pargos lane ( Lutjanus synagris ), pargos de cola amarilla ( Ocyurus chrysurus ), peces loro de varias especies y de todas las edades, tales como el luminoso ( Sparisoma viride ), el princesa ( Scarus taeniopterus ), el banda roja ( Sparisoma aurofrenatum ), o el de cola amarilla ( Sparisoma rubripinne ), y también numerosos roncadores, como el francés ( Haemulon flaviolineatum ), el de bandas azules ( Haemulon sciurus ), o el español ( Haemulon macrostomum ).


Entre las grietas asoman algunos peces ardilla espinosos ( Holocentrus rufus ) y hasta alguna langosta del Caribe ( Panulirus argus ). Y no lejos de ahí, varios erizos de púas largas ( Diadema antillanorum ).

Jugando entre las gorgonias, algún pez trompeta ( Aulostomus maculatus ) y peces cofre ( Lactophrys triqueter ). Pero hoy además del habitual negro con puntos blancos, hemos visto a la variedad amarilla, que se da en pocas zonas del Caribe. Y al volver buceando al embarcadero, nos espera una gigantesca barracuda ( Sphyraena barracuda ) de más de un metro, que según nos dicen en la Estación Biológica, ha decidido quedarse por esta zona.

Justo en el embarcadero hemos encontrado a un pescador local garífuna, en su pequeña embarcación de color azul, con una camiseta del Milán y pantalón rojo. En la mano llevaba una pequeña red de color rojo, con una luz de malla pequeña. Debajo del embarcadero se concentran colonias de larvas y alevines de aspecto como una sardina plateada. Allí lanza con su mano derecha la red que se abre como un pequeño paracaídas. Los plomos que tiene alrededor la hacen hundirse lentamente. Estos plomos están unidos a la zona central de la red por unos hilos de nylon. Al tirar de todos ellos al unísono, la red se va cerrando por debajo, dejando atrapados en su interior a los pequeños peces. Estos servirán de cebo para hacer otras capturas de peces mayores. Utilizando cuatro de ellos en un anzuelo, y lanzando unos cuantos en el mar, alrededor del mismo, capturarán a otros ejemplares de mayor tamaño que puedan vender en los mercados locales. Los arrecifes de coral concentran la biodiversidad marina que permite la reproducción y desarrollo de innumerables especies, algunas de ellas con alto valor en el mercado como la langosta, el caracol o los peces de escama.

Por la tarde debemos recoger. A primera hora de la mañana temprano, muy a nuestro pesar debemos abandonar los Cayos. Ciertamente uno de los lugares más hermosos que he visitado.

Limpieza de playas

Domingo, 20 de Marzo de 2005 - Maribel López -

No sabemos que tiempo hará; la tarde de ayer se despidió despejada pero ventosa y la noche ha sido más calmada. La mayoría de las actividades que tenemos planeadas realizar en los Cayos dependen en buena parte de la meteorología que nos acompañe.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Hoy bucearemos en Mariposales y en busca de un avión hundido en accidente, afortunadamente no hubo ningún daño personal que lamentar. Este avión puede haber sido utilizado por distintas especies como refugio.

En Mariposales por fin hemos encontrado caracolas reina ( Strombus gigas ), que han sido fuertemente sobreexplotadas y ahora están protegidas en diferentes lugares del Caribe. También vemos nuestro primer pez escorpión ( Scorpaena plumieri ), así como un hamlet de barras ( Hypoplectrus puella ), muchos fredíes de cabeza azul ( Thalassoma bifasciatum ) de todos los colores y edades, y diminutos gobios limpiadores ( Gobiosoma spp. ) encima de los corales cerebro. Y entre la arena, asoman las cabezas de algunas anguilas de jardín ( Heteroconger longissimus ).

Lamentablemente y después de estar algo más de veinte minutos intentando localizar el avión, no podemos encontrarlo. Volvemos a la base, llega la hora de comer, el resto de la tripulación que estaba en el Ranger llega a Cayo Menor. Hoy disfrutaremos todos de una comida conjunta.

 

Por la tarde nos preparamos para realizar una limpieza de playa, debido al frente frío y a los vientos de estos últimos días a ambos lados, en las playas de Cochino Menor se concentran grandes cantidades de plásticos, botellas, zapatos, bidones, sandalias, algunos trapos y hasta jeringuillas, alguna de ellas, increíblemente con aguja incluida. El llegar a algunas de las playas desde tierra no es fácil, así que la operación de llegada hasta allí nos lleva algo más de una hora, aprovechamos el camino para deleitarnos con el bosque que rodea los senderos. Casi al alcanzar la cima del Cayo, podemos observar a cada lado del pequeño paso que va cerrando el sotobosque, el contraste entre la zona azotada por el viento, en la que no existe nada por debajo de las copas de los árboles. Sólo la luz del sol consigue filtrarse entre el viento. La regeneración de esta parte del bosque es muy difícil debido a los pocos nutrientes que tiene el suelo y a la dureza de los vientos que les azotan. Sin embargo del otro lado del paso, donde empieza el descenso, podemos contemplar un fabuloso bosque con un frondoso sotobosque. Incluso las mismas especies de árboles crecen mucho más, sus ramas son más largas y su hoja más abundante.

Seis personas limpiando en aproximadamente 40 minutos, llenamos más de ocho sacos grandes de basura. Lamentable ¿ verdad ? EL vidrio, el hierro y otros vertidos se van al fondo por su peso, el papel poco a poco se va degradando, muchos de los contaminantes y vertidos que se arrojan al mar no son visibles, pero los plásticos y las latas de refrescos son más difíciles de esconder. Son una prueba irrefutable de la falta de consideración y de respeto que aún hoy en día existe, todavía el mar es considerado por algunos como un gran vertedero.

El impacto de la actividad humana, incluso a grandes distancias, es importante. Estas playas son utilizadas por las tortugas carey ( Eretmochelys imbricata ) para desovar. Imagínense a una tortuga intentando poner sus huevos en una playa llena de latas, plásticos y otros desperdicios.

Esta zona ha sido afectada por perturbaciones naturales como huracanes y el calentamiento superficial del mar inducido por el cambio climático global. Este fenómeno induce al blanqueamiento del coral dejándolo muerto.

Agotados regresamos con nuestras enormes bolsas de basura al campamento base, esperando que los próximos visitantes se encuentren el paraíso que realmente es Cochino Menor.

Estudio de parámetros y monitoreo de Boas rosadas

Sábado, 19 de Marzo de 2005 - Maribel López -

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Todos en pie, el Oceana Ranger se dirige hacia el embarcadero de Cayo Cochino Menor. Apenas unos minutos después de amarrar el Ranger, el " Tiburón " llega con los periodistas del Canal 7 de la televisión hondureña TeleCeiba. Tras los minutos de presentación de todo el equipo, se les informa en qué consiste la expedición del Ranger.

Esta mañana saldremos con el Ranger a hacer un estudio de parámetros hidrológicos de salinidad, oxígeno, temperatura y turbidez. La transparencia del agua se hace con un disco de Sechi y el resto de datos se toma con una sonda multiparámetro. También realizamos un estudio de las corrientes utilizando una boya de deriva o correntímetro que consiste en dos boyas que sostienen una pantalla de tela que se extiende, ya que tiene unos pesos en la zona inferior. Para ello nos acompañan científicos del parque.

Después de comer, una parte del equipo bucea en el pequeño paraíso que tenemos justo enfrente de las instalaciones cedidas por la estación científica, prados marinos en los que el primer día nos deleitamos con su riqueza y variedad de especies.

Los roncadores parecen despertarse perezosamente de una siesta ( Haemulidae ). Entre las fanerógamas y el arrecife encontramos multitud de larvas diminutas, alguna holoturia mula ( Holothuria mexicana ), gambas barbero ( Stenopus hispidus ), cangrejos araña ( Stenorhynchus seticornis ), erizos de arrecife ( Echinometras viridis ), gusanos de fuego ( Hermodice carunculata ) sobre alguna gorgonia una anémona gigante ( Condylactis gigantea ) y diversas especies de peces loro ( Scaridae ). Pero poco más podemos ver, porque se ha levantado un viento fuerza 5 que nos dificulta el buceo y reduce tremendamente la visibilidad en el agua.

La otra parte del equipo realiza el monitoreo de las boas rosadas ( Boa constrictor ), especie endémica de serpientes de los Cayos. Esta actividad se lleva a cabo al menos una vez por semana. La senda que lleva a lo más alto de la isla nace en la parte trasera de la cantina donde nos aprovisionamos de agua para la caminata. De inmediato entramos en un bosque seco de encinos, un tipo de roble que tiene como fruto una pequeña bellota de aspecto aterciopelado. Los ficus crecen sobre otras especies, las bromeliáceas crecen en el suelo o sobre otros árboles, al igual que las orquídeas. El árbol conocido vulgarmente como " indio pintado " o " árbol del turista " denominado así porque es de color rojizo y su corteza se desprende en finas láminas es uno de los predominantes. Infinidad de especies de árboles y arbustos nos rodean. Pero lo que más nos sorprende es encontrar durante todo el camino de ascenso a pequeños y grandes cangrejos ermitaños denominados " cangrejos de los cocoteros ". Reptiles como el anolis, en su papada luce una mancha azul, en algunos casos la mancha es roja, que utiliza como reclamo en época de apareamiento.

Encontramos una boa rosada, camuflada perfectamente en un árbol pequeño de encino, parece parte de la rama. Sus colores son marrones claritos, tiene un tamaño de casi un metro de largo, pesa 450 gramos, es hembra. Le colocamos el microchip. Cada una de las boas monitorizadas lleva uno. Esto permite hacer un seguimiento detallado de crecimiento, desarrollo, movimiento y comportamiento de la especie.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Ya en la playa podemos ver a las palmeras cocoteras del Caribe, la mayoría de ellas han sufrido la enfermedad del amarillamiento letal causado por un escarabajo que les contagia un virus y del cual no se pueden recuperar. Se queda en pie, vacío de vida y despojado de sus hojas, el tronco de la palmera apuntando en un quebradizo lamento al cielo. Otras especies que habitan en las playas son almendros de mar y uvas de mar.

Casi es de noche, volvemos a las instalaciones rodeando la isla, caminando por la orilla del mar. Mirando hacia atrás podemos contemplar un paisaje maravilloso, la abrupta emergencia del Cayo la hizo poseer una imagen de dureza camuflada bajo el espesor de su flora.

En la oscuridad de la noche se hace casi imposible no tropezar y meter los pies en algunos de los agujeros que los cangrejos han escarbado. Los Cayos tienen tantas sorpresas fuera del agua como dentro.

Día de lluvia intensa

Viernes, 18 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Ayer decidimos que cuatro de nosotros iríamos a visitar las comunidades de garifonas locales distribuidas en varios de los pequeños cayos, al objeto de documentar su estilo de vida tradicional y de explotación sostenible de las aguas que rodean sus pequeñas aldeas.

Para documentar parte de la vida diaria de la comunidad nos levantamos a las cinco de la mañana, preparamos el material para la filmación y nos vamos hacia el embarcadero cuando apenas el alba despunta. Los colores grises dejan paso a los azules, los naranjas y finalmente los amarillos anaranjados toman el cielo a pesar de las nubes. Allí nos espera de nuevo Elías Aguilar para llevarnos al Cayo Chachahuate. Desde este y los otros cayos, los niños son enviados cada día en pequeñas embarcaciones al colegio de la comunidad, situado en East End, en el Cayo Mayor. Son como autobuses escolares, pero interislas. La noche ha sido ventosa, Elías nos comunica que hay bastante mar y que por seguridad, los niños hoy no acudirán al colegio. Por lo tanto hay un cambio de planes.

