Estamos destrozando la base que sostiene la vida en el océano, de la que dependen muchas especies de peces y otras formas de vida para sobrevivir; el hábitat que les proporciona alimento y protección.
Los arrastreros industriales - barcos que arrastran pesadas redes por el fondo marino - capturan peces y todo lo demás que encuentran a su paso, arrasando el fondo del mar, arrancando o destrozando hábitats de esponjas y corales de profundidad que pueden tardar siglos en recuperarse.
Además, la pesca industrial a gran escala se permite dañar los ecosistemas marinos y devastar poblaciones de peces, para obtener beneficio a corto plazo, arruinando a las comunidades pesqueras tradicionales en todo el mundo. Aunque suponen sólo un 10% de la flota total europea, los arrastreros contabilizan la mayoría de las capturas de las especies más amenazadas.
El arrastre es una técnica de pesca particularmente destructiva, en términos de descartes, capturas accidentales, colapso de los stocks pesqueros y grave daño a los delicados ecosistemas marinos. Se calcula que la flota de arrastre representa un total de 15.000 de las 100.000 embarcaciones de la flota europea, pero su impacto supera con creces este porcentaje si hablamos de arrastre destructivo.
Las actividades de los arrastreros europeos no están restringidas a aguas de la Comunidad Económica Europea. Un significante número de arrastreros de la Unión Europea operan por todo el mundo, faenando tanto en aguas territoriales de terceros países como en alta mar.
Es más, la flota de arrastre continúa expandiendo su actividad. Según los métodos de pesca van siendo cada vez más sofisticados y los caladeros tradicionales se van viendo mermados, los arrastreros europeos buscan nuevas pesquerías en zonas más profundas. Los científicos han dado la voz de alarma sobre muchas especies objetivo, como el pez reloj anaranjado y el granadero, que están ya sobreexplotadas. El arrastre de fondo ha causado también graves daños a frágiles ecosistemas como los corales de agua fría.
La nueva regulación 2371/2002 de la Política Pesquera Común, compromete a la Unión Europea a proteger el medio ambiente marino y a reducir los impactos de la pesca en sus ecosistemas. Oceana considera que se pueden tomar importantes medidas encaminadas a conseguir ese compromiso, reduciendo los impactos que causa la flota de arrastre de la Unión Europea.
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