El viento sigue en aumento, podemos ver incluso desde la orilla las corrientes que se van produciendo. Un pelicano pardo nos brinda la ocasión de presenciar su primera captura matutina. En un vuelo rasante, casi pegado al agua, localiza su desayuno, segundos después y con un aterrizaje poco ortodoxo, zambulle su cabeza y atrapa su pescado. Está tan cerca de nosotros que podemos ver los últimos movimientos del pez dentro de la bolsa de su pico. Sólo por asistir a este espectáculo merece la pena madrugar.

Empieza a llover, primero lentamente, pocos minutos después la lluvia es intensa. Decidimos retrasar un poco la salida, pero a pesar del mal tiempo, los buceadores realizarán las inmersiones previstas para la mañana de hoy, se dirigen hacia Cayo Gallo tras extremar las medidas de seguridad.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

La inmersión se realiza a unos 16 metros, el agua esta un poco turbia debido a la tormenta, los torrentes arrastran sedimentos y queda mucha materia en suspensión, lo que hace más difícil la localización de las especies. Aún así hemos podido ver un ermitaño gigante ( Petrochirus diogenes ) que llevaba como " casa " una enorme concha de caracol reina ( Strombus gigas ). Era una zona de fanerógamas muy poco densa, donde dominaba el pasto de tortuga ( Thalassia testudinum ), pero con gran variedad de algas pardas y verdes, como varias Ditctyota spp., y Halimeda spp., además del alga " chupachups ", como la ha bautizado Mar por su gracioso aspecto. Se trata del Rhipocephalus phoenix.

El tiempo mejora ligeramente, en esta ocasión se dirigen a la Punta Norte de Cayo Menor, donde entre otros hemos encontrado cirujanos azules ( Acanthurus coeruleus ) alimentándose de algas, y algunos meros, como el de Nassau ( Epinephelus striatus ) y el negro ( Mycteroperca bonaci ) entre las oquedades de este paisaje lleno de grietas y cuevas. Cuando intentábamos filmar un mero de Nassau, se nos ha cruzado un pez cerdo ( Lachnolaimus maximus ) que se escondía detrás. También hay numerosas castañuelas azules ( Chromis cyanea ) y gramas hada ( Gramma loreto ).

La zona alberga diversas gorgonias, en especial de las Plexauridas, gorgonias pluma ( Pseudoterogorgia spp. ) y látigo ( Elisella sp. ), y algunos corales lechuga ( Agaricia spp. ), estrella ( Montastraea spp. ), elípticos ( Dichocoenia spp. ), flores ( Eusmilia sp. ), así como el Meandrina meandrites. También es rica en esponjas barril ( Verongula gigantea ), bola ( Ircinia strobilina ), cuerda y tubo ( Aplysina spp. ) y vaso azules ( Callyspongia plicifera ).

En general, y como ha sido la tónica en todas las zonas de inmersión hemos encontrado coral en buen estado. Sólo algunos cuernos de alce y ciervo ( Acropora spp. ) partidos, posiblemente como efecto del huracán Mitch, unos pocos blanqueados, otros con la enfermedad de la mancha blanca y algunas gorgonias con aspergillosis Una enfermedad provocada por un hongo que las infecta y termina produciéndoles agujeros.

Por la tarde el tiempo no permite otra salida, así que aprovechamos para cargar nuestras botellas de aire comprimido, endulzar los equipos y limpiarlos a fondo, también preparamos y editamos imágenes y fotografías ya que mañana por la mañana esperamos la llegada de periodistas hondureños a documentar la expedición del Oceana Ranger.

Cayo Cochino Menor

Jueves, 17 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Desayunamos a las 7 de la mañana en el Cayo Cochino Menor, preparamos los picnics para los buceadores y la expedición del Ranger se divide en dos grupos para realizar las actividades programadas para el día.

El equipo de investigación y los buceadores suben a bordo de la lancha " Tiburón ", una de las embarcaciones de las que dispone la Fundación Hondureña para los Arrecifes Coralinos en este espacio protegido, y que nos espera en el muelle. Los primeros son llevados hasta el Oceana Ranger que había sido fondeado en una boya de la Ensenada para pasar la noche con mayor seguridad.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Ya en el Ranger se ultiman los últimos detalles para realizar un estudio de batimetría en toda la zona Norte del parque marino. La operación consiste en medir en diferentes puntos elegidos la profundidad. De este modo, una vez determinados los puntos y sabiendo su profundidad, se podrán soltar los muertos y colocar boyas que delimiten las áreas de protección del parque marino en la denominada Macrozona Norte. Esta zona mide aproximadamente unas 10 millas de diámetro. Elias Aguilar, guarda recursos del parque acompaña a Xavier Pastor y Ricardo Aguilar y nos ayuda a coordinar toda la operación. La Fundación ha decidido denominar a su personal en Cayos Cochinos como guarda recursos y no con el clásico de guardaparques, para hacer énfasis en el hecho de que su tarea, al proteger el espacio natural, está dirigida principalmente a salvaguardar el uso natural de los recursos marinos, y así garantizar su sostenibilidad para las comunidades garífonas locales que los explotan de forma controlada.

Ayudados de GPS, cartas náuticas, y los ecosondadores del Ranger que nos ayudarán a saber la profundidad y el tipo de fondo iniciamos la navegación. Se determinan y se visitan 10 puntos. Regresamos a la base alrededor de las cinco de la tarde. Hemos contribuido a la delimitación del espacio marino protegido alrededor de Cayos Cochinos. Con esa fase finalizada la Fundación podrá proceder a instalar las boyas que indiquen a los navegantes que están en zona sometida a severas reglamentaciones.

El grupo de buceadores, liderado por Mar Mas y del que forman parte Houssine Kaddachi, Soledad Esnaola e Inés García han realizado dos inmersiones, la primera de ellas a una profundidad de entre 30 y 40 metros y la segunda a unos 20 metros, ambas han sido en Roatan Bank, situado al Norte de Cayo Mayor. En todo momento están acompañados por uno de los biólogos de la Fundación, Francisco Cabañas y el grupo está siempre bajo la atenta mirada, desde la superficie, de Bibi Alvarez, de la tripulación de Oceana, que vigila la seguridad de la operación.

© OCEANA / ZOEA

Se ha vuelto a encontrar al Mero de Nassau ( Epinephelus striatus ), algunos peces ballesta negros ( Melichtys niger ), barracudas ( Sphyraena barracuda ), pargos de cola amarilla ( Ocyurus chrysurus ), peces ángel franceses ( Pomacanthus paru ), peces mariposa cuatro ojos ( Chaetodon capistratus ) y listados ( C. striatus ), doncellas de cola amarilla ( Microspathodon chysurus ), esponjas vaso azul ( Callyspongia plicifera ) o erizos de púas largas ( Diadema antillanorum ). Este erizo, sufrió un severo descenso en casi todo el Caribe a causa de una epizootía que en algunas zonas acabó con cerca del 90% de la población. Curiosamente, fuera de su hábitat ha ocurrido lo contrario y, como especie exótica introducida, se está convirtiendo en plaga en algunas zonas, como las Islas Canarias.

También encontraron otro de nuestros objetivos en esta expedición: una esponja barril ( Verongula gigantea ). Estos organismos crecen muy lentamente, pueden alcanzar los 500 años de edad y son extremadamente sensibles por lo que un simple aletazo de un buceador puede destruirlas. Su tamaño puede superar el metro y medio de altura llegando a alcanzar dos metros.

Esperamos a que anochezca y vuelven a sumergirse, esta vez el punto elegido es Pelicano Point, la profundidad alcanzada es de 40 metros.

La zona es muy rica en gorgonias de todo tipo; comunes ( Gorgonia ventalina ), de Venus ( Gorgonia flabellum ), plumas ( Pseudopterogorgia spp. ), porosas ( Plexaurella spp. ), látigo ( Elisella barbadensis ), etc. Y sobre ellas encontramos estrellas de las gorgonias o estrellas cesta ( Astrophyton muricatum ) y, algunos gasterópodos prosobranquios como los llamados " lengua de flamenco " ( Cyphoma giddosum ), que se alimentan de sus pólipos.

La suerte está de nuestro lado y volvemos a encontrar muchas otras especies entre ellas los bonitos peces tambor, guineas o granaderos moteados ( Equetus punctatus ), peces ardilla espinosos ( Holocentrus rufus ), mariposas de cuatro ojos ( Chaetodon capistratus ), langosta del Caribe ( Panilirus argus ), " centollos " del Caribe ( Mithrax spinosissimus ), peces ángel reina ( Holacanthus ciliaris ), cirujanos azules ( Acanthurus coeruleus ), o fedríes de cabeza azul ( Thalassoma bifescicatum ), entre muchos otros. Así como importantes bancos de espadas ( Chaetopiterus faber ) y jurel ojo de caballo ( Caranx latus ). Ese último es una especie sobreexplotada en la zona.

El día ha sido intenso. Cenando, hacemos planes para mañana.

Punto Pelícano, en el Cayo Cochino Mayor Oeste

Miércoles, 16 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Entramos de noche en La Ceiba, en Lagoon Marina, amablemente nos salen a buscar a la bocana del puerto para enseñarnos cual es nuestro punto de amarre. De repente la grandeza del Océano se convierte en un pasillo de aguas verdosas, a ambos lados la vegetación exuberante, los manglares, las garzas que se despiertan en la oscura noche a nuestro paso y revolotean hasta volver a las ramas elegidas para pasar la noche.

El día siguiente lo pasamos llenando tanques de agua, haciendo compras de comida y demás cosas de logística que siempre llevan su tiempo. En este punto dos de los tripulantes se desembarcan, nos quedamos afligidos aunque contentos al saber que volverán con nosotros en Florida.

Durante nuestra salida del puerto nos damos realmente cuenta de la variedad de especies de plantas nos rodean. Nos encontramos en este tramo con los barcos denominados " tanqueros ", son aquellos que a bordo llevan decenas de " pangas " ( embarcaciones pequeñas en forma de canoa ). ¿ Y para qué las tienen a bordo? Cuando localizan una zona rica en langosta, los buceadores se despliegan en esas pangas abriéndose como un abanico para cubrir toda la zona de captura. La pesca de langosta con botellas, llevada a cabo de manera masiva, está no solo acabando con este recurso, sino causando parálisis y muertes en decenas de pescadores de las comunidades de indios miskitos y de garifonas de la zona, que son obligados a realizar hasta 12 inmersiones diarias, sin el equipo adecuado y sin las pausas necesarias. Volviendo la vista atrás vemos la Cordillera nombre de Dios, con su pico más alto, el Pico Bonito que alcanza aproximadamente unos 2800m. Toda ella declarada área protegida.

Poco a paco nos alejamos del puerto, aparecen ante nosotros pequeñas manchas blancas y verdes. Se van perfilando las pequeñas islas, cayos y decenas de cumbres sumergidas llamadas " bancos " que conforman el grupo de montañas marinas emergidas denominadas Cayos Cochinos. En los últimos años además del blanqueamiento en sus corales el huracán Match provocó fuertes daños en sus ecosistemas. La tortuga Carey ( Eretmochelys imbricata ) utiliza alguna de sus playas para realizar la puesta de huevos.

A nuestro encuentro sale la lancha " Tiburón " de la Fundación Hondureña para los Arrecifes Coralinos comúnmente conocida como la Fundación Cayos Cochinos.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Los buceadores salen a comprobar que el material recientemente comprado, cámaras, carcasas, etc funcionan correctamente. Es su primera inmersión en los Cayos, van a Punto Pelícano, situado en el Cayo Cochino Mayor Oeste. El resto de la tripulación hacemos el traslado del equipo necesario para estar durante 4 días trabajando.

El Cochino Menor es la base de operaciones y de investigación del Monumento Natural Marino Cayos Cochinos, aquí se encuentran los laboratorios, las cabañas para el alojamiento de los científicos, guarda parques y varios marinos de la Fuerza Naval de Honduras, que contribuyen a la vigilancia del espacio protegida. Son los únicos habitantes del Cayo. Bueno, y un par de perros y dos tortugas carey ( Eretmochelys imbricata ) de apenas 5 meses que nacieron aquí al final de la temporada de puesta del año pasado y serán liberadas en breve.

Como ha ocurrido en todos los espacios naturales que hemos visitado hasta el momento, nos impresiona la recepción calurosa y la colaboración que nos prestan los miembros de las organizaciones no gubernamentales que, colaborando con los gobiernos de países centroamericanos, gestionan esos espacios de una manera profesional y ejemplar.

Cuando vuelven nuestros compañeros de bucear nos comunican que los equipos están listos y nos comentan la cantidad de especies que han visto incluido un mero de Nassau ( Epinephelus striatus ) objetivo de nuestra expedición ya que es una de las especies que está desapareciendo en el Caribe, la sobre pesca y la pesca deportiva esta acabando con él, estamos todos realmente emocionados.

Juntos y ávidos de encontrar similares maravillas a menos profundidad, nos ponemos nuestras gafas de buceo y obtenemos nuestra recompensa. A apenas diez metros de distancia del muelle nos encontramos primero con una pradera de fanerógamas marinas, en concreto se trata del conocido como pasto de tortugas ( Thalassia testudinum ), mezclado con pasto de manatíes ( Syringodium filiforme ), en la que se encontraba algún erizo ( Lytechinus variegatus ), unos lutjánidos y un pez torpedo ( Narcine sp. ). Pero poco más allá, un arrecife de coral somero con multitud de gorgonias negras ( Plexaura spp. ), gorgonias de Venus ( Gorgonia flabellum ), coral cuerno de alce ( Acropora prolifera ), corales incrustantes ( Montastraea sp. ), coral estrella ( Solenastrea sp. ), corales cerebro ( Diploria sp. ), corales maze ( Meandrina meandrites ) y coral lechuga ( Agaricia sp. ). Y creciendo sobre muchos de ellos, el bonito gusano árbol de navidad ( Spirobranchus giganteus ).

En este auténtico oasis, pudimos ver en breves minutos peces mariposa cuatroojos ( Chaetodon capistratus ), Cirujanos azules ( Acanthurus coeruleus ), gruñidores francés ( Haemulon flavolineatum ), gruñidores listados ( Haemuon aurolieneatum ), peces doncella de cola larga ( Stegastes diencaeus ), peces sargento ( Adudefduf saxatilis ), castañuelas marrones ( Chromis multilineata ), peces loro de cola roja ( Sparisoma chysopterum ) Fedríes de cabeza azul ( Thalassoma bifasciatum ), peces ardilla espinosos ( Holocentrus rufus ), peces trompeta ( Aulustomus maculatus ), mújoles amarillos ( Mulloicichthys martinicos ), meros de ascensión ( Epinephelus adscensionensis ), peces halcón atlánticos ( Amblycirrithus pinos ) pargos o lutjánidos rayados ( Lutjanus synagris ) y multitud de especies más que no dábamos abasto a identificar.

Y sobre nosotros, fragatas ( Fregata magnificiens ) y pelícanos pardos ( Pelecanus occidentales ), algunos de ellos pescando.

Fundación para la Protección de los Arrecifes de Honduras

Martes, 15 de Marzo de 2005 - Maribel López -

A primera hora tuvimos la oportunidad de reunirnos con Adrián Oviedo, el Director de la Fundación para la Protección de los Arrecifes de Honduras, que es quién está liderando el proyecto de conservación de Cayos Cochinos.

Hemos estado coordinando la estrategia para los próximos días. Esperamos que no sólo consigamos documentar el ecosistema de estos cayos, sino que nuestra paso por aquí deje algo de utilidad para quienes están trabajando de manera tan eficiente y dura.

La cordialidad y disposición de nuestros colegas hondureños nos han animado mucho. La verdad es que está siendo todo un privilegio trabajar con gente tan dedicada y profesional como las personas de Mar Viva o de la Fundación de Cayos Cochinos.

Ahora tenemos casi una semana de trabajo aquí, donde intentaremos documentar diferentes partes de los cayos y comprobar su estado de conservación. Hay algunas zonas de total protección, mientras otras están más abiertas al turismo y la pesca. Queremos comprobar el distinto estado de conservación. También hay que tener en cuenta que estos ecosistemas han sufrido algunos importantes episodios de blanqueo y de enfermedades como la banda blanca, además del dañino impacto del huracán Mitch.

Por otra parte, también estamos muy interesados en documentar algunas especies características de la zona, como la langosta del caribe ( Panulirus argus ), el jurel ojo de caballo ( Caranx latus ) o el gran caracol reina ( Strombus gigas ) por su importancia económica en distintas pesquerías. Pero no queremos olvidar otras especies, como el mero de Nassau ( Epinephelus striatus ) que está desapareciendo de muchas zonas del Caribe.

Pero gran parte del trabajo será comprobar el estado de los corales, como el cuerno de ciervo o alce ( Acropora sp. ), el coral mostaza ( Monstratea sp. ) o hidrocorales como el coral de fuego ( Millepora sp. ).

En breve comenzaremos con las inmersiones y todo el mundo empieza a estar inquieto y con ganas de ir allá abajo.

Todos nuestros submarinistas, tanto los compañeros de ZOEA, Inés García Foungairiño y Sole Esnaola, como la camarógrafa Mar Mas y el fotógrafo Houssine Kaddachi están deseando sumergirse.

Intentaremos realizar algunas inmersiones nocturnas ya que es el momento en que gran parte de las especies del arrecife son mucho más activas. Se acercan unas jornadas densas y agotadoras, pero todos estamos dispuestos y deseando empezar.

Llegando a Cayor Cochinos

Lunes, 14 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Durante la noche del 13 al 14 de marzo tuvimos muy buen viento y pudimos estar varias horas navegando a vela. Tan sólo con la génova fuimos a unos 9-10 nudos con una velocidad del viento de 25-30 nudos. Fue un momento muy agradable después de tantas horas navegando a motor ya que, o los vientos eran demasiado flojos, o eran constantemente de proa.

A primera hora de la mañana encontramos un pez volador ( Hirundichthys speculiger ) de casi 25 centímetros que había quedado sobre la cubierta. Se ve que en uno de sus vuelos equivocó la dirección y terminó sobre el catamarán. A veces es curioso pararse a ver lo que significan los nombres científicos para entender cómo hemos nombrado a las especies. Hirundichthys podrían traducirse por algo así como " pez golondrina ".

 

© OCEANA / Nuño Ramos

Durante el resto del día nos encontramos con la tónica general durante toda la travesía desde que dejamos el Canal de Panamá: no vimos ni un sólo barco en nuestro camino, ningún delfín, y sólo un par de fragatas ( Fregata magnificiens ) que se acercaron a nuestra popa.

Por la tarde, cuando nos encontrábamos entre la isla de Guanaja y el litoral hondureño, comprobamos que, a menos de media milla, el mar estaba en ebullición. Al poco tiempo vimos un banco de atunes que se dedicaba a atacar a otro banco de pequeños pelágicos. Algunas gaviotas también se acercaron al lugar para aprovechar el bullicio y poder sacar provecho de la caza.

La diversión nos duró poco y continuamos camino hacia La Ceiba ( un puerto al sur de Cayos Cochinos donde pasaremos aduana y nos encontraremos con el equipo de la Estación Biológica del Parque ). Llegamos ya allí de noche.

Por la mañana tuvimos la oportunidad de disfrutar del paisaje del puerto en el que nos encontrábamos rodeados por manglares y con unas preciosas montañas cubiertas de vegetación tropical al fondo.

Mientras nos afanábamos en limpiar el barco y quitarle todo el salitre, a nuestro alrededor teníamos colibríes, mariposas, sapos, escarabajos del tamaño de un puño, mangles de Avicenia de casi 20 metros de alto y todo cuanto se puede esperar en este ecosistema. Y entre las raíces del manglar, multitud de larvas de peces, algún que otro cíclido y peces angel que iban y venían desde nuestro casco hasta el manglar.

Rumbo a Cayos Cochinos

Viernes, 11 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Tras haber dejado atrás el Canal de Panamá y las decenas de barcos anclados que estaban frente a Colón esperando tener paso para el Pacífico, hemos puesto rumbo al Norte a través de las aguas de Panamá, Costa Rica y Nicaragua. Llevamos casi 400 millas recorridas desde entonces y, salvo ayer, que tuvimos en ocasiones olas de más de dos metros, la navegación ha sido bastante tranquila. Nos mantenemos a bastante distancia de la costa, quizá por eso no hemos visto prácticamente nada; ni barcos, ni delfines y casi ni aves marinas. Sólo tres gaviotas ( Larus spp. ), dos pardelas ( Puffinus spp ) que se encontraban descansando sobre maderos a la deriva, y un charrán real ( Sterna maximus ) que cruzó nuestra proa. Esta zona de Centroamérica corresponde con la famosa - pero poco frecuentada - Costa de los Mosquitos, popularizada hace una década por la película de Harrison Ford, que encarnaba un aventurero padre de familia empeñado en crear una fábrica de hielo en medio de la selva.

Aparte de eso, nos hemos tenido que contentar con los vuelos de los peces volarores ( Exocoetidae ) que, por cierto, dieron nombre a los misiles ingleses Exocet por su vuelo rasante y superando las olas, tristemente célebres por su uso durante la guerra de la Malvinas.

Las manchas dispersas de sargazos que vamos encontrando en nuestro camino son poco densas y se distribuyen de forma irregular. Hemos cogido algunos de ellos para identificarlos y observarlos de cerca. Se trata del conocido como sargazo del Golfo ( Sargassum fluitans ), un alga parda que no vive fija al sustrato sino que se encuentra a la deriva. También hemos visto algunos " ramilletes " de otra alga parda , se trata de la Cystoriacea Turbinaria turbinata.

El talo de los sargazos que estamos encontrando está frecuentemente colonizado por pequeños cirrípedos lepadomorfos ( percebitos ), briozoos y diminutos anélidos. Bajo las algas suelen situarse pequeños peces y larvas. Este es un comportamiento habitual en muchos organismos marinos pequeños, que utilizan todo lo que flota, incluyendo basuras, para situarse debajo y aprovechar su protección frente a predadores.

En este momento nos encontramos al norte de las costas de Nicaragua y hemos encontrado los primeros barcos pesqueros. Parecen ser naseros, posiblemente para la captura de langosta del Caribe ( Panulirus argus ) que es una pesquería de gran importancia en la zona.

Las olas de dos metros y la marejada nos dejaron a los recién llegados un poco caos durante unas horas, pero una vez pasados los mareos, nos encontramos pletóricos de nuevo, intentando avistar todo lo que está al alcance de nuestros binoculares entre guardia y guardia.

Ahora continuamos camino hacia Cayos Cochinos y las Islas de la Bahía en Honduras. Es una zona de gran riqueza biológica donde queremos observar el estado de los corales y ver cómo se recuperan de los dos episodios de blanqueo que sufrieron durante los años noventa y los daños provocados por el huracán Mitch.

Cayos Cochinos es un hermoso grupo de cayos e islas ubicados cerca de la costa. Es un verdadero paraíso, dos de sus islas se conservan en estado natural al no haber sido explotadas debido a su difícil acceso. Los cayos ofrecen gran variedad de riquezas, que a nivel submarino empiezan con los arrecifes más vírgenes de Honduras, ofrecen además una gran variedad de flora y fauna en tierra.

Mientras nos dirigimos a La Ceiba, la localidad de Honduras donde pensamos llevar a cabo los trámites de inmigración y aduanas, y contactar con nuestros compañeros de la Fundación Hondureña de los Arrecifes Coralinos, a primera hora encontramos más pesqueros, los hemos visto durante toda la noche. Y al amanecer, una pardela sobre un bote de plástico que flota cerca de nosotros.

 

© OCEANA

Sobre las diez de la mañana aparecen dos delfines moteados ( Stenella frontalis ), pero apenas se quedan medio minuto y pasan de largo. Dos horas más tarde vuelven los dos animales y esta vez sí permanecen algo más con nosotros. El mayor de ellos tiene los claros puntos distintivos de especie cubriéndole casi todo el cuerpo, pero el más joven apenas tiene unas pocas.

El viento no nos es favorable por lo que apenas utilizamos las velas, vamos a motor la mayor parte del tiempo. El catamarán Ranger tiene dos motores Isuzu de 150 cv cada uno, lo que nos da una media se seis nudos y medio.

Una vez recuperadas las ganas de comer, perdidas durante los dos últimos días de oleaje, preparamos una comida de marcado carácter mediterráneo: jamón, queso, pan aceite y ajo, que nos saben a gloria y nos dan la fuerza suficiente para aguantar unas cuantas horas más bajo el sol.

Por la tarde, nos empiezan a sobrevolar algunas fragatas ( Fregata magnificiens ) y como no, nuestros amigos e omnipresentes durante estos días, los peces voladores.

Tenemos un pequeño problema con el agua dulce, por lo que interrumpimos por un momento la travesía apagando motores y buscando la fuga de agua dulce. El momento es aprovechado por todos para darnos un chapuzón, el sol es intenso.

Ponemos de nuevo los motores en marcha, rumbo 270 º W, pronto llegaremos a La Ceiba, camino de Cayos Cochinos.

Canal de Panamá

Miércoles, 9 de Marzo de 2005 - Maribel López -

Llegamos a Panamá y nos dirigimos directamente al muelle donde se encontraba el Ranger. Allí nos esperaban nuestros compañeros de expedición para hacer el relevo, cargando combustible y preparando el barco para cruzar el canal de Panamá.

Durante todo el día hemos estado observando los peces que nos acompañan en esta espera. Decenas de peces erizo mapache ( Diodon holocanthus ) y multitud de pequeños bancos de larvas están a nuestro alrededor. Se acercan al Ranger y al pantalán y mordisquean las algas que crecen pegadas al casco o a los postes del muelle. Lo lento de sus movimientos hace que los veamos con total nitidez e incluso que los podamos tocar.

Un poco más allá hay algunos peces sargentos ( Abudefduf troschelii ) mucho más ágiles que no paran de buscar algún desperdicio que llegue al mar para devorarlo.

Algo más lejos se apiñan decenas de buques esperando su turno para atravesar el Canal. Ro-Ro’s, petroleros, portacontenedores…, y no excesivamente lejos de nosotros un par de grandes atuneros congeladores.

Los tripulantes del barco Marviva regresan a Golfito, su base en Costa Rica, después de acompañar y dar apoyo durante varios días al Oceana Ranger. Un apoyo sin el cual nuestro trabajo hubiese sido mucho más difícil de llevar a cabo.

Muy temprano, casi de madrugada abandonamos la Marina Flamenco con el objetivo de cruzar el canal de Panamá, en tan sólo 15 horas estaremos en el Caribe. El canal de Panamá permite el paso del Pacífico al Atlántico desde 1914, en el último año aproximadamente 14.000 barcos lo han utilizado, siendo en su mayoría barcos chinos que transportan hierro y petróleo.

Acompañados de pelicanos pardos ( Pelecanus occidentalis ), algunas gaviotas de Bonaparte ( Larus philadelphia ) y unos pocos charranes reales ( Sterna maximus ) empezamos nuestro tránsito. Después de unas horas de espera empezamos a atravesar las compuertas de forma lenta. Recibimos apoyo desde los dos lados del canal, nos acompaña en el paso un barco de turistas que se muestran muy interesados en saber que es Oceana y lo que estamos haciendo. No siempre se cruza el paso del canal con barcos parecidos en tamaño, grandes cargueros esperan su turno. Estos últimos son ayudados con locomotoras a los dos extremos del canal que mide aproximadamente unos 33 metros de ancho.

Abarloados los barcos empiezan a subir el nivel del agua, las exclusas se han cerrado y poco a poco vamos emergiendo, 20 minutos después hacemos maniobra, soltamos estachas y pasamos de uno en uno hasta llegar a la siguiente exclusa. El recorrido es lento pero siempre con sensación de seguridad, no parece haber grandes riesgos. Curiosamente en ocasiones hacen el paso barcos que viajan en diferente sentido de paso haciendo la operación más compleja.

Hay tres series de compuertas que pasar: Miraflores, Pedro Miguel y las que dejan paso al lago Gatún.

Las cámaras web instaladas en Miraflores y Gatún nos ofrecen la posibilidad de que nuestros compañeros en las oficinas puedan compartir este momento histórico en la primera expedición trasatlántica del Ranger. Nos comunicamos con ellos a través de un sistema para cortos mensajes por satélite, y nos transmiten el entusiasmo de podernos ver, en directo, desde las pantallas del ordenador y utilizando la página web del Canal de Panamá.

De nuevo charranes, fragatas y algún que otro cormorán por el camino señalizado por boyas, y como no, los omnipresentes zopilotes. Poniendo un poco de atención al pasar el canal y mirar hacia los árboles, hemos divisado algún perezoso ( Choloepus spp. ) descansando en las ramas.

Antes de pasar la última exclusa, debemos aguardar nuestro turno en un lago de agua dulce rodeado de pequeños islotes, muy frondosos, con una gran variedad de vegetación. Aprovechamos para refrescarnos durante unos breves minutos.

Una vez pasada la última exclusa salimos al Caribe. Fondeamos en Colón donde pasamos la noche y donde nos prepararemos para salir hacia Cayos Cochinos.

Graduación de la Policía Ecológica de Coiba

Miércoles, 2 de Marzo de 2005 - Sandy Mayson -

El mediodía nos sorprende sentados en los húmedos bancos de madera que hay en la cima de una colina en Coiba, rodeados por treinta policías uniformados. Uno a uno van avanzando hasta el podio que hay delante de ellos, saludan de forma extravagante y reciben el diploma enrollado en bambú que les entrega el Vicegobernador de la Provincia de Veraguas. Entre el público, además de la tripulación del Oceana Ranger, hay guardias del parque, miembros de MarViva, dos reporteros de televisión y un puñado de convictos que están llegando al final de sus condenas y se han distinguido por su buen comportamiento.

Estamos en la ceremonia de graduación de la primera promoción de la Policía Ecológica de Coiba. Este lugar fue una prisión; ahora es un parque natural, y la policía ecológica va sustituyendo gradualmente a la policía convencional. A diferencia de los guardias del parque, pueden llevar armas y dan a la implantación de las nuevas leyes del parque un toque de autoridad que todos parecen apreciar.

Pasamos en tierra toda la mañana, apenas el tiempo suficiente para hacernos una idea de quién vive en esta isla y por qué. En primer lugar están los policías normales, que se irán muy pronto. En segundo lugar los miembros de la nueva policía ecológica, algunos de los cuales permanecerán aquí. Y finalmente, los presidiarios. Después del cierre de la prisión de Coiba y del envío de los presos al continente, los policías que se quedaron descubrieron la cantidad de trabajo que hacía falta para mantener la base y solicitaron el regreso de los prisioneros con mejor comportamiento para que les ayudaran.

Uno de ellos, Antonio, nos sirvió de guía. La base es como una ciudad semiabandonada: hay barracas de cemento a lo largo de la playa, una iglesia sin techo presidida por siluetas de buitres, un puñado de edificios administrativos en distintos grados de ruina. Los propios edificios de la prisión han sido invadidos por parras, pero las barras oxidadas continúan siendo tan inquebrantables como siempre y aún es posible oír el ruido metálico de las puertas de las celdas al abrirlas. Según nos dice Antonio, en cada celda vivían entre 15 y 20 hombres. Sí, es verdad que los guardias se encerraban a sí mismos mientras los prisioneros vagaban a sus anchas por las noches. Y sí, es cierto que se daba todo tipo de violencia. En Coiba hay dos cementerios donde, en tumbas anónimas, reposan los hombres que murieron aquí.

Pero todo eso parece pertenecer a un pasado muy lejano. Ahora mismo, los nuevos policías ecológicos se mantienen firmes en sus uniformes caquis, gorros negros y botas negras hasta las rodillas mientras cantan el himno de la policía panameña acompañados por los pájaros. Colina abajo, a través de los árboles y las barracas de cemento, se ve el color azul de la bahía.

¿Quién se va a creer que en el Océano Pacífico hay una isla habitada por científicos, guardias, presidiarios y policías de la naturaleza que viven y trabajan juntos? Pero así es Coiba: una cárcel convertida en refugio vigilado por prisioneros, un santuario marino protegido por su propio horror durante un siglo caótico. Menuda historia. Menudo sitio.

Trabajo en Coiba

Martes, 1 de Marzo de 2005 - Sandy Mayson -

El Sol está a punto de ponerse y, después de pasar toda la mañana buceando, filmando y explorando el territorio, todo el mundo está de vuelta a bordo. Pero no será por mucho tiempo. El compresor hace un ruido ensordecedor en la cubierta de popa, mientras llena los depósitos. Afortunadamente, terminará dentro de poco y el equipo de filmación saldrá una vez más para una inmersión nocturna. Mientras estamos anclados el barco es como un aeropuerto: gente que viene y va, boletines de noticias que suenan fugazmente en la radio o aparecen en alguno de los tablones de anuncios de la cabina,… Lo mejor que se puede hacer para conservar la cordura es aceptar que nunca se sabrá exactamente lo que está ocurriendo.

Más tarde, por la noche, nos volveremos a encontrar todos a bordo, donde Sandra preparará la cena con la ayuda de cualquiera que se presente voluntario. Sentados a la mesa hablaremos de lo que hemos hecho hoy y de lo que haremos mañana.

De patrulla en Coiba

Lunes, 28 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Nunca pensé que llegaría el día en que tendría que hacer estas cosas: lanzar un cubo vacío por la borda de un barco de forma que llegue al agua con el ángulo exacto para llenarse inmediatamente y volverlo a subir a bordo para derramarlo sobre mi cabeza llena de champú; extender crema bronceadora por mi espalda sin dejar ni un milímetro; dormir sólo una o dos horas pero en cualquier momento, ya sea de día o de noche. O saber cómo hacer un as de guía, que es la cosa más fácil del mundo cuando te la explican pero absolutamente imposible si te dejan sola con la cuerda en tus manos. Todas estas cosas son importantes cuando vives en un barco.

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Pero hablemos de cosas un poco más serias. Ayer se hizo la primera patrulla marítima en Coiba desde la entrada en vigor de las nuevas leyes de pesca. Salimos por la tarde en el MarViva III, con tiempo despejado. Mientras avanzábamos hacia el noroeste desde la isla principal pasamos junto a otras islas más pequeñas, Rancherita y Coibita. La patrulla estaba compuesta por dos miembros de MarViva ( Stanley Canales, el capitán del barco, y Miguel Delgado ), además de Rodrigo Rodríguez, jefe de los guardias del parque de Coiba, y Rolando Ruiloba, director del parque y miembro de la Autoridad Nacional del Ambiente ( ANAM ) de Panamá. Pasamos el tiempo hablando sobre Coiba, las nuevas leyes de pesca y la colaboración entre ANAM y MarViva, que hasta ahora ha sido perfecta.

Y eso es bueno, porque está claro que hace falta algo así. Los guardias del parque dicen que, con el cierre gradual de los campos de prisioneros, los barcos pesqueros se fueron atreviendo a acercarse cada vez más a las costas de Coiba para practicar todo tipo de pesca: comercial y artesanal, arrastre de camarones, nasas, palangre, captura de aletas de tiburón, inmersiones en busca de caracolas,… y unos pocos meses bastaron para hacer un daño enorme. Sólo con el agotamiento de los recursos y el inicio de las patrullas comenzaron a retirarse los barcos, dicen los guardias. Ahora son muchos menos, y los guardias confían en que la cosa continúe así.

A las cinco en punto vimos delfines a nuestro lado. Había muchos, pero se quedaron poco tiempo. A las seis retiramos una boya de las que dejan en el agua los palangreros para marcar los lugares donde pescan y utilizarlas como anclas para sus líneas. Rodrigo tiró de ella y la ató al timón.

Más tarde, a eso de las siete, avistamos un barco. Ya había oscurecido y apenas si podíamos vislumbrar los contornos de un pequeño islote frente a nosotros cuando apareció una luz en el horizonte. Unos instantes más tarde había dos luces, luego tres, y de pronto, cuando yo pensaba que estaría todavía muy lejos, el barco se materializó a nuestro lado. Era un barco artesanal, de madera, muy pequeño y muy oscuro; sus luces eran tan tenues que habían confundido por completo mi sentido de la distancia. Parecía escorado sobre las aguas. De los cuatro hombres que formaban su tripulación, algunos parecían muy jóvenes y estaban encaramados a la borda del barco con sus pechos desnudos. La voz de Rodrigo se impuso a las olas y la lluvia - " sí, tienen permiso "- y me sentí aliviada. Ahora lo sabía: Éste es el tipo de pesca que se puede practicar en el parque.

Después de eso, la patrulla transcurrió sin incidentes. Es una buena señal.

Coiba

Domingo, 27 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

La Isla de Coiba es la más grande del Pacífico en América Central. Tiene aproximadamente tres veces el tamaño de Manhattan, es veinte veces más grande que la Isla del Coco y está a sólo 12 millas de la costa de Panamá. Allí se encuentra el arrecife de coral más grande del Pacífico Central, y allí acuden ballenas azules, ballenas jorobadas, orcas y delfines rayados tropicales para alimentarse y dar a luz a sus crías. En Coiba viven tiburones, mantas, picudos y atunes, y en sus playas ponen sus huevos cuatro especies amenazadas de tortugas de mar. Sus costas de manglares están repletas de cocodrilos. La isla es muy conocida en Panamá, pero no por su riqueza biológica. Durante todo el siglo pasado, la palabra " Coiba " era sinónimo de terror.

Hasta el año pasado, Coiba era una prisión federal en la que se encerraba a los delincuentes más peligrosos de Panamá ( peligrosos para la sociedad o para el poder político imperante ). Se trataba de una cárcel dispersa, con campos de prisioneros repartidos por varios puntos de la isla. Según la leyenda, los presos podían vagar libremente por la isla durante la noche, mientras los guardias y otros reclusos menos atrevidos permanecían encerrados. La violencia estaba siempre presente, aunque no siempre proviniera del hombre; además de los cocodrilos, en Coiba viven 15 especies de serpientes, incluyendo la mortífera barba amarilla y serpientes coral.

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

La población de la prisión fue disminuyendo gradualmente hacia el final del siglo XX, pero a pesar de ello la guía The Panama Guide ( segunda edición, 2001 ) seguía avisando a los visitantes de que " debido a la continua presencia de la colonia penal, el lugar más seguro para anclar es junto a la estación biológica de Punta Machete, en el extremo nordeste de Coiba... Los policías son muy amables y se ofrecerán a servir de guía y protección armada en expediciones por los senderos de la isla. " De Jicarón, una isla más pequeña perteneciente al archipiélago de Coiba ( que incluye, además de Coiba, otras ocho islas de menor tamaño y 40 islotes ), la guía dice: " Esta isla, separada de Coiba por un amplio canal, tiene corrientes muy fuertes que la convierten en un lugar seguro contra posibles emboscadas. Está deshabitada y la belleza de su exuberante paisaje es indescriptible. Jicarón es sin duda el lugar más hermoso de todo el Pacífico panameño. "

La belleza de Coiba ha atraído a muchos otros, y la historia de la isla no siempre ha sido tan sombría. Una científica del Instituto Smithsoniano, Alicia Ibáñez, lleva varios años viviendo y trabajando en la isla, ayudada por un guardia y un recluso, Mali Mali, que después de cumplir su condena decidió quedarse para seguir colaborando en el proyecto y que es hoy guardia oficial del parque y el mejor guía de la isla.

La prisión cerró definitivamente en julio de 2004, cuando fueron evacuados los últimos prisioneros. Nadie sabe a ciencia cierta qué crímenes les habían llevado a Coiba. Todo eso forma parte del pasado de la isla, pero en cualquier caso los reclusos han pagado su deuda de alguna manera: su presencia ha hecho que este lugar permaneciera prácticamente inmune a la degradación industrial. Coiba y su archipiélago se convirtieron en parque nacional en 1991 por un decreto que el año pasado alcanzó el rango de ley.

En su grado actual de conservación, Coiba es un lugar de un inmenso valor, especialmente por su vida marina. Coiba es un eslabón clave en la franja de islas del Pacífico de la que forman parte la Isla del Coco y las Galápagos. Su proximidad al continente la convierte en un lugar protegido de cría para peces de corta edad que migran a otras zonas cuando se convierten en adultos. Por ello, mantener intacto el ecosistema marino de Coiba es vital para la conservación de las poblaciones de atunes y picudos que se pescan y consumen en todo el mundo.

© OCEANA / Houssine Kaddachi

A escala más local, Coiba debe seguir proporcionando alimento a las comunidades costeras de Panamá. La pesca a pequeña escala es una actividad que se practica en el país desde tiempos muy antiguos. De hecho, la palabra " Panamá " significa " abundancia de peces " en un idioma indígena, y aunque este apelativo ya no se puede aplicar a las zonas costeras invadidas por flotas industriales en los años 70 y 80, sigue describiendo a Coiba a la perfección. Según la nueva normativa del parque, la pesca a pequeña escala está permitida en la zona, aunque sometida a una regulación muy estricta. Todos los barcos deben solicitar un permiso al servicio de guardacostas, y el aparejo que se puede utilizar está limitado a una línea y tres anzuelos, lo suficiente para una familia o una pequeña comunidad. Se confía en que Coiba pueda seguir surtiendo de peces a los pescadores locales sin por ello dejar de ser un lugar de cría que contribuya a la recuperación de poblaciones en costas sometidas a una pesca más intensiva.

La transformación de Coiba de prisión en parque nacional es muy reciente y todavía continúa. El miércoles se graduará la primera promoción de la Policía Ecológica de Coiba, que mantendrá una presencia permanente en la isla y colaborará con los guardias del parque y con MarViva en la aplicación de las nuevas normativas de pesca, que entraron en vigor este fin de semana. Ayer mismo, los guardias recogieron por primera vez varias millas de palangre de dos de los cuatro barcos que habían solicitado permiso para pescar en aguas del parque; los otros dos prefirieron abandonar la zona antes que renunciar a sus aparejos ilegales. Esta noche saldrá una patrulla conjunta de MarViva, vigilantes del parque y policía ecológica para vigilar los alrededores de la isla. El cambio del gobierno de Panamá en septiembre llevó al poder a una nueva administración. Todos los vigilantes de Coiba son nuevos, y por ello en esta primera patrulla serán supervisados personalmente por Rolando Ruiloba, director del Parque Nacional de Coiba. Mar también estará allí para filmar y escribir sobre ello. Ciertamente, el Ranger no podía haber llegado en un momento más importante.

Breve regreso a Golfito

Sábado, 26 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Hemos vuelto a Golfito, donde pasaremos unos días que aprovecharemos para reponer provisiones, ducharnos y enviar información sobre la Isla del Coco al resto del mundo. Hoy hemos tenido una rueda de prensa conjunta de Oceana y MarViva en la sede de MarViva, hasta donde llegó un autobús desde San José con periodistas y cámaras.

Xavier contó lo ocurrido con la Isla del Coco, algo que sigue impresionando por mucho que ya resulte familiar para algunos de nosotros. Básicamente, la historia es ésta: Hasta hace muy poco, la Isla del Coco era un lugar virgen y apartado. Fue refugio de piratas y algún que otro ballenero, pero por lo demás era remota y desconocida. En la década de 1970, sin embargo, el rápido agotamiento de los caladeros próximos a la costa llevó a las flotas pesqueras a frecuentar la isla en número cada vez mayor. Costa Rica declaró parque nacional la Isla del Coco y 12 millas de mar a su alrededor en 1978 y la UNESCO la distinguió como Patrimonio de la Humanidad en 1997, pero estas distinciones significaban muy poco en la práctica, ya que se seguía practicando la pesca industrial a gran escala. Todo ello hizo que comenzara a declinar uno de los más extraordinarios tesoros marinos del planeta. Las cosas sólo empezaron a mejorar en 2002, con la creación de MarViva y el inicio de las patrullas conjuntas. El cambio fue espectacular.

Como dijo Xavier, " El trabajo que se está realizando en la Isla del Coco demuestra que la asociación profesional y la cooperación leal entre gobiernos, empresas privadas y ONGs puede dar resultados muy rápidamente. En tres años MarViva ha hecho muchas cosas importantes en esta zona. Transplantar este método a otras partes del mundo sería una forma excelente de cambiar la situación de los océanos. "

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Por supuesto, queda todavía mucho por hacer. Los palangreros siguen presentes en los límites del parque, esperando una oportunidad para entrar y dispuestos a correr el riesgo de ser detenidos. Tal vez sea una prueba más del continuo agotamiento de los caladeros próximos a la costa, o bien una demostración del éxito del proyecto en la recuperación de la considerable riqueza marina de la Isla del Coco, o quizás una combinación de ambas cosas.

En la rueda de prensa estaban representadas cuatro organizaciones. Tomaron la palabra Xavier Pastor, director de Oceana en Europa, Micheal Rothchild, director ejecutivo de MarViva en Costa Rica, y Juan Pablo Camblor, director de ZOEA en España. Mar Mas, fundadora y presidenta de Kaisut Media y responsable de videografía en la expedición del Ranger, presentó un vídeo montado a partir del material rodado en la Isla del Coco. Es muy fácil perderse en los detalles del trabajo mientras estás navegando, buceando y filmando, pero aquí teníamos la suma de todo: cuatro organizaciones dedicadas a un esfuerzo coordinado para evaluar la situación en una de las áreas oceánicas más extraordinarias que existen y para comunicar al público en general una idea de lo que son y pueden ser los océanos. Fue estupendo formar parte de la audiencia y ver cómo todo va cobrando sentido.

Una tortuga marina en medio del océano

Viernes, 25 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

De nuevo sobre las olas. Todas las mañanas me despierto a las 6 y, olvidando que duermo en una litera, me doy un golpe en la cabeza al incorporarme. No fue fácil abandonar la Isla del Coco, pero es agradable estar otra vez en marcha. Queda mucho por hacer.

Ayer avistamos una tortuga de mar. Es la primera que veo y, desde lejos, creí que se trataba de algún desecho, un objeto oscuro flotando en un mar transparente y completamente tranquilo. Al acercarnos pudimos distinguir más claramente el caparazón de la tortuga con una cresta en su centro, un rasgo que distingue a los ejemplares jóvenes de algunas especies. Lo más probable es que fuera una tortuga negra.

Las tortugas negras ( llamadas también tortugas verdes del Pacífico y Chelonia mydas agassizi ) ponen sus huevos en playas a lo largo de la costa del Pacífico costarricense y también en las costas de Méjico, El Salvador, Nicaragua y Colombia. Están en serio peligro de extinción, como casi todas las especies de tortugas de mar. Uno de los motivos para ello es la caza furtiva de huevos, aunque en estas aguas también son capturadas accidentalmente por pescadores comerciales, especialmente palangreros como los que las patrullas de MarViva intentan mantener bajo control en torno a la Isla del Coco. Según Pretoma, una ONG centroamericana dedicada a la defensa de los océanos y con base en Costa Rica, en los últimos años han llegado a las playas costarricenses docenas de tortugas negras muertas y con heridas causadas por aparejos de pesca. Aunque la captura accidental de tortugas de mar es un problema grave en todo el mundo ( las tortugas de mar son animales migratorios y viajan grandes distancias entre las áreas de alimentación y las de puesta ), en esta zona se necesita una solución con especial urgencia, ya que Costa Rica es una de las zonas de puesta más importantes del planeta. MarViva y otras organizaciones trabajan para fomentar el uso de anzuelos redondos, TED ( Turtle Excluder Devices ) y otras artes de pesca con menos probabilidad de causar heridas a las tortugas. Oceana complementa estos esfuerzos haciendo lo mismo en los Estados Unidos y Europa. Un cambio en las normativas internacionales sería un avance fundamental.

Hoy, viernes, hemos visto delfines. Aunque debería decir que los han visto los demás, porque yo estaba trabajando bajo cubierta. Pero las imágenes eran increíbles, y sólo escuchar lo que contaba el resto de la tripulación ha sido suficiente para dar al día un toque de color.

Partida de la Isla de Coco y niveles tróficos en acción

Jueves, 24 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Abandonamos la Isla de Coco. Navegamos hacia el nordeste dejando la isla a nuestra espalda, magnífica y rebosante de agua como si acabara de surgir de las profundidades, con sólo las nubes sobre ella.

Al salir nos cruzamos con otro palangrero, el segundo que vemos desde nuestra llegada a la isla. El primero había alegado problemas con el motor como razón para permanecer anclado en la bahía; es una excusa frecuente que no hay forma de confirmar. Ayer por la noche, los patrulleros de MarViva retiraron de las aguas del parque un palangre de seis millas. Pese a todo, eso no es nada. Los guardias del parque y el personal de MarViva me cuentan que hace tres años, antes de iniciar sus patrullas conjuntas, había siempre entre treinta y cuarenta pesqueros en las aguas del parque. No me cuesta ningún trabajo creerlo. Es impresionante poder ver de primera mano los continuos esfuerzos de vigilancia, con patrullas que se pasan fuera toda la noche sin más compañía que la oscuridad, las tormentas y la presión constante de saber que al menor descuido aparecerán de nuevo los palangreros. El nuevo nivel de protección en torno a la Isla del Coco es eficaz y al mismo tiempo discreto.

Pero la diferencia es enorme. El equipo de filmación se sumergió hoy por última vez antes de nuestra partida. Juan Pablo lo cuenta así:

 

© OCEANA / Houssine Kaddachi

" El lugar se llamaba " Roca Sucia " - un paraje que atrae a muchas aves - " y es un pequeño islote rocoso sin vegetación de ningún tipo. Bajo el agua, las paredes de roca son casi verticales y alcanzan 55-60 metros de profundidad. La roca forma una especie de pirámide, muy pronunciada al principio pero con una pendiente mucho más suave cerca del fondo.

Lo increíble de esta inmersión es que fue una perfecta representación de la cadena trófica, o alimenticia, del ecosistema marino de la Isla de Coco. En el fondo, a una profundidad de 50 metros, se encuentran los grandes depredadores que forman la punta de la pirámide. Son los tiburones martillo, que en esta zona se conocen como " cornudas ". Vimos dos o tres de gran tamaño que patrullaban en círculos la base de la roca. No había nada más. Era un lugar lúgubre, sin más que esos dos o tres tiburones nadando en círculos...

Un poco más arriba, a 35-40 metros, había lenguas de arena en la roca casi vertical. Aquí encontramos otro tipo de tiburón, los tiburones de arrecife. Estaban descansando. Los tiburones martillo, como la mayor parte de los tiburones, se mueven constantemente en el agua, pero los tiburones de arrecife son una excepción.

Y a 30 metros, los jureles, otro importante depredador. Formaban pequeños grupos y eran grandes, de unos 60 centímetros aproximadamente. Aquí vimos también un par de rayas pintadas tropicales.

Más cerca de la superficie, los peces son más pequeños y están presentes en mayor número. También aumenta la variedad de las especies. En las fisuras oscuras y cavernosas de la roca había ojones o peces soldado. Más afuera vimos peces mariposa, cirujanos, peces loro y cientos y cientos de castañuelas.

Fue una de las inmersiones más bellas de mi vida, tanto porque las condiciones eran perfectas como porque no es nada frecuente ver una variedad tan enorme de especies fuera de los arrecifes de coral. Es evidente que el trabajo de MarViva, el Gobierno y FAICO por proteger la isla ha dado fruto. Todos los tiburones, desde el martillo a la raya, se capturan con técnicas de palangre. Si no hubiera leyes de pesca ni control sobre los barcos pesqueros, no existiría tal cantidad y variedad de especies. Toda la estructura del sistema cambia si desaparecen los depredadores superiores.

Hay un fenómeno que los biólogos llaman " efecto reserva " y que consiste en que, en las zonas donde la pesca está regulada, se produce un aumento en el número de especies, en el número de individuos y en su tamaño. Gracias al trabajo de MarViva, es evidente que este fenómeno se da también en la Isla del Coco.

Por lo que se refiere al trabajo de Oceana, puedo decir que me siento personal y profesionalmente orgulloso de formar parte de este equipo. En el campo de la protección y la educación medioambiental no es nada fácil encontrar proyectos de este tipo y a esta escala. Para un biólogo marino es una gran oportunidad colaborar en una iniciativa como ésta, en un barco de 22 metros en el que trabajan doce personas, cada una con su propia misión, en algunas de las zonas más inaccesibles y mejor conservadas del planeta."

Tercer día en la Isla de Coco

Miércoles, 23 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Esta tarde el equipo de filmación se ha tomado un descanso, así que los demás a bordo del Ranger ( redactores y tripulación de apoyo ) aprovechamos para ir a Manuelita. No sé por dónde empezar.

Salimos a la caída de la tarde. El cielo estaba oscuro y pequeñas olas con crestas blancas rompían la superficie del océano. Houssine, que se defiende en tres idiomas, nos explicó cómo usar los equipos y nos puso en el bote. Aitor, un submarinista de los pies a la cabeza pero demasiado generoso para ponerse unas gafas sin esperar a los demás, nos llevó sobre las olas hasta Manuelita.

Con los respiradores y las gafas puestas, nos sentamos en un lado del bote y nos dejamos caer de espaldas, con las aletas hacia arriba.

¡ Hay tantas cosas que ver bajo el agua ! Demasiadas para saber adónde mirar. El fondo era rocoso como un paisaje lunar, con cráteres y grandes rocas aquí y allá. Cada pocos metros surgía del lecho marino una formación rocosa que parecía salida de otro mundo. Había peces por todas partes: grupos de peces soldado ( rojos con grandes ojos negros ), cirujanos de un profundo color púrpura con ribetes dorados, peces trompeta, algunos de color amarillo brillante, otros translúcidos y con puntos azules en un extremo,… Es imposible distinguir la parte delantera de un pez trompeta de la trasera. Esto puede ser un eficaz factor disuasorio para depredadores y admiradores por igual, y de hecho yo me encontré más de una vez buscando los ojos del pez en el extremo equivocado. Había langostas en grietas, anémonas entre las rocas, peces globo ( algunos amarillos, otros en blanco y negro y moteados ), elegantes angelotes de gran tamaño, peces mariposa… ¡ Tantos y tantos peces ! De vez en cuando aparecía algún pez loro con su aire paranoico; no me parece que se puedan mover demasiado rápido con esa cabeza tan grande. También había meros, peces grandes y lentos moteados en azul y verde o en marrón y gris, que ni siquiera se movían cuando nos acercábamos; se limitaban a lanzarnos una mirada cínica y con aires de superioridad.

 

© OCEANA / ZOEA

Y también había tiburones, claro. Los que yo vi eran de punta blanca, pero otros buceadores vieron también tiburones jaquetones y de punta negra. Cuando nos zambullimos por primera vez había muy pocos. Cada cierto tiempo entraba en nuestro campo de visión un cuerpo liso y gris debajo o al lado de nosotros. Se mantenían cerca del fondo, deslizándose en torno a las esculturas rocosas sin un solo movimiento superfluo en sus cuerpos plateados y musculosos. Eran tiburones pequeños, de poco más de un metro probablemente. Se movían con giros rápidos y decididos de sus cuerpos, como a latigazos. Schaus schaus. Y seguían deslizándose. Schaus schaus. Deslizándose. Tuve que obligarme a respirar pausadamente y recordar lo que ya sabía: que los tiburones atacan a los humanos muy muy raramente, y siempre en defensa propia; que la inmensa mayoría de los ataques procede de especies más grandes y agresivas, como el tiburón tigre, el tiburón sarda o el gran tiburón blanco; que, al contrario del mito que inconscientemente yo había llegado a creer, los tiburones son criaturas inteligentes y precavidas que tienen más motivos para temer al hombre que nosotros para sentirnos amenazados por ellos.

La protección de la que disfrutan los tiburones en la Isla del Coco es, de hecho, uno de los puntos más sobresalientes del parque. Fuera de aquí se capturan tiburones en casi toda la región para comerciar con sus aletas. Las leyes sobre el tráfico de aletas de tiburón son permisivas, se aplican de forma selectiva o simplemente no existen. Las leyes de Costa Rica están entre las más severas de América Central: según la nueva ley de pesca, comerciar con aletas es técnicamente ilegal y todos los barcos están obligados a descargar sus capturas en muelles públicos. A pesar de eso, el gobierno carece del personal y los recursos necesarios para aplicar la ley, y en Punta Arenas abundan los muelles privados donde las aletas se transfieren de palangreros costarricenses a grandes buques que cruzan el Pacífico para llevarlas a Asia. " Sí, la ley existe ", dice Samuel Morales, miembro de la tripulación de MarViva, " pero si tienes dinero para construir tu propio muelle, no hay ningún problema. " Otros países de la zona, como El Salvador, no tienen ninguna ley sobre comercio con aletas de tiburón, y corre el rumor de que la atención que se ha comenzado a prestar al problema en Costa Rica está haciendo que se trasladen allí los barcos que se dedican a este tráfico. En cualquier caso, la Isla del Coco es un refugio muy necesario para tiburones que viven en un área hostil. Recordando todo esto, comencé a aspirar oxígeno con más tranquilidad y me dediqué a disfrutar de mi proximidad a unos animales tan increíbles y vulnerables.

Al terminar la inmersión, ascendimos hasta una profundidad de 5 m. para hacer una parada de descompresión. Al mirar hacia abajo vimos que el fondo oceánico bullía con tiburones. Había más y eran más grandes, y torcían y giraban sus cuerpos mientras se movían sin ir a ninguna parte. Nos quedamos mirando incrédulos, suspendidos en el agua y meciéndonos arriba y abajo al ritmo de las olas y de nuestra respiración. Como si a ellos les importara.

Segundo día en la Isla de Coco

Martes, 22 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Hoy hemos seguido filmando. A las nueve de la mañana estábamos en un barco de MarViva, saliendo de la bahía y rodeando la isla hasta llegar al otro lado. Este barco es más pequeño y más manejable que el Ranger, pero más grande y más estable que nuestros botes. MarViva nos lo ofreció para transportar al equipo de buceo de un sitio a otro.

Miguel ( uno de los capitanes de MarViva ) maneja el timón mientras Mar examina las aguas. De vez en cuando aparece por un instante una aleta o se ve algo que salta y se vuelve a sumergir con un chapoteo. Durante unos minutos nos acompañan delfines a proa. La vida marina de la Isla del Coco es extraordinaria incluso en la superficie, pero eso aquí resulta normal. La isla en sí es tan frondosa y húmeda como si estuviera literalmente empapada en agua, que cae a chorros por las laderas verdes y abruptas. Algunas de las cataratas desaparecen en el bosque, mientras que otras han labrado largos canales que van desde la parte alta de la isla hasta el mar. La Isla de Coco recibe 711 cm. de lluvia al año. Hay tanta agua que los guardias del parque que trabajan en la isla ( en turnos mensuales ) han construido una presa hidroeléctrica para dotar de energía a su base.

© OCEANA / Houssine Kaddachi

Hoy el cielo está gris y el océano algo revuelto. En el lugar de la inmersión ( otro islote ), fragatas y gaviotas enormes vuelan en círculos sobre la pirámide de rocas. Los del equipo de buceo ( Mar, Houssine, Aitor, Juan Pablo y Soledad ) preparan sus cosas y las cargan en el bote. Soltamos el cabo y... ¡ allá van ! En medio de las olas el bote parece un objeto pequeño y triste, y aún se hace más pequeño a medida que avanza hacia la roca y se aleja de nosotros. Una hora después los buceadores están de vuelta a bordo. La naturaleza de la zona es increíble, dicen, pero el agua está turbia. Hoy hay una corriente fuerte que dificulta la filmación.

Así seguimos todo el día, de un lado para otro. Es increíble estar en el agua, escuchar las historias de la tripulación de MarViva, ver el océano aunque sea desde la superficie. Pero la verdad está más abajo, y todos estamos ansiosos por ver las filmaciones.

Primer día en la Isla de Coco

Lunes, 21 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

La Isla de Coco es en realidad un pequeño archipiélago formado por una gran isla e incontables picos diminutos que surgen del Océano Pacífico. La isla principal está cubierta de bosques, mientras que los muchos islotes que la rodean parecen pequeñas pirámides de roca angulosa. La mayoría tienen al menos una caverna abierta a nivel del mar, y si el Sol las ilumina con el ángulo adecuado parecen cabañas con puertas y tejados de paja.

 

© OCEANA

Las islas son el centro de un área protegida que comprende 24 kilómetros cuadrados de tierra y 972 de agua. La dificultad de acceso fue lo que mantuvo la isla libre de la influencia del hombre hasta finales del siglo XX, cuando comenzó a verse invadida por barcos pesqueros que buscaban nuevos caladeros después de haber diezmado los de las costas. Pero la Isla del Coco tuvo suerte. La increíble cantidad y variedad de especies que viven en la isla y sus alrededores le dieron fama internacional, lo que le ha permitido conservarse prácticamente virgen. La UNESCO la declaró patrimonio de la humanidad en 1997, y desde 2002 está vigilada por MarViva y por los guardias oficiales del parque.

Nuestro trabajo aquí consiste en documentar la vida marina de la Isla del Coco con el fin de presentarla como ejemplo de lo que pueden ser los océanos y para apoyar los continuos esfuerzos que se realizan para proteger el parque. El equipo de buceadores no ha perdido el tiempo y hoy mismo han estado filmando cerca de un islote llamado Manuelita, que se encuentra al borde de nuestra bahía. Les vimos salir en un pequeño bote lleno de botellas, aletas y otros equipos, y unas horas después estaban de vuelta a bordo, interrumpiéndose unos a otros y hablando tan deprisa que, a pesar de que he rebobinado la cinta una y otra vez, he tenido que pedir a uno de mis compañeros español que me ayudase a transcribir las palabras de Mar. Esto es lo que nos contó:

 

© OCEANA

La isla Manuelita, por la parte donde estuvimos buceando, tiene un montón de rocas que descienden desde la isla y siguen bajando entre seis y veinte metros formando una pendiente muy suave, porque a veinte o veinticinco metros se llega a un fondo arenoso y entonces ves a tu alrededor piedras de todos los tamaños. Algunas rocas tenían ocho o nueve metros de altura y estaban llenas de todo tipo de especies. Había de todo, absolutamente de todo. Las rocas están completamente cubiertas de algas y pequeños invertebrados. Vimos algo de coral aquí y allá, aunque lo que más abundaba era la caballa. ¡ Pero había de todo ! Había tiburones, muchos tiburones… Tiburones de arrecife, tiburones pequeños de punta blanca, cinco, seis, ocho, doce, diecinueve… Y luego, cuando ya volvíamos y estábamos descendiendo por la pared, los vimos así de grandes ( gestos ). Era alucinante, todo lleno de criaturas diminutas, increíble, era precioso. También vimos a dos enormes jureles que perseguían a una anguila, y luego aparecieron como cinco tiburones. De punta blanca. Increíble. Increíble.

Llegada a Isla de Coco

Domingo, 20 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

¡ Hemos llegado ! Por fin estamos en la Isla de Coco. Ayer por la mañana avistamos una mancha gris en el horizonte, y por la tarde ya podíamos ver los peñascos de la isla, sus verdes colinas y dos barcos de MarViva anclados en la bahía. La excitación se apoderó de nosotros. Convencimos a Juan Pablo ( director de ZOEA y uno de los responsables de buceo del Ranger ) de que se subiera al mástil para filmar la llegada mientras se balanceaba como un mono en las jarcias. Nuestros dos invitados ( Marcela, directora de comunicaciones de MarViva, y Alex, de FAICO ) trabajan todos los días para proteger esta isla que jamás habían visto. Todos a bordo ( buceadores, biólogos, costarricenses, europeos y norteamericanos ) sabemos que se trata de una oportunidad única.

 

© OCEANA / Xavier Pastor

En la línea de 12 millas que marca los límites del parque marino pasamos junto a un palangrero allí parado. Tenía una tripulación de cinco o seis personas, una maraña de banderas verdes y negras ( se utilizan para marcar las boyas del palangre ) y en la popa llevaba escrito el nombre de su puerto de origen, " Punta Arenas ". Según Marcela, estos barcos están siempre en la frontera del parque esperando la ocasión de entrar, o bien hacen uso de sus conocimientos de las corrientes para hacer que el palangre penetre en el parque aunque legalmente el barco continúe fuera.

El motivo es evidente. Apenas hemos entrado en las aguas del parque cuando ya vemos dos delfines en la proa. Como dijo Marcela, " Es la prueba de que estamos llegando a la Isla de Coco ".

Anclamos en la bahía. Unos pocos días en la mar son suficientes para acostumbrarse a pasar sin algunos pequeños lujos, como la ducha. Desde que salimos de Golfito, nuestra higiene personal se ha limitado a poco más que a algún remojón ocasional con agua potable en la cara. Ahora que por fin hemos anclado, nos lanzamos desde la popa del Ranger al agua de un azul intenso. Algunos de los submarinistas profesionales que viajan a bordo ( Juan Pablo, Aitor, Houssine y Nuño, nuestro intrépido capitán ) se ponen las gafas y las aletas y, con gráciles movimientos, desaparecen bajo las aguas durante tanto tiempo que me parece imposible. Ya están en casa.

De guardia

Viernes, 18 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Salimos de Golfito ayer por la noche a eso de las 7, y desde entonces hemos estado viajando en dirección suroeste hacia la Isla de Coco. Sobre el océano reina una calma perfecta. Los nuevos tripulantes del Oceana Ranger que nunca han pasado más de una tarde navegando ( yo misma, por ejemplo ) estamos aprendiendo de los veteranos lo que significa vivir en un barco.

Lo primero que hay que aprender es que un barco es un mundo autocontenido. Lejos de tierra, una se da cuenta de pronto de hasta qué punto nuestra vida diaria depende de las infraestructuras de la civilización: alcantarillado, agua potable, electricidad,... Aquí no hay ningún grifo que te permita beber hasta saciarte, ni botones que puedas pulsar para triturar tu basura. Nuestros únicos recursos son los que hemos traído con nosotros y todo lo que produzcamos será responsabilidad nuestra, por lo menos hasta que lleguemos a tierra. Tanto el agua como la energía y la comida están limitadas, así que lavamos los platos con agua salada y los aclaramos ( sólo si es necesario ) con un chorrito de agua potable bombeada desde los depósitos. Cuando se pone el Sol, el barco se queda a oscuras; si necesitas ver, usas una luz lo más débil posible y la apagas tan pronto como puedas. La basura se separa: todo lo que se pueda reciclar se quedará a bordo hasta llegar a tierra, mientras que los residuos orgánicos los echamos a los peces cuando estamos muy lejos de la costa.

En el barco se presta atención a todo. Cada cabo, cada tornillo, cada desecho,... Todo tiene su función. Hacerme a la mar dentro de este pequeño universo de precisión me hace sentir independiente. Lo que más me atrae tal vez sea la contradicción de tener control absoluto sobre un sistema cerrado y, al mismo tiempo, saber que estoy rodeada de un mundo sin límites de viento y agua, fuera de todo control.

Si los detalles son importantes a bordo del Ranger, en nosotros mismos lo son todavía más. Pasamos las 24 horas del día oteando el horizonte en busca de nubes de tormenta, de otros barcos, luz, señales de humo o lo que sea. El día se divide en ocho períodos de tres horas. Todo el mundo tiene guardia tres horas por la mañana y otras tres por la noche. Hoy me ha tocado el turno de 6 a 9 de la mañana. Marcela, una periodista de MarViva, nos despertó a mí y a otros dos compañeros después de que ella y su equipo terminaran el turno, y subimos a cubierta con la salida del sol. En las primeras horas de la mañana nos cruzamos con un enorme portacontenedores Cosco ( después de no ver más que agua en todas direcciones, compartir el espacio con otro barco hace que el mar parezca de pronto de lo más concurrido ) y hace sólo unos minutos hemos visto un alcatraz, pero aparte de eso ha sido un día absolutamente tranquilo. El océano es nuestro.

Llega el Oceana Ranger

Domingo, 13 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Xavier se ha puesto en contacto con la tripulación del Ranger; ya están cerca y probablemente lleguen a Golfito esta misma noche.

La gente de MarViva nos ha ayudado a preparar el viaje a la Isla del Coco. ¿Qué es MarViva? MarViva es una organización creada en 2002 para promover la protección del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical ( CMAR ), una franja que comprende la Isla del Coco ( Costa Rica ), Isla Coiba ( Panamá ), Isla Malpelo e Isla Gorgona ( Colombia ) y las célebres Islas Galápagos ( Ecuador ), además del Sistema Arrecifal Mesoamericano ( SAM ), que recorre la costa del Pacífico desde Méjico hasta Honduras. Se trata de dos áreas de extraordinario valor. Todas las islas que forman el Corredor Marino de Conservación en el Pacífico pertenecen a la misma formación geológica, una franja de suelo marino elevado con el aspecto de una cordillera de montañas en un mapa topográfico. Debido a las peculiaridades magnéticas de la zona y a las muchas corrientes que allí convergen, el corredor es un destino natural ( y ahora un refugio ) para especies migratorias como el tiburón ( jaquetón, martillo, de las Galápagos y oceánico, entre otros ), el picudo ( pez espada, marlín, pez vela ), atún, tortugas marinas en peligro de extinción ( tortuga laúd, tortuga verde, tortuga olivácea, tortuga boba ) y grandes ballenas amenazadas ( azul y jorobada ). Los arrecifes de coral de algunas de las islas del corredor son de los pocos que existen en el Pacífico Este Tropical.

 

© OCEANA / Sandy Mayson

Los tiburones no son los únicos depredadores atraídos por la riqueza del corredor. La pesca furtiva, especialmente para comerciar con aletas de tiburón, es una amenaza de crecientes proporciones para la vida marina de la zona. El palangre es practicado mayoritariamente por pescadores locales a bordo de barcos con bandera costarricense, pero son los buques más grandes, muchos de ellos de Taiwán, los que reúnen las aletas de tiburón en la mar o en puerto y las envían a Asia, donde se cotizan en el mercado casi al precio del oro. Según el personal de MarViva, los barcos que faenan de forma ilegal en la zona también capturan accidentalmente grandes cantidades de delfines, tortugas marinas y otras especies amenazadas.

Hasta donde yo sé, MarViva es un caso único por sus actividades y por los métodos que utiliza. La organización ha alcanzado un acuerdo con el gobierno de Costa Rica que autoriza a MarViva a transportar en su flota a guardias oficiales de los parques en rutas de patrulla por la Isla del Coco y la Isla Coiba. La flota está compuesta por tres buques salmoneros traídos desde Seattle por el equipo de Xavier en el año 2002; con sus brillantes cascos de aluminio y sus morros planos, diseñados para el uso de redes de enmalle en Alaska, los buques " Bristol Bay " parecen tan fuera de lugar en las aguas tropicales de Costa Rica como un oso polar en mitad de la selva, pero hacen su trabajo y lo hacen bien. MarViva sólo lleva dos años trabajando, pero sus esfuerzos ya han comenzado a dar fruto. Michelle Soto, una periodista que colabora con MarViva, afirma que el cambio es evidente:

" En dos años de trabajo hemos conseguido que desaparezcan los ' octubres negros ' ". Debido a que las especies migratorias llegan a la Isla del Coco en otoño, octubre marcaba tradicionalmente el inicio de la campaña de pesca furtiva. " Ahora, gracias a MarViva y a los guardias del parque, ya no hay barcos pesqueros en las islas. Antes de 2002 se podían ver hasta 30 pesqueros al mismo tiempo. Los únicos barcos que se ven ahora son los de MarViva, los de los guardacostas y algunos con turistas". Marviva colabora también con tres barcos de submarinismo que tienen permiso para navegar a Coco.

Michelle también comenta que el problema del comercio con aletas de tiburón se conoce cada vez mejor.

" La gente incluso habla de ello en el autobús. Un día un niño pequeño me llamó y me dijo: ' Tengo que hacer un trabajo sobre el comercio con aletas de tiburón. ¿ Me podrías informar ? ' Se está empezando a tomar conciencia del problema. "

Un día en las oficinas de MarViva no es fácil de olvidar. Están en una casa grande y bien ventilada, un viejo edificio de una empresa bananera que MarViva rescató del olvido y restauró hasta devolverle su antiguo esplendor. En el interior, con pisos de madera oscura y brillante y ventiladores que dan vueltas sobre las cabezas, puede verse al personal de MarViva en sus camisetas azules, comunicándose por radio con la flota y hablando continuamente con sus compañeros de San José, que están patrocinando una conferencia multinacional sobre propuestas para reducir el comercio con aletas de tiburón en las aguas de América Central. Para Xavier es casi como volver a casa, pero para mí es la oportunidad de ver cómo funciona un proyecto de conservación innovador en un lugar poco frecuente. Creo que todos estamos muy satisfechos de formar parte de una asociación muy prometedora entre Oceana y MarViva.

© OCEANA / Xavier Pastor

Bananas y teléfonos por satélite

Sábado, 12 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Pues aquí estamos, esperando la llegada del Ranger a Golfito. Durante la espera hay muchas cosas que hacer: preparar los trámites con las autoridades del puerto, probar los sistemas de comunicaciones para el barco, enviar comunicados de prensa... Xavier no se separa del teléfono mientras yo intento aprender todo lo posible sobre Golfito, la Isla del Coco y las aguas que los separan, antes de que zarpemos y nos quedemos sin conexión a Internet.

Golfito es una pequeña ciudad en la costa del Pacífico costarricense, justo al norte de la frontera con Panamá. Está situada en un " sub-golfo " que surge del gran Golfo Dulce como una gotita de agua de otra más grande. Golfito nació como una ciudad bananera. Entre 1938 y 1985 albergó la sede central en el sur de Costa Rica de la United Fruit Company, el infame emporio bananero conocido por su participación en el golpe patrocinado por los Estados Unidos en 1954 contra el gobierno de Guatemala, por la represión a la que sometía a sus trabajadores y por ser responsable de la colonización económica de gran parte de América Central.

 

© OCEANA / Sandy Mayson

Golfito vivió su máximo esplendor con el comercio de la banana. A todas horas circulaban trenes que traían suministros y se iban llenos de bananas. La ciudad creció a lo largo de la vía del tren y, todavía hoy, casi todos sus edificios forman una franja larga y estrecha junto a una carretera. Es la misma vía por la que, en los viejos tiempos, circulaba lentamente un tren al que se agarraba la gente para ir de un lado a otro de la ciudad. " La Compañía ", como aún la llaman por aquí, construyó un hospital, escuelas y un muelle, además de llenar " el pueblo civil " de casas para sus trabajadores.

Y llegó el día en que la Compañía se fue. La subida de aranceles en Costa Rica y los conflictos con los trabajadores en Golfito hacían que la explotación diera más problemas que beneficios. Golfito sufrió en sus carnes el desempleo y las plagas que suele traer consigo: prostitución, drogas, pobreza, etc. En un intento por revivir la ciudad, el gobierno costarricense hizo construir recientemente un enorme centro comercial duty-free, conocido como el depósito, para atraer al turismo interior. Los visitantes tienen que pasar allí la noche, y hasta cierto punto parece que ha funcionado. Es un monstruoso edificio de cemento rodeado por alambre de espino, pero los muchos hotelitos que hay en la ciudad se llenan todos los fines de semana.

Hay otros motivos para el optimismo en Golfito. La ciudad es un destino cada vez más popular entre los pescadores deportivos, con dos o tres puertos de categoría, un puñado de yates de lujo fondeados en la bahía y pequeños grupos de extranjeros adinerados que todas las noches toman sus cocktails en alguno de los bares del muelle. Son los mismos que, durante el día, van a pescar peces vela, marlines y otras piezas muy codiciadas. Un día de pesca puede costar entre 300 y 700 dólares.

Igualmente esperanzador, si no más, es el hecho de que el grupo para la conservación de los océanos en América Central, MarViva, tiene aquí su base de operaciones. MarViva fue creada ( gracias sobre todo a Xavier Pastor, Carlos Pérez, Maribel López y Eduardo de Ana " Guayo ", que ahora forman parte de Oceana ) en 2002 para promover la protección del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este ( CMAR ), que incluye las aguas que rodean una cadena de cinco islas en la costa del Pacífico de América Central. A pocos cientos de millas mar adentro desde aquí está la Isla del Coco, la joya marina de Costa Rica, uno de los lugares con mayor biodiversidad sobre la Tierra y la próxima escala del Oceana Ranger. Hablaré más sobre ella en la próxima entrega.

 

© OCEANA / Sandy Mayson

El aumento del turismo y la conciencia cada vez mayor de la riqueza ecológica de Golfito hacen suponer que la ciudad dejará muy pronto de ser un lugar remoto y desconocido. Hay rumores sobre la construcción de un nuevo aeropuerto y de un mega puerto deportivo. Lo difícil será conseguir que la ciudad crezca y prospere sin perder la abundancia y calidad de la vida marina que la hace tan especial. Mientras tanto, Golfito sigue siendo un lugar de extraña belleza, con casas de tejados de hojalata que se apiñan junto a la bahía, la jungla en torno y yates de 15 metros rodeados por canoas de remos.

Los preparativos para el viaje del Ranger siguen su curso. Tenemos la suerte de contar con una tecnología excelente, incluido un sistema por satélite que, si todo va bien, me permitirá seguir transmitiendo desde el mar. Ayer me pasé toda la tarde intentando hacerlo funcionar, lo que conseguí gracias a la paciencia y la ayuda de Beth White, la brujita informática de Oceana, y de un amable caballero de la tienda de teléfonos por satélite. Confío en que no habrá ningún problema, siempre y cuando seamos capaces de replicar en medio del océano las mismas condiciones que en la base de MarViva.

 

Golfito

Viernes 11 de Febrero de 2005 - Sandy Mayson -

Estoy en Golfito, con la jungla a un lado, el océano al otro y el Ranger a punto de llegar. Empieza la aventura.

Casi todo el viaje hasta el océano ha sido por aire. Fui en avión de Washington a Miami y de allí a San José, donde esta misma mañana tomé un avión que podría caber en mi habitación y que me trajo hasta aquí.

 

© OCEANA / Sandy Mayson

Costa Rica es un país montañoso. Visto desde el aire parece un pañuelo de seda arrugado, con picos del color de la arcilla, valles de un verde profundo y sucias carreteras que serpentean por las colinas. Bajé del cielo para pasar una noche en San José y esta mañana volví a despegar en compañía de Xavier Pastor ( director de Oceana para Europa ). El avión era poco más que un huevo de aluminio ( apenas si cabíamos 10 personas ), y me hizo sentir tan estúpida como un pollito ingenuo intentando volar antes de romper el cascarón. Por lo menos tenía alas, eso sí, pero me pareció casi un milagro que se elevara por encima de las montañas hasta permitirnos ver otra vez las arrugas del terreno.

No habían pasado ni veinte minutos cuando el océano apareció en el horizonte como una gran superficie azul que nos daba la bienvenida. Entre el bosque y el brillante mar se extendía una larga franja de playa. Algún día vendré a vivir aquí.

 

© OCEANA / Sandy Mayson

Después de una hora de vuelo hacia el sur por los márgenes del Golfo Dulce llegamos al Golfito, una pequeña ensenada que se abría hacia tierra. Allí estaba la ciudad: una sucesión de edificios a lo largo de la costa, un puerto deportivo con un solo embarcadero, algunos mástiles,… Nuestro avioncito de juguete descendió y descendió, sobrevoló unas palmeras ( por un momento parecimos rodeados por vegetación húmeda y exuberante ) y tomó tierra en la pequeña pista del " aeropuerto " de Golfito.

Y aquí estoy, sana y salva y escribiendo desde la oficina de MarViva, una organización centroamericana que lucha por proteger la vida marina de la zona y poner freno a la abundante pesca furtiva ( y especialmente al comercio con aletas de tiburón ). Las próximas semanas las pasaremos colaborando con MarViva mientras nos preparamos a recibir al Ranger, hacer acopio de provisiones y zarpar hacia la Isla del Coco, una formación de roca volcánica que es como un imán en las rutas migratorias de grandes peces como el atún y el marlín. Y el tiburón. Se dice que la Isla del Coco tiene la mayor concentración de tiburones por metro cuadrado de agua en todo el mundo. Además de buscar barcos que comercien ilegalmente con aletas de tiburón, la tripulación del Ranger tiene previsto hacer filmaciones submarinas de crías de peces martillo y de cualquier otra cosa que encontremos. ¿ Me dará más miedo que un avión en miniatura ? Es posible, pero ya habrá tiempo de comprobarlo.

Domingo 6 de Febrero

Salida hacia Golfito ( Puntarenas, Costa Rica ).

Sábado 5 de Febrero

Llegada a Huatulco ( Santa Cruz, México ). En la entrada del Golfo de Tehuantepec.

Reabastecimiento de alimentos y fuel, tratamiento de aguas residuales, lavandería y mantenimiento del barco.

Sábado 29 de Enero

21:00 hora local - Salida desde La Paz.

10 de Febrero, fecha estimada de llegada a Golfito ( Puntarenas, Costa Rica ).

Lunes 17 de Enero

Salida desde San Diego ( California ).

Comprobación y filmación de los bosques submarinos de kelpos y de las colonias de leones marinos.

28 de Enero, fecha estimada de llegada a La Paz ( Baja California, México ).


